El sube-baja de Rafael Grossi: conservó sus siete apoyos en el segundo sondeo del Consejo de Seguridad, pero los votos negativos llegaron a seis

El bloque de abstenciones que en julio era su mayor reserva de votos disponibles se convirtió casi íntegramente en rechazo. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica quedó tercero por segunda vez consecutiva. Se dificulta la carrera del argentino en su objetivo mayor

Por Redacción - Electricidad

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica quedó tercero por segunda vez consecutiva

Rafael Grossi volvió a reunir siete votos de "alentar" en el segundo sondeo informal por la Secretaría General de las Naciones Unidas, celebrado el viernes a puertas cerradas en Nueva York. 

Se trata del mismo número que había obtenido el 30 de julio. Sin embargo, las variaciones que se registraron ensombrecen el panorama. Los votos en contra pasaron de dos a seis y las abstenciones cayeron de seis a dos.

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica quedó tercero por segunda vez consecutiva. Adelante terminaron la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, con ocho apoyos, tres rechazos y cuatro sin opinión, y la costarricense Rebeca Grynspan, que perdió tres apoyos respecto de julio y cerró con siete, cuatro y cuatro. Ninguno de los ocho candidatos alcanzó los nueve votos favorables que exige el umbral.

Cuando se conoció el resultado de la primera ronda, el dato saliente no era el tercer puesto. Era la composición. Grossi arrastraba seis abstenciones, el bloque indefinido más grande entre los punteros: el reservorio del que tenía que sacar los dos apoyos que le faltaban para llegar al umbral.

El reservorio se movió en tres semanas y se movió en dirección contraria. El saldo neto de la segunda ronda son cuatro boletas que pasaron de la abstención al rechazo sin que la columna de apoyos se corriera un punto. Grossi llega a la tercera votación con la misma base de julio y con un bloque hostil que se triplicó.

Entre los siete candidatos que participaron de las dos rondas, es el mayor aumento de votos en contra. Grynspan sumó tres; Rodrigues-Birkett, uno; Michelle Bachelet y María Fernanda Espinosa, uno cada una; Macky Sall y Olara Otunnu no sumaron ninguno. También es la mayor contracción del bloque indefinido: de seis a dos, el registro más bajo del pelotón junto con el del candidato senegalés.

Adelante terminaron la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett (foto), con ocho apoyos, tres rechazos y cuatro sin opinión, y la costarricense Rebeca Grynspan, que perdió tres apoyos respecto de julio y cerró con siete, cuatro y cuatro

En esta etapa del proceso los quince miembros votan con boletas idénticas, de modo que un rechazo no revela si salió de un permanente o de un electo. La consecuencia práctica es aritmética. En julio, con dos negativos, bastaba con que dos de los diez electos lo hubieran desalentado para que la candidatura llegara limpia al tramo decisivo. Con seis, esa hipótesis exige que los seis rechazos provengan íntegramente de los diez electos y que los cinco con derecho a veto se hayan repartido entre el apoyo y la abstención. Un solo "desalentar" de cualquiera de ellos termina la candidatura.

Letonia y Rusia fueron designados escrutadores el jueves. El Consejo no lleva registro oficial de la votación y la presidencia destruye las boletas al término del escrutinio. La embajadora Christina Markus Lassen, de Dinamarca, que ejerce la presidencia rotativa durante agosto, confirmó que la ronda se había realizado y precisó que los resultados se comunicarían a cada candidato a través del representante permanente del Estado que lo nominó. En el caso de Grossi, la misión argentina ante las Naciones Unidas. Los números circularon igual por vía diplomática.

La ronda que cambia las preferencias

El proceso tiene un punto de inflexión sin fecha. 

A partir de una ronda no especificada, las boletas de los cinco permanentes pasan a tener un color distinto del de las de los diez electos. Recién entonces un rechazo deja de ser anónimo en su origen y la posición de Grossi se vuelve legible: los seis negativos de agosto se van a ordenar en dos columnas y una de ellas es terminal. Lassen indicó que el Consejo todavía evalúa cuándo convocar el tercer sondeo.

El campo se amplió a ocho el 17 de agosto, cuando Tonga nominó a la ecuatoriana Ivonne A-Baki, que debutó con cero apoyos y ocho rechazos. El embajador ruso Vassili Nebenzia había anticipado el jueves que un estancamiento entre los nombres actuales podría abrir la puerta a candidaturas nuevas, un escenario que diluiría todavía más una base de siete que ya no crece.

Grossi conduce el organismo desde diciembre de 2019 y su segundo mandato corre hasta el 2 de diciembre de 2027, once meses después de que asuma el próximo secretario general. Es el único de los ocho que sigue ejerciendo el cargo internacional que ocupa mientras compite: Grynspan pidió licencia en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo para hacer campaña.

Para la agenda local, la ronda del viernes descomprime un frente. Cada resultado que aleja a Grossi de Nueva York aleja también la vacante anticipada en Viena y la negociación por la sucesión en la Junta de Gobernadores, cuerpo de treinta y cinco países que la Argentina integra y ante el cual su segundo representante es el presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear, cargo que cambió de titular en agosto por decreto. Ocurre en el año en que el programa nuclear argentino abre su fase de ejecución y su apertura al capital privado.