La Secretaría de Energía prorrogó la concesión del Sistema Hidroeléctrico Diamante y dispuso que Hidroeléctrica Diamante S.A. (HIDISA) siga operando el complejo mendocino hasta el 15 de diciembre de 2026, o hasta que se adjudique una nueva concesión por licitación pública nacional e internacional, lo que ocurra primero.
La medida se formalizó mediante la Resolución 145/2026, firmada por la secretaria de Energía María Carmen Tettamanti y publicada en el Boletín Oficial.
El complejo, ubicado sobre el río Diamante en el sur de Mendoza, aporta 388 megavatios (MW) de potencia instalada y quedó otra vez bajo un régimen de transición mientras el Estado nacional y la provincia terminan de definir el pliego para relicitar el aprovechamiento. La continuidad de HIDISA quedó condicionada a que la empresa remita, dentro de los cinco días corridos desde la entrada en vigencia de la norma, una carta de adhesión que acepte las condiciones fijadas.
Las condiciones de la continuidad
Según la resolución, si la concesionaria no adhiere, igual queda obligada a mantener la generación por un plazo no inferior a 90 días corridos, para que el Estado asegure la operación del sistema y el suministro. Durante la prórroga, HIDISA debe sostener una garantía de cumplimiento de contrato por al menos u$s 1 millón, presentar cada cuatro meses un inventario actualizado de los bienes afectados al complejo y permitir el ingreso de los potenciales interesados en la futura licitación a las instalaciones.
El esquema de regalías para Mendoza se mantiene según los acuerdos entre la Secretaría de Energía y la provincia, y la Subsecretaría de Energía Eléctrica sigue como veedora del sistema durante toda la etapa de transición. La transferencia definitiva de los activos al Estado, prevista para el vencimiento del contrato, queda postergada hasta el cierre de esta nueva prórroga.
Un activo chico y de generación variable
Con 388 MW, el Sistema Diamante representa cerca del 0,9% de la capacidad instalada de generación de la Argentina, según la información que Pampa Energía reporta sobre HIDISA, de la que controla el 61% del capital de forma directa. El complejo integra tres represas y tres centrales, Agua del Toro, Los Reyunos y El Tigre, sobre una traza de unos 55 kilómetros y una cota que va de los 873 a los 1.338 metros sobre el nivel del mar.
La generación depende del régimen hídrico y muestra oscilaciones marcadas. Entre 1990 y 2023, el promedio anual fue de 526 gigavatios hora (GWh), con un máximo de 943 GWh en 2006 y un mínimo de 303 GWh en 2022, según los registros de la operadora. Esa amplitud, que triplica el piso respecto del techo, integra el perfil de riesgo que deberá contemplar cualquier oferente en la futura compulsa.
Una transición que ya lleva más de un año
La concesión de generación del Sistema Diamante fue otorgada en 1994 por un plazo de 30 años, en el marco de la privatización de la actividad hidroeléctrica que HIDISA venía desarrollando. El paquete accionario se adjudicó entonces a un consorcio inversor integrado, entre otros, por EDF International y el Banco de Galicia y Buenos Aires. El complejo se apoya en un doble instrumento concesional: una concesión nacional para la generación de energía y una concesión provincial para el uso hidroeléctrico de las aguas del río Diamante, otorgada por Mendoza.
Desde el vencimiento del plazo original, la operación se sostuvo mediante períodos de transición sucesivos. La Resolución 240/2025 extendió la continuidad hasta octubre de 2025 y la Resolución 398/2025 la llevó hasta el 30 de junio de este año. La 145/2026 corre ahora el horizonte hasta diciembre. En marzo de 2025, la Nación y Mendoza firmaron un acta acuerdo para encarar en forma conjunta la licitación internacional que debe definir al próximo concesionario del aprovechamiento.
El texto oficial justifica la extensión en la complejidad del proceso licitatorio. La elaboración de los pliegos, la definición de las normas de manejo de aguas y la identificación de las inversiones necesarias para extender la vida útil de los activos generan plazos que, según la Secretaría de Energía, hacen inviable un traspaso inmediato. La norma se inscribe además en la emergencia del sector energético nacional, cuya vigencia estaba fijada hasta el 9 de julio de 2026, pocos días después de la publicación de la resolución.
El caso no es aislado
La situación de Diamante se repite en otras centrales cuyos contratos, firmados en los años noventa, comenzaron a vencer en los últimos años. Días antes, la Resolución 130/2026 había prorrogado hasta la misma fecha, el 15 de diciembre de 2026, la operación de la Central Hidroeléctrica Futaleufú, en Chubut, controlada por Aluar. Ambos complejos quedaron fuera de la primera tanda de privatizaciones hidroeléctricas, la de las cuatro represas del Comahue, que el año pasado pasaron a manos privadas y aportaron al Tesoro más de u$s 700 millones.
Con la prórroga de Diamante, el mapa de aprovechamientos pendientes de relicitación sigue abierto. La resolución no fija la fecha del llamado ni el cronograma del pliego conjunto con Mendoza, de modo que la definición sobre quién operará el complejo en las próximas décadas seguirá dependiendo del avance de un proceso que el propio Gobierno describe como extenso.