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Baker Institute: 10 claves de Francisco Monaldi sobre el futuro de Vaca Muerta vs. la estabilización petrolera de Venezuela

Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Baker Institute de la Universidad Rice, proporciona un marco analítico clave para comparar el shale argentino en Vaca Muerta con la potencial estabilización y salto productivo en Venezuela tras el ataque estadounidense

Por Redacción - Oil&Gas

Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Baker Institute de la Universidad Rice

Shale24 recopiló numerosas definiciones de Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Baker Institute de la Universidad Rice. En las últimas horas y días, el investigador aplicó sus conocimientos a la evolución del shale argentino y el impacto que podría tener un cambio en historia declinante en materia productiva en Venezuela.

Un juego de contrastes con enfoque en ventajas competitivas, balances tecnológicos y desplazamiento de capitales, vis a vis la situación venezolana, incluyendo desafíos de recuperación y oportunidades hemisféricas, con énfasis en cómo esto afecta el emergente sector GNL de Argentina.

  1. Ventajas competitivas del crudo convencional venezolano y presión bajista en precios para Vaca Muerta: Monaldi destaca que las reservas masivas de crudo pesado en la Faja del Orinoco tienen costos marginales bajos (10-20 USD por barril post-reconstrucción), superando riesgos "por encima del suelo" como sanciones e inestabilidad. En una Venezuela estabilizada por la intervención estadounidense, esto priorizaría pozos convencionales baratos, atrayendo majors como Chevron y Exxon, generando sobreoferta que bajaría precios globales. Para Vaca Muerta, dependiente de exportaciones de shale oil ligero, esto erosionaría rentabilidad, ya que sus costos (35-50 USD por barril) requieren precios altos para justificar inversiones en un contexto de volatilidad observada en 2025.
  2. Contraste entre ciclos productivos: resiliencia del shale vs. costos elevados en Vaca Muerta: en su paper sobre Vaca Muerta, Monaldi explica cómo el shale revoluciona la "negociación obsolescente", permitiendo salidas rápidas en entornos riesgosos gracias a ciclos cortos (picos rápidos y declives del 50% anual), pero a costa de reinversiones constantes que elevan gastos. En Vaca Muerta, estos costos son 40-50% superiores al Permian Basin por geología compleja y logística deficiente, contrastando con el convencional venezolano de vidas largas y bajos operativos post-inicial. Un salto productivo en Venezuela post-ataque desplazaría capitales hacia opciones baratas, agravando la ralentización de perforaciones en Argentina vista en 2025 por recortes de YPF.
  3. Desplazamiento de inversiones: evidencia histórica y riesgos para proyectos caros como Vaca Muerta: Monaldi cita expropiaciones chavistas (e.g., Exxon en 2007) que mantuvieron la producción venezolana estable hasta 2015 por costos bajos, pero destruyeron confianza; en Argentina, post-expropiación de Repsol en 2012, las inversiones (u$s13 mil millones desde 2013) se volcaron a Vaca Muerta por su modularidad. Sin embargo, una recuperación venezolana (u$s80-100 mil millones para +1 millón barriles/día) atraería capitales periféricos, replicando dinámicas de 2014-2016 donde el shale estadounidense forzó a OPEP a ceder mercado. Esto marginaría aún más a Vaca Muerta, ya debilitada por la baja del precio del barril y los altos costos logísticos.
  4. Implicaciones para Vaca Muerta en el contexto de estabilización venezolana post-ataque: aplicando ideas de Monaldi al 2026, una Venezuela controlada por Estados Unidos aceleraría la recuperación convencional, atrayendo capitales que de otro modo irían a shales periféricos como Vaca Muerta. En agosto de 2025, Monaldi señaló ralentización en perforaciones argentinas por recortes de YPF en precios volátiles; esto se agravaría con oferta venezolana, ya que Argentina depende de shale oil ligero para equilibrar su economía, pero enfrenta competencia asimétrica —el crudo pesado venezolano, complementario para refinerías, podría bajar el Brent por debajo de u$s50, marginando proyectos con altos costos ambientales y de capital como las arenas bituminosas canadienses o Vaca Muerta, e impactando el naciente GNL argentino al saturar mercados europeos.
  5. Factores mitigantes y riesgos residuales en la competencia shale vs. convencional: Monaldi es cauto sobre la recuperación venezolana; no será inmediata (una década para reconstruir PDVSA), dependiendo del shale estadounidense como "productor marginal" que sostiene precios. Riesgos como sabotajes post-captura de Maduro o rupturas con Rusia/China mantienen volatilidad, beneficiando temporalmente shales caros como Vaca Muerta. A largo plazo, ve un mundo donde el shale redistribuye la producción global, debilitando a la OPEP, pero una Venezuela priorizada en convencional barato aceleraría transiciones, forzando a Argentina a mejorar su competitividad vía subsidios o eficiencia para no perder inversiones frente a un salto productivo venezolano, especialmente en GNL donde acuerdos como el de Southern Energy con SEFE (2 millones TPA desde 2027) dependen de precios estables.
  6. Colapso histórico del sector petrolero venezolano y su contraste con Vaca Muerta: Monaldi atribuye la caída venezolana (de 3 millones barriles/día en 1999 a ~1 millón en 2025) al "legado" chavista de corrupción, subinversión y sanciones que agravaron riesgos institucionales, destruyendo confianza inversora. En contraste, Vaca Muerta viene atrayendo fuerte inversión post-2013, pero una estabilización venezolana post-ataque podría revertir esto, redirigiendo capitales a reservas masivas donde el convencional ofrece retornos más estables, a diferencia del shale argentino que lucha con mercados locales pequeños para absorber gas, aunque proyectos como Argentina LNG buscan exportar GNL a Europa, compitiendo con potencial gas venezolano asociado.
  7. Inversiones masivas requeridas para el salto productivo venezolano vs. costos en shale: para elevar la producción de 1 a 4 millones de barriles por día, Monaldi estima alrededor de u$s100 mil millones y una década, enfocándose en infraestructura degradada y estabilidad política para atraer empresas. Esto contrasta con Vaca Muerta, donde inversiones modulares permiten ramp-ups rápidos pero a costos altos (40-50% sobre Permian), haciendo al shale vulnerable si el salto venezolano inunda mercados con crudo pesado barato, reduciendo atractivo para inversores que prioricen "brownfields" establecidos como Venezuela post-intervención, y afectando financiamiento para iniciativas de GNL argentino como el acuerdo con Alemania, que requiere estabilidad en precios del gas.
  8. Beneficios para empresas estadounidenses y competencia con proyectos argentinos: Monaldi posiciona a Chevron como la principal beneficiaria (~250 mil barriles/día pre-ataque), con potencial para una expansión rápida; Conoco y Exxon podrían regresar por deudas pendientes (más de u$s10 mil millones de expropiaciones). Esto desplazaría inversiones de shales caros como Vaca Muerta, donde el mercado gasífero subdesarrollado limitaría su absorción, mientras Venezuela volvería a ofrecer crudo pesado ideal para las refinerías estadounidenses, priorizando la seguridad energética hemisférica sobre proyectos periféricos con riesgos ambientales y regulatorios. Esto incluyendo el GNL de Argentina LNG, cuyo acuerdo con SEFE busca cubrir capacidad de licuefacción flotante pero enfrentaría una sobreoferta global si Venezuela recupera gas asociado.
  9. Impacto en precios globales y vulnerabilidad del shale argentino: Monaldi ve presión bajista en precios (posiblemente a u$s40), beneficiando consumidores pero golpeando shales como Vaca Muerta, que compite con booms en Guyana y Brasil (bajos impuestos). El crudo venezolano, pesado y climático-intensivo, marginaría europeos, pero atraería estadounidenses, exacerbando asimetrías vs. el shale ligero argentino en un mercado global saturado, donde el GNL de Vaca Muerta (con acuerdos como el de 8 años con Alemania) podría ver demanda reducida si Venezuela exporta más gas licuado.
  10. Crítica a narrativas políticas y escenario cauteloso para ambos países: Monaldi critica la retórica de Trump sobre petróleo "robado" por Chávez (renegociaciones forzadas 2004-2007), enfatizando raíces institucionales en el colapso venezolano como modelo fallido para Latinoamérica. En un escenario post-ataque, ve oportunidades hemisféricas pero con volatilidad por alianzas rotas (Rusia/Irán) y flota oscura; para Vaca Muerta, esto implica que sin reformas, el shale argentino podría ceder ante un salto venezolano, forzando a Argentina a priorizar eficiencia para competir en un mundo donde el convencional estabilizado debilita carteles como OPEP, impactando proyectos como Argentina LNG que buscan posicionar al país como exportador de GNL a Europa mediante acuerdos cerrados con Alemania.