El paquete tarifario que comenzará a regir el próximo martes para el gas natural por redes tiene una arquitectura que va más allá del ajuste de valores. La Secretaría de Energía y el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) construyeron en cuatro meses un sistema en el que la geometría del subsidio importa tanto como su magnitud: quién paga qué precio del gas y en función de qué contrato.
La clave está en el artículo 11 del Decreto 943/25 y en el artículo 5 de la Resolución 23/2026 de la Secretaría de Energía. Ambos instrumentos establecen que las bonificaciones del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) aplican exclusivamente sobre el Precio Anual Uniforme (PAU), que es el costo promedio ponderado anualizado del gas adquirido bajo el Plan Gas.Ar. Lo que queda afuera de esa base es tan relevante como lo que queda adentro: el gas natural licuado (GNL) regasificado y los nuevos contratos de cuenca celebrados fuera del Plan Gas.Ar no integran el precio sobre el que opera el SEF.
En la práctica, eso significa que cuando el país importa GNL para cubrir la demanda pico de invierno —como hace cada año entre junio y septiembre— ese gas no recibe bonificación. El usuario subsidiado obtiene asistencia sobre el PAU, que es el precio del gas de cuenca local; el componente de abastecimiento proveniente del mercado spot internacional lo paga sin descuento. Para los usuarios sin asistencia estatal, la distinción no modifica la factura en términos nominales, pero define cuál es el precio de referencia que rige en cada tramo del año.
Esta decisión obedece a una lógica de política energética explícita. El GNL de importación es la variable de ajuste estacional del sistema: Argentina lo utiliza cuando la producción doméstica y la capacidad de almacenamiento no alcanzan para satisfacer el consumo residencial e industrial en los meses fríos. Incluirlo en la base del subsidio hubiera trasladado al Tesoro el costo de abastecer con gas de mercado internacional a precios indexados a valores globales. La exclusión delimita el perímetro fiscal del SEF y concentra el subsidio sobre el gas de cuenca que el propio Plan Gas.Ar incentivó a producir.
Dos obligaciones concretas para la distribuidoras
Sobre las distribuidoras, el marco que entra en vigencia el 1 de abril impone obligaciones concretas en dos planos. El primero es de comunicación: deberán publicar los nuevos cuadros tarifarios en medios de amplia circulación dentro de sus áreas de licencia durante al menos 3 días e informar la medida a los subdistribuidores autorizados. El segundo es operativo: la facturación deberá discriminar explícitamente el PAU y las bonificaciones SEF aplicables en cada caso, y deberán presentar declaraciones juradas mensualmente en el sistema S.A.R.I. del ENARGAS dentro de los 10 días corridos de finalizado cada mes, detallando la composición de consumos con y sin subsidio.
La resolución publicada este 30 de marzo en el Boletín Oficial —la 375/2026, que aprueba los cuadros para la Distribuidora de Gas del Centro S.A.— es el eslabón final de una cadena que comenzó con la consulta pública instrumentada por la Resolución SE 592/2025 en diciembre de 2025 y continuó con el Decreto 943/25, el Decreto 26/2026, la Resolución SE 23/2026 y las sucesivas resoluciones de ENARGAS para cada licenciataria. Los cuadros de Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur habían sido aprobados en rondas anteriores.
Los considerandos de las resoluciones dejan constancia de un capítulo que el Gobierno no cerró todavía: la revisión tarifaria quinquenal de los segmentos de transporte y distribución, que deberá ajustarse a los resultados del proceso que el ENARGAS tiene pendiente. Los cuadros vigentes desde abril actualizan el traslado del precio del gas —el componente upstream— pero no resuelven la ecuación de remuneración de las propias distribuidoras, que opera bajo un régimen de emergencia prorrogado sucesivamente desde 2023.
La separación entre el precio del gas de cuenca y el del GNL importado dentro del SEF abre, además, una lectura de mediano plazo. A medida que Vaca Muerta aumenta su producción y Argentina avanza en los proyectos de exportación de GNL, el peso relativo del GNL de importación en el balance estacional tiende a reducirse. En ese trayecto, el PAU como ancla del subsidio pierde gradualmente tensión: el problema tarifario de invierno se achica en la medida en que el gas que hoy se importa pase a exportarse.