El "tablero" energético de Trump: Staunovo, Bakr, Nuttall y Young analizan las nuevas reglas de juego

Los analistas de UBS, Kpler, Ninepoint y Bison lanzan su mirada técnica sobre Venezuela, Irán, la energía y el impacto de las decisiones geopolíticas comandadas por Donald Trump y sus ex aliados europeos

por Martin Oliver

Para los analistas, las amenazas de aranceles de Trump pueden debilitar al dólar

A lo largo del primer año del segundo mandato de Donald Trump, con las elecciones de medio término aproximándose en noviembre, la agenda energética del mandatario ha mantenido un enfoque agresivo en "dominancia energética" estadounidense. 

Esto incluye la intervención en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, amenazas de aranceles del 25% contra compradores de crudo iraní en medio de protestas internas que debilitan al régimen, y tensiones por Groenlandia, enmarcadas en rivalidades por minerales críticos y rutas árticas. 

Trump ha presionado a empresas como ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips para invertir miles de millones en reconstruir la infraestructura venezolana, con promesas de "seguridad total" y redirigir 30-50 millones de barriles a EE.UU., apuntando a bajar precios a alrededor de $50/bbl en un año electoral clave. Además, ha propuesto un "Board of Peace" para Gaza, con firmas planeadas en Davos, y ha generado preocupaciones sobre impactos en mercados globales, como el debilitamiento del dólar y rallies en oro y plata como activos refugio.

Los cuatro analistas más seguidos del sector —Giovanni Staunovo (UBS), Amena Bakr (Kpler), Eric Nuttall (Ninepoint Partners) y Josh Young (Bison Interests)— coinciden en un común denominador fundamental: las políticas de Trump generan volatilidad significativa e incertidumbre en los mercados, pero su impacto real en la oferta global de petróleo es limitado y gradual en el corto plazo. Sostienen que el aumento de producción venezolana no es una "salida victoriosa rápida" debido a la infraestructura deteriorada, los riesgos políticos, legales y de seguridad, lo que podría generar incrementos estimados de producción marginal, en no más de 500.000 millones de barriles por día (bpd) en el primer año o dos. 

Por otro lado, dicen que la OPEC+ mantiene su disciplina, priorizando la estabilidad del mercado por sobre presiones políticas externas, con pronósticos de demanda global en torno a 1,38 MM bpd para 2026 y 1,34 MM bpd para 2027, y sin cambios en cuotas que respondan directamente a eventos geopolíticos como Venezuela o Irán. 

Los aranceles y sanciones son vistas como inflacionarias (pagadas principalmente por consumidores estadounidenses), contraproducentes para el crecimiento y que generan más ruido que transformación estructural, con un potencial alcista a mediano/largo plazo por el pico inminente en producción de los países no-OPEC+.

Además, destacan que la dependencia de inversiones privadas en Venezuela enfrenta barreras como bajos retornos (ROI), altos riesgos de seguridad y complejidades logísticas, mientras que temas como Groenlandia absorben atención global sin alterar fundamentales energéticos inmediatos.

Giovanni Staunovo (UBS), enfoque neutral y volatilidad macro

Staunovo, con su estilo pragmático y basado en datos macro, resalta el "caos y volatilidad" inducido por los aranceles de Trump (incluidas las amenazas sobre Groenlandia y Europa), que debilitan el dólar, impulsan refugios como oro y plata a récords, y actúan como viento de frente para el crecimiento global según el FMI. Sobre Venezuela, cita que cualquier recuperación requiere "inversiones sustanciales" por la infraestructura deteriorada y los años de baja inversión, con producción y exportaciones ya bajo presión por bloqueos a los tankers. Advierte que los estadounidenses pagan los aranceles (según estudios recientes), y ve Groenlandia como un tema que "absorbe todo el oxígeno" en el foros como Davos, eclipsando otros conflictos como Ucrania. OPEC+ actúa como estabilizador clave ante este ruido geopolítico, sin alteraciones fundamentales en el balance oferta-demanda. 

Staunovo también enfatiza conceptos como la protección de ingresos petroleros venezolanos de acreedores estadounidenses, pero con riesgos legales persistentes que disuaden inversiones rápidas. En sus análisis, menciona que disputas como la de Groenlandia impulsan compras de refugio en metales preciosos, mientras que las tensiones comerciales con Europa (con respuestas coordinadas de Alemania y Francia) podrían frenar el crecimiento económico global. Destaca casos específicos, como la expansión de Carlos Slim en campos offshore mexicanos o los acuerdos como el de Mol y Gazprom en refinerías serbias, para ilustrar cómo el contexto geopolítico afecta los flujos de inversión en energía, pero sin cambios drásticos en precios a corto plazo. En resumen, sus perspectivas subrayan que las políticas de Trump generan más incertidumbre macro que vectores estructurales en commodities, con un enfoque en los datos como la caída del 46% en ingresos rusos de oil & gas como evidencia de las vulnerabilidades globales.

Amena Bakr (Kpler): escepticismo geopolítico y resistencia de OPEC+

Bakr es directa y crítica: Venezuela "no es una victoria rápida" para Trump ni el mercado, limitada por la logística, las sanciones previas y las complejidades políticas. Critica la meta de recorte en los precios del petróleo de Trump motivada por las elecciones de medio término, con acciones contradictorias. Trump cree que es mejor que Venezuela permanezca en OPEC+, pero Bakr duda que el grupo ceda a a esas presiones para inundar el mercado, priorizando la estabilidad y la cohesión interna. Sobre Irán, dice que los aranceles generan "turbulencia" sin colapso rápido del régimen, y ve hipocresía en el lema "America First" al empujar importaciones sancionadas mientras promete producción doméstica

Dice que la OPEC+ no responde a los cambios políticos sin alteraciones fundamentales, manteniendo su mano firme en periodos de incertidumbre. Bakr amplía su mirada al sumar conceptos como la diversificación de compradores chinos de crudo venezolano, que mitiga impactos de las sanciones estadounidenses, y enfatiza que un vacío de poder en Irán podría desestabilizar transformaciones económicas regionales. En sus previsiones, mantiene el crecimiento de demanda global en 1,38 MM bpd para 2026 y 1,34 MM bpd para 2027, argumentando que la OPEC+ no ajustará las cuotas por eventos como la captura de Maduro. Destaca que la complejidad de Venezuela, donde se necesitan u$s15-20 mil millones en una década solo para sostener y crecer en la producción. Además, critica el 25% en aranceles a compradores de iraníes como poco efectivo, y ve en proyecciones como la de ADNOC (70% de energía de hidrocarburos) un catalizador para progreso sostenible sin frenar crecimiento. Su escepticismo se extiende a “aventuras” como Venezuela, vistas como motivadas por limitar influencia china más que por fundamentals de mercado.

Eric Nuttall (Ninepoint): pragmatismo y visión no-OPEC+

Nuttall es pragmático y eso redunda en un sentimiento bullish ligado al sector de la energía made in EEUU. Dice que el regreso a Venezuela es "ruido" con aumentos que serán limitados por riesgos altos (seguridad, infraestructura, ROI bajo). Critica inconsistencias en sancionar a Irán/Venezuela/Rusia mientras se amenazan a los aliados. Pronostica pico de producción en los países no-OPEC+ en 2026, con declives posteriores, impulsando un bull market. Ve u$s50 el barril como "zona de muerte" para la producción de crudo, y el ruido de las elecciones de medio término como elemento de volatilidad temporal; el mundo "suplicará" por barriles venezolanos en los próximos tres años, cuando la oferta global se tense.

Nuttall se explaya con ideas como la compra china, cuestionando si el pico no-OPEC cierra la ventana para lograr inventarios baratos. Enfatiza que el shale de Estados Unidos está en una especie de ocaso, con el 117% de crecimiento no-OPEC en 15 años en un ciclo agotado, y que con un barril a u$s45 el WTI la producción shale cae por debajo del millón de barriles diarios. Critica la ignorancia energética en determinado tipo de políticas y ve oportunidades en el  gas natural y el shale canadiense, donde los compradores ignoran las huellas de carbono. Dice que Venezuela requiere años y billones, que no hay apetito inmediato de CEOs estadounidenses. 

Josh Young: crítica a las contradicciones y bullish a largo plazo

Young es sarcástico y crítico: Trump "kill drill baby drill" al permitir barriles sancionados que van a terminar eliminando empleos estadounidenses, con políticas inconsistentes que dañan la manufactura y contradicen las promesas domésticas. Pronostica que forzar precios bajos lleva a alzas futuras, con señales alcistas (compras chinas, demanda subestimada) y "excedente histórico" sobrestimado. Ve riesgos geopolíticos subestimados en Irán/Groenlandia, y enfatiza precios altos para evitar shocks; sostiene que la OPEC+ se reposiciona, apuntando a un mercado alcista pese a la volatilidad inicial.

Young profundiza en conceptos como el multiplicador de empleo en oil & gas (un trabajador en el pozo genera 3-5 trabajadores en el ecosistema, lo que afecta las cadenas de suministro, argumentando que los precios altos benefician a la economía de EEUU como exportador neto. Critica narrativas de "superoferta" vs. oferta modesta y destaca regímenes bimodales de precios y patrones como "primero gold, luego silver, luego oil", con curva de rendimiento bullish para las commodities. 

Enfatiza riesgos elevados geopolíticos (drones ucranianos en refinerías rusas), y ve oportunidades en contrarian plays, como Vaca Muerta en Argentina y políticas pro-energía en Chile. Su sentimiento bullish se basa en que OPEC ve la demanda creciendo más rápido que la oferta que puede igualar la no-OPEC  (gap en 2026), y que políticas como aranceles o tasas de la Fed bajas impulsan las commodities.