Ingreso de Gilinski en GeoPark: la filial argentina aprobó otorgar garantías un mes después de la enmienda con los bonistas

Los accionistas de la filial que opera Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste aprobaron en una asamblea por Teams autorizar a la sociedad a actuar como garante. Es la segunda pieza contractual en un mes que reacomoda a la petrolera ante su nuevo dueño: en septiembre, los bonistas del 2030 ya habían aceptado que la llegada del Grupo Gilinski no dispare la cláusula de cambio de control

por Lucía Martínez

El 2 de septiembre GeoPark anunció su entrada en Venezuela a través del Bloque Bare

Los accionistas de GeoPark Argentina se reunieron en asamblea. El motivo, dar la autorización para actuar como garante. En los comunicados de la firma, no dice de quién será garante la sociedad ni por qué monto. Pero para entender por qué una operadora de Vaca Muerta necesita ese permiso de sus dueños justo ahora, hay que mirar lo que viene pasando un piso más arriba, en la casa matriz.

GeoPark Argentina no es nueva en el rol. Desde enero de 2025 es garante solidaria del bono 8,75% con vencimiento 2030 que emitió GeoPark Limited por u$s 550 millones, junto con dos sociedades colombianas del grupo. Hoy quedan en circulación u$s 441 millones de ese título. En otras palabras, la empresa que opera los bloques neuquinos ya responde con su balance por la deuda corporativa del grupo.

Ese bono fue, justamente, el primer frente que GeoPark tuvo que ordenar cuando cambió su estructura de control.

El capítulo venezolano

El 2 de septiembre GeoPark anunció su entrada en Venezuela a través del Bloque Bare, un activo de crudo pesado en la Faja del Orinoco. Lo operará bajo un contrato de participación productiva a 25 años con PDVSA Petróleo, con el 65% de interés. La oportunidad la trajo el Grupo Gilinski, y GeoPark la paga con acciones: emitirá 42,1 millones de títulos a u$s 12,22 a una sociedad del grupo colombiano. Al cierre, Gilinski pasará a tener alrededor del 56,3% de GeoPark y se convertirá en accionista controlante. Hasta ese anuncio tenía cerca del 28%. La operación todavía necesita aprobaciones regulatorias y una licencia de Estados Unidos por el régimen de sanciones.

Un cambio de dueño de ese tamaño activa un mecanismo clásico de los bonos corporativos. Si un tercero toma el control de la emisora, los acreedores pueden exigir que les recompren los títulos, normalmente al 101% del valor nominal. Sin una enmienda, la llegada de Gilinski podía abrirle a la compañía una salida de deuda de más de u$s 440 millones en plena etapa de inversión.

Jaime Gilinski y Delcy Rodríguez firmaron acuerdo para que GeoPark opere durante 25 años en el bloque Bare

Lo que se negoció con los bonistas

La solución llegó por la vía contractual. El 15 de septiembre GeoPark pidió a los tenedores del bono 2030 que modificaran la definición de "Permitted Holders" del contrato de emisión. Es la lista de accionistas cuyo ingreso al control no cuenta como cambio de control. La propuesta sumaba a Jaime Gilinski Bacal, sus familiares directos, herederos y sociedades vinculadas.

El incentivo fue modesto: u$s 2,50 por cada u$s 1.000 de valor nominal para quienes dieran su consentimiento antes del 23 de septiembre. Ese día la empresa anunció que había reunido la mayoría necesaria, y la adenda al contrato quedó prevista para el 29 de septiembre. Que los acreedores aceptaran por una comisión de ese tamaño dice algo. Con un cupón de 8,75%, cobrar 101 y salir no era necesariamente mejor negocio que quedarse, y el mercado de deuda leyó al nuevo controlante sin alarma.

La garantía aprobada 

Con el bono ya ordenado, la asamblea del miércoles es la segunda pieza que se mueve en la estructura de GeoPark en menos de un mes. El texto presentado ante la CNV no permite saber si la nueva garantía corresponde a un financiamiento nuevo del grupo, a la ratificación de compromisos existentes ante otros acreedores o a deuda de otra sociedad vinculada. GeoPark viene de anunciar que cuenta con unos u$s 700 millones entre caja y financiamiento comprometido o en negociación, incluidos cerca de u$s 310 millones en efectivo, para sostener al mismo tiempo Bare, Colombia y Vaca Muerta.

Para la operación argentina, el momento no es neutro. GeoPark llegó a Vaca Muerta en 2025 con la compra a Pluspetrol del 100% de Loma Jarillosa Este y el 95% de Puesto Silva Oeste por u$s 115 millones, con Gas y Petróleo del Neuquén como socia en el segundo bloque. En el segundo trimestre de este año, el 64% de la inversión del grupo se ejecutó en la Argentina. Junto con GyP, además, la compañía presentó su hub no convencional al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, con más de u$s 1.000 millones comprometidos y el objetivo de pasar de 1.500 a 20.000 barriles equivalentes diarios en tres años. Es el mismo camino que ya recorrieron otros operadores de la cuenca, como Tecpetrol con Los Toldos II Este y Pluspetrol con Bajo del Choique.

La filial tiene además su propio acceso al crédito local: la CNV la autorizó a emitir hasta u$s 500 millones en obligaciones negociables, y en febrero firmó una línea con Banco Galicia para financiar perforación y capital de trabajo. En un mercado donde los bancos empiezan a ofrecer plazos largos para energía, la pregunta es cuánto de ese balance queda para Vaca Muerta y cuánto empieza a respaldar el proyecto venezolano.

La petrolera que en 2025 eligió Neuquén como plataforma de crecimiento firma ahora como garante en un grupo cuya apuesta más grande está en el Orinoco.