El Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó el ingreso de Rincón de Aranda, el desarrollo de Pampa Energía por u$s 4.500 millones en Vaca Muerta.
La confirmación oficial llegó el martes por dos vías: un mensaje del ministro de Economía, Luis Caputo, en su cuenta de X, y la primera conferencia del vocero presidencial, Adrián Ravier, en la Casa Rosada, que precisó la cifra en u$s 4.521 millones. Es el vigésimo proyecto aprobado bajo el régimen, que acumula u$s 46.000 millones autorizados y otros 21 expedientes en estudio.
La diferencia con las adhesiones anteriores está en el sector.
Rincón de Aranda es el primer desarrollo de explotación y producción (upstream) de petróleo que pasa por el Comité Evaluador desde que el Decreto 105/2026, publicado en el Boletín Oficial el 19 de febrero, amplió el alcance del RIGI a la perforación costa adentro.
Hasta esa norma, el régimen reconocía en el rubro petrolero las inversiones de exportación, las offshore y la infraestructura asociada al gas natural licuado (GNL), pero dejaba afuera los pozos destinados al mercado interno. La resolución sobre la carpeta de Pampa traduce esa apertura normativa en un primer caso resuelto.
El test que tuvo que pasar la carpeta: los datos y parámetros
El Decreto 105/2026 no abrió el upstream sin condiciones. Fijó un piso de inversión de u$s 600 millones, exigió que la producción no destinada a la exportación provenga de áreas que no estén ya en fase de explotación y reclamó segregación física y trazabilidad entre los volúmenes que entran al régimen y los que quedan afuera. Ese requisito plantea un problema concreto para un bloque que ya produce alrededor de 27.000 barriles diarios y no califica como área nueva.
La solución está en la zona norte del área. Pampa concentró el plan en ese sector, hasta ahora fuera del alcance del régimen por su economía más ajustada y su horizonte de inversión más largo. Los pozos y las instalaciones de esa franja constituyen el desarrollo incremental que el decreto exige, separado de la base que ya está en producción.
La compañía había anticipado ese diseño en la solicitud de marzo, cuando elevó el pedido original de u$s 426 millones e incorporó la producción del bloque a una presentación que antes se limitaba a una planta central de tratamiento (CPF, por sus siglas en inglés) y a los ductos de evacuación.
Qué le da el RIGI al bloque y qué le pide a cambio
Los beneficios que activa la adhesión son los que fija la Ley 27.742 y su reglamentación. La alícuota del impuesto a las Ganancias baja del 35% al 25%, se habilita la amortización acelerada de las inversiones y el cómputo de quebrantos sin límite de tiempo, y las exportaciones quedan exentas de derechos a partir del tercer año desde la adhesión.
A eso se suma la liberación progresiva de la obligación de liquidar divisas, que llega al 100% en el cuarto año, y una estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria garantizada por 30 años. Para acceder, Pampa debe alojar el proyecto en un vehículo de proyecto único (VPU), separado del resto de la operación.
El requisito de producción incremental tiene acá una función fiscal concreta. El Estado limita esos beneficios a inversión que, sin el régimen, tendría una ecuación más ajustada y un horizonte más largo, y los excluye de la base que ya produce bajo el esquema tributario general. La segregación física entre los volúmenes de la zona norte y los del resto del bloque es el instrumento que vuelve verificable esa distinción.
La discusión de fondo está en cuánto de esa inversión habría ocurrido de todos modos: el régimen resigna derechos de exportación y una porción del impuesto a las Ganancias durante tres décadas a cambio de adelantar pozos, producción y exportaciones que, según la compañía, no estaban en el plan original del área.
Detrás de Rincón de Aranda hay una fila de proyectos de upstream petrolero que esperan la misma definición. Tecpetrol presentó Los Toldos II Este, Phoenix Global Resources llevó un plan de u$s 6.000 millones para un hub de cuatro bloques y Pluspetrol anunció una inversión de u$s 12.000 millones en Bajo del Choique-La Invernada, el área que le compró a ExxonMobil. A esa lista se sumó en mayo el mayor expediente individual del régimen, el proyecto LLL Oil de YPF, por u$s 25.000 millones.
El cuello de botella estuvo del lado de las aprobaciones, no del de las presentaciones. El propio ministro Luis Caputo había advertido que el flujo de adhesiones superaba largamente al de autorizaciones, y el organismo fue reformado a comienzos de año para sumar representantes provinciales y acortar los plazos. La resolución sobre Rincón de Aranda fija el primer parámetro con el que las operadoras de la cuenca neuquina van a leer sus propios tiempos.
Qué habilita para Pampa Energía
Para la compañía que conduce Marcelo Mindlin, la adhesión cambia el cronograma del bloque. Según el comunicado de Pampa, el régimen le permite "acelerar las inversiones", desarrollar la parte norte del área, adelantar el ramp-up y extender el plateau de producción. Caputo agregó que las condiciones fiscales, aduaneras y cambiarias del RIGI llevaron a la empresa a incrementar un 50% la actividad de explotación que tenía prevista para el área.
Rincón de Aranda es un bloque de 240 km² en la ventana de shale oil de Vaca Muerta, que Pampa le compró a TotalEnergies, de Francia, a mediados de 2023 y convirtió en el mayor desembolso en un único activo de sus 20 años de historia. El plan apunta a un plateau de 45.000 barriles diarios en 2027, sostenido por una planta central de tratamiento de igual capacidad cuya puesta en marcha coincide con el inicio de operaciones del oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), la salida exportadora del crudo. La exportación proyectada asciende a u$s 17.000 millones a lo largo de los 30 años de vigencia de los beneficios, con una producción estimada de 305 millones de barriles.