Trump convoca a ejecutivos petroleros: oportunidades y riesgos para las gigantes del sector energético estadounidense en Venezuela

Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Schlumberger, Halliburton, Baker Hughes, Valero Energy, Marathon Petroleum y Phillips 66 serán algunas de las empresas que estarán sentadas junto al presidente de los Estados Unidos. Las claves del encuentro

por Lucía Martínez

Los traders podrían beneficiarse en el largo plazo, pero un control gubernamental podría limitar la flexibilidad de precios y restringir beneficios. —

En un movimiento que podría reconfigurar el panorama energético global, el presidente Donald Trump programó una reunión clave con ejecutivos de la industria petrolera en la Casa Blanca para el 9 de enero. El foco: impulsar inversiones masivas en la infraestructura petrolera de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. 

Según un informe reciente de TENET Research, esta iniciativa promete beneficios potenciales para varias compañías estadounidenses, aunque con riesgos significativos derivados de la inestabilidad política y operativa en el país sudamericano.

Trump insiste en que el petróleo venezolano –las mayores reservas probadas del mundo– fue “robado” a empresas estadounidenses en el pasado, y ahora busca un revival rápido, en menos de 18 meses, con apoyo gubernamental

Esto incluiría el control inicial de ventas de crudo por hasta 50 millones de barriles, posibles subsidios de hasta 30-50 millones de barriles para reembolsos, y alivio de sanciones para importar equipo. 

Sin embargo, los especialistas del sector advierten que la infraestructura venezolana está severamente degradada, requiriendo miles de millones en inversiones a largo plazo, lo que genera escepticismo entre analistas y las propias empresas.

El informe de TENET destaca implicaciones específicas para jugadores clave del sector energético de Estados Unidos, desde productores hasta refinadores y servicios. A continuación, un desglose por compañía y sector, basado en el análisis de potenciales beneficios y riesgos:

Productores integrados

  • Chevron (CVX): como una de las pocas empresas con operaciones existentes en Venezuela, Chevron podría expandir sus actividades rápidamente si se levantan las sanciones. El beneficio principal sería el acceso a reservas de alto potencial, con reembolsos o subsidios del gobierno estadounidense dando una ventaja inicial. No obstante, enfrenta riesgos políticos y operativos significativos, ya que la producción de crudo pesado requiere ejecuciones técnicas complejas, y cualquier inestabilidad podría afectar la estabilidad a largo plazo.
  • ExxonMobil (XOM): al no tener operaciones actuales en Venezuela (tras disputas pasadas por nacionalizaciones), vería una oportunidad para reingresar y evaluar activos expropiados. Podría ganar acceso a las mayores reservas mundiales de petróleo, con crecimiento a largo plazo respaldado por ventas controladas por Estados Unidos. Sin embargo, la incertidumbre legal y política es alta; la compañía expresó cautela pública, y cualquier ganancia en producción a corto plazo parece improbable sin inversiones masivas.
  • ConocoPhillips (COP): similar a Exxon, podría retomar proyectos en activos expropiados, como el campo Petrozuata, con apoyo gubernamental reduciendo riesgos de inversión. Esto podría incluir participación en nuevos proyectos y reemplazo de activos viejos, optimizando reservas a largo plazo. Los riesgos incluyen inestabilidad política y legal, que podrían demorar regulaciones y desafíos en infraestructura, limitando ganancias inmediatas.

Servicios de campos petroleros

Este sector, vital para la extracción y refinación, podría beneficiarse de la demanda inmediata de equipos para perforación, insumos y servicios técnicos si las compañías estadounidenses expanden sus operaciones.

  • Schlumberger (SLB): como líder en servicios petroleros, la compañía podría ver un aumento en contratos para reparar infraestructura degradada, con despliegue rápido respaldado por el gobierno de EE.UU. Los beneficios incluyen pagos oportunos y expansión temprana.
  • Halliburton (HAL): tendría oportunidades en servicios de perforación y mantenimiento, pero con riesgos en logística y sanciones residuales que podrían reducir la velocidad de ganancias.
  • Baker Hughes (BKR): podría ganar en contratos para extracción pesada de crudo, aunque la inestabilidad política podría impactar en pagos y operaciones.

Analistas destacan que, en general, este sector depende de inversiones exitosas por parte de los productores, con beneficios a corto plazo limitados por la necesidad de estabilidad.

Refinerías estadounidenses

Algunas de estas compañías se especializan en procesar crudo pesado venezolano, que encaja bien con sus instalaciones, sobre todo las que están sobre la Costa del Golfo:

Valero Energy (VLO): podría acceder a crudo venezolano de bajo costo, reduciendo gastos en materias primas y mejorando márgenes de refinación. Sin embargo, requiere procesamiento especializado, y cualquier interrupción en el suministro por inestabilidad política podría anular beneficios.

Marathon Petroleum (MPC): vería fuentes de suministro expandidas, con posibles mejoras en procedimientos de adquisición. Los riesgos incluyen regulaciones que afecten la estabilidad de la cadena de suministro.

Phillips 66 (PSX): podría beneficiarse de crudo pesado a precios competitivos, pero enfrenta desafíos en transporte y aprobaciones regulatorias que podrían demorar ventajas.

Traders y marketers de energía

Empresas en este rubro podrían participar en ventas controladas por Estados Unidos de petróleo venezolano, creando oportunidades de arbitraje. Sin embargo, un control gubernamental podría limitar la flexibilidad de precios y restringir beneficios, con dependencia en la liberación de volúmenes y estabilidad política.

Expertos como los de TENET Research son escépticos sobre impactos a corto plazo, enfatizando que la producción inmediata es limitada y que se necesitan gobiernos estables para atraer inversiones reales. Trump prometió reembolsos y subsidios para incentivar a las empresas, pero firmas como Exxon y Chevron mostraron cautela, citando precios bajos del petróleo y riesgos históricos en Venezuela.

La reunión del 9 de enero podría marcar un punto de inflexión para el sector energético estadounidense, potencialmente revitalizando alianzas con Venezuela. Sin embargo, con la inestabilidad latente, las empresas deberán equilibrar ambición con prudencia. 

Fuentes del gobierno indican que el control indefinido de exportaciones venezolanas por Estados Unidos busca financiar la reconstrucción, beneficiando a “los pueblos de ambos países”. El mercado observará de cerca las reacciones bursátiles de estas compañías en los próximos días.