Cambio de manos

Definen nuevos operadores para las centrales más cercanas a Vaca Muerta

Cómo quedará el nuevo mapa de jugadores para uno de los complejos hidroeléctricos más estratégicos para el desarrollo energético de la próxima década.

Complejo hidroeléctrico del Comahue — - Fuente: Shale24 con datos ContratAr y Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP)

El Ministerio de Economía abrió este jueves los sobres económicos de la licitación para las cuatro principales centrales hidroeléctricas del Comahue, recibiendo ofertas por un total de U$S 685 millones. El anuncio, realizado por el ministro Luis "Toto" Caputo a través de su cuenta de X, superó las expectativas iniciales del Ejecutivo, que estimaba entre 400 y 500 millones de dólares.

Este proceso, enmarcado en el Decreto 286/2025 y la Resolución 1910/2025, implica la concesión por 30 años adicionales del 100% de las acciones de las sociedades operadoras. Las nuevas empresas asumirán no sólo la gestión, sino también la obligación de invertir en mantenimiento y modernizaciones para garantizar la "operación segura, eficiente y sostenible". En un contexto de reservas internacionales bajo presión, estos fondos ingresarán al Tesoro antes de fin de año, fortaleciendo la caja del Banco Central.

El camino hacia esta licitación fue vertiginoso. Las concesiones originales, otorgadas en la década de 1990 durante el gobierno de Carlos Menem como parte de la reforma neoliberal, vencieron progresivamente entre 2023 y 2025. En agosto de 2023, el Estado nacional –a través de ENARSA (Energía Argentina S.A.) y Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA)– intervino temporalmente las operaciones para evitar vacíos de gestión, extendiendo las concesiones de los operadores salientes hasta diciembre de 2025 o la adjudicación de nuevos. Empresas como la estadounidense AES (Alicurá), la italiana Enel (El Chocón-Arroyito) y la suiza Orazul/Aconcagua (Cerros Colorados) mantuvieron el control durante esta fase transitoria, pero con obligaciones estrictas de cumplimiento.

El llamado a licitación pública nacional e internacional se lanzó en octubre de 2025, atrayendo a ocho grupos precalificados, todos de capital argentino o consorcios locales, en una sorpresa que eclipsó la participación extranjera esperada.

Participaron gigantes como Central Puerto, Pampa Energía, Genneia-Aluar-Futaleufú, Enel Argentina, AES, Central Costanera, BML Inversora (MSU Green Energy) e IPS Renewal (esta última descalificada en la etapa técnica). La apertura de sobres, realizada el 28 de noviembre a las 10 de la mañana en la plataforma ContratAr, reveló una competencia acalorada: solo 1 oferta fue rechazada, y las propuestas económicas escalaron por encima de las proyecciones.

Las ganadoras preliminares son un reflejo del resurgir del empresariado local en el sector energético. Central Puerto, uno de los operadores históricos, renovó su dominio sobre Piedra del Águila con una oferta de US$ 245 millones, manteniendo su rol como el único "veterano" en el pack. Edison Inversiones –un consorcio liderado por la familia Neuss (de la alimenticia Molinos Río de la Plata), junto a Cherñajovsky, Newsan e Inverlat– se impuso en Alicurá con US$ 162 millones, desplazando a AES que había pujado solo US$ 130 millones.

BML Inversora, brazo renovable del Grupo MSU de Manuel Santos Uribelarrea (un empresario con raíces en el agro y la energía emergente), arrasó en El Chocón-Arroyito con US$ 235,7 millones, superando a Enel (US$ 172,2 millones) y comprometiéndose a una inversión inicial de igual monto más US$ 230 millones en renovaciones.

Finalmente, Cerros Colorados/Planicie Banderita –con una oferta de BML por US$ 41,7 millones– enfrentará un desempate con Edison, ya que la diferencia es inferior al 10% del monto base.

Una nueva era con players locales

Hasta la apertura de sobres, las centrales operaban bajo el manto transitorio de sus concesionarios de los '90: Central Puerto en Piedra del Águila (con estabilidad operativa gracias a su experiencia en generación térmica e hidroeléctrica), Enel en El Chocón-Arroyito (con énfasis en sostenibilidad europea), AES en Alicurá (foco en exportaciones) y Orazul en Cerros Colorados (gestión suiza con bajo perfil).

Estas firmas, que generaban anualmente unos US$ 50 millones en canon al Estado, enfrentaron una derrota sorpresiva: solo Central Puerto renovó, mientras Enel y AES quedaron relegadas, reflejando un giro hacia capitales nacionales en un sector históricamente oligopólico.

Los nuevos jugadores son un mosaico de poder económico argentino. Central Puerto, parte del Grupo Pampa de Marcelo Mindlin, es un coloso con 5.000 MW instalados y presencia en Vaca Muerta. Edison Inversiones representa a la "vieja guardia" industrial: los Neuss, con su imperio agroalimentario, se alían con Newsan (electrodomésticos) para diversificar hacia la energía verde.

BML/MSU, por su parte, es el wildcard: Santos Uribelarrea, un perfil bajo en el mundo del agro bonaerense, irrumpe con MSU Green Energy, prometiendo "compromiso a largo plazo" y ya posicionándose para dominar dos complejos.


El Comahue, un hub energético cada vez más estratégico

Ubicadas en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén –entre las provincias de Neuquén y Río Negro–, estas represas conforman el "Complejo Hidroeléctrico del Comahue". Con 4.380 MW instalados, representan el 10% de la capacidad total nacional (frente a 40.000 MW globales). En 2024, generaron 11.457 GWh, un tercio de toda la hidroeléctrica del país (que aporta el 25% de la matriz, el resto está mayormente repartido entre gas y térmica).

Su rol estratégico es multifacético: estabilizan la red interconectada (SADI), cubren picos de demanda invernal y complementan el boom shale de Vaca Muerta, exportando excedentes a Chile y Brasil.

En una Argentina dependiente de importaciones energéticas (U$S 5 mil millones anuales), el Comahue es la "joya de la abuela". Sin embargo, obliga a inversiones estimadas en U$S 1.000 millones para modernizar diques de los '70-'80, ante riesgos sísmicos y climáticos.

Para provincias como Neuquén –donde la energía convive con el boom del shale oil y gas de Vaca Muerta–, significa regalías crecientes, pero también vigilancia sobre precios locales, que paradójicamente son más altos que en Buenos Aires pese a la proximidad.

El desempate de Cerros Colorados, en las próximas semanas, definirá si este capítulo cierra con broche de oro o con asteriscos. Por ahora, el agua del Limay fluye hacia manos argentinas, impulsando un río de dólares que podría –o no– irrigar el futuro energético del país.