En un movimiento que consolida la alianza bilateral en un sector de vital importancia geopolítica y económica, Argentina y Estados Unidos firmaron el Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos.
El acuerdo, rubricado por el canciller argentino Pablo Quirno y el subsecretario de Estado Christopher Landau, se enmarca en la primera Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos convocada por el secretario de Estado Marco Rubio. Este pacto no solo busca diversificar las cadenas de valor globales, reduciendo la dependencia de proveedores dominantes como China, sino que posiciona a Argentina como un proveedor clave en la transición energética y la seguridad nacional, aprovechando sus vastas reservas en litio, cobre y otros minerales esenciales. El anuncio fue realizado por Quirno a través de su cuenta oficial en X.
Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, las exportaciones mineras del país alcanzaron los u$s6.040 millones en 2025, y este acuerdo se proyecta como un catalizador para superar esa cifra mediante mayor valor agregado en procesamiento y refinación.

Aspectos técnicos y claves del acuerdo bilateral
El instrumento marco, de naturaleza no vinculante en su totalidad pero con compromisos operativos específicos, establece un marco de cooperación técnica y regulatoria para el desarrollo sostenible de minerales críticos. Estos incluyen litio (donde Argentina forma parte del Triángulo del Litio junto a Bolivia y Chile, representando cerca del 20% de la producción global), cobre, níquel, cobalto, grafito, zinc, oro, plata, tierras raras (como neodimio, disprosio y terbio) y uranio.
El enfoque técnico abarca desde la exploración geológica avanzada hasta la refinación con estándares ambientales elevados, incorporando tecnologías como procesamiento hidrometalúrgico y extracción por lixiviación in situ para minimizar impactos ecológicos. Entre los puntos más importantes del acuerdo, se destacan:
- Diversificación y Resiliencia de Cadenas de Suministro: Cooperación para identificar y mitigar riesgos en la cadena de valor, incluyendo auditorías conjuntas de vulnerabilidades y protocolos para interrupciones geopolíticas. Esto aborda la concentración actual, donde China controla cerca del 60-80% del procesamiento global de minerales críticos, según estimaciones del Departamento de Energía de EE.UU.
- Atracción de Inversiones y Financiamiento: Integración con mecanismos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) estadounidense. Se menciona un compromiso inicial de inversiones privadas por hasta u$s14.000 millones en proyectos como El Pachón (cobre, San Juan, operado por Glencore) y MARA (cobre-oro, Catamarca, por Rio Tinto), facilitados por incentivos fiscales y estabilidad regulatoria.
- Generación de Empleo y Valor Agregado Local: Enfoque en capacitar mano de obra especializada en procesamiento downstream, con metas para crear miles de puestos en regiones mineras. Quirno celebró esto como un “impulso al crecimiento económico”, alineado con proyecciones que estiman un incremento del 15-20% en exportaciones mineras para 2027.
- Gobernanza Ambiental y Social: Compromisos con estándares ESG (Ambiental, Social y de Gobernanza), incluyendo evaluaciones de impacto hídrico en salares litíferos y protocolos para comunidades indígenas, en línea con directrices de la OCDE y el Banco Mundial.
- Integración con Iniciativas Multilaterales: El pacto se alinea con el memorando de entendimiento bilateral de 2025 y abre puertas a la adhesión argentina a propuestas estadounidenses como la zona de comercio preferencial para minerales críticos, con pisos de precios protegidos por aranceles ajustables para evitar dumping.
Este acuerdo se basa en negociaciones previas, como el Reciprocal Trade and Investment Agreement de noviembre de 2025, que prioriza el acceso a mercados y la armonización de estándares técnicos en sectores estratégicos.
Declaraciones de funcionarios: voces desde ambas orillas
Quirno, en su intervención durante la reunión ministerial, subrayó el alineamiento estratégico: “Este acuerdo no solo fortalece nuestra asociación con EE.UU., sino que garantiza reglas claras y previsibilidad a largo plazo para inversores, impulsando el potencial minero argentino en un mercado global cada vez más demandante”.
En línea con esto, celebró el pacto como un “paso concreto hacia más exportaciones, inversiones y empleo”, reiterando su compromiso con la apertura económica bajo Milei. Desde el lado estadounidense, el secretario Rubio elogió el rol de Argentina en una rueda de prensa posterior:
“Argentina tiene la capacidad, desde el punto de vista de recursos naturales, para ser un socio clave en minerales críticos – para el mundo, no solo para Estados Unidos, de una manera que beneficie a Argentina”.
Rubio destacó la experiencia argentina en procesamiento y su ubicación estratégica en el hemisferio occidental, posicionándola como contrapeso a la “concentración dominante” en manos de un solo actor (en alusión implícita a China).

El vicepresidente J.D. Vance, en sus declaraciones de apertura, propuso la creación de una “zona de comercio preferencial” para minerales críticos, con “precios de referencia protegidos por pisos mínimos y aranceles ajustables” para incentivar producción sostenible entre aliados. Vance enfatizó:
“El objetivo es simple: diversificar el suministro global de minerales críticos mientras fortalecemos a los países socios que ayudan a lograrlo”.
Aunque no mencionó directamente a Argentina, el contexto bilateral sugiere su inclusión potencial, con apoyo inicial de varios participantes. Landau, por su parte, fue mencionado por Quirno en el anuncio, destacando el “trabajo conjunto” para una asociación estratégica.
En comunicados del Departamento de Estado, Landau ha respaldado iniciativas como el Proyecto Vault, un fondo estratégico estadounidense con u$s12.000 millones en financiamiento inicial (US$10.000 millones del EXIM Bank y u$S2.000 millones privados), que podría incorporar suministros argentinos.
La Reunión Ministerial, que reunió a delegaciones de 55 países más la Unión Europea, se centró en estrategias para contrarrestar la dominancia china en el procesamiento de minerales críticos, que representa un riesgo para la transición energética, la industria tecnológica, la defensa y la inteligencia artificial.
Participantes clave incluyeron Australia, Japón, Corea del Sur, India, Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, México, Tailandia, Angola, Bolivia, Brasil, República Democrática del Congo (principal productor de cobalto) y Guinea, entre otros.Además del acuerdo argentino-estadounidense, se anunciaron compromisos multilaterales, como acuerdos por más de u$s10.000 millones en octubre de 2025 con cinco países, y propuestas para una “Agreement on Trade and Critical Minerals” negociada por el Representante Comercial de EE.UU.
La cumbre incluyó discusiones sobre reservas estratégicas (como el Proyecto Vault), financiamiento del EXIM Bank por US$100.000 millones para cadenas aliadas, y mecanismos para precios estables que eviten distorsiones por oferta barata externa.En un panel sobre inversiones, se destacaron oportunidades en África y América Latina, con énfasis en producción sostenible.