El encuentro fue en el Palacio San Martín. Brendan Bechtel, quinta generación de la familia al frente de Bechtel Corporation, se sentó frente a Pablo Quirno con tres ejecutivos de la firma.
El canciller lo publicó en X horas después y resumió la novedad en una línea: la compañía "volverá a abrir oficinas en nuestro país a partir del impulso que están cobrando grandes proyectos en minería e infraestructura gracias al RIGI".
Que Bechtel anuncie su regreso no es un dato menor. La compañía con sede en Reston, Virginia, es uno de los tres mayores contratistas de ingeniería, suministro y construcción (EPC, por sus siglas en inglés) del planeta, junto a la francesa TechnipFMC y la italiana Saipem.
Propiedad de la familia fundadora desde 1898, opera bajo cuatro unidades de negocio: Infraestructura; Energía; Minería y Metales; y Nuclear, Security & Environmental. Construyó la represa Hoover, el Eurotúnel, el Aeropuerto Jorge Chávez de Lima y los principales puertos de exportación de gas natural licuado (GNL) de la costa estadounidense del Golfo.
Lo que hizo Bechtel en cobre y por qué la Argentina entró en el radar
En cobre, el track record es excepcional.
La firma operó la expansión de Minera Escondida para BHP, la mina más grande del mundo del metal, completada en 2002. Después vino Los Pelambres, para Antofagasta Minerals. Más tarde Las Bambas en Perú, para MMG.
Y finalmente Quebrada Blanca Phase 2, para Teck, inaugurada en octubre de 2023: una concentradora de 143.000 toneladas por día, una planta desalinizadora y un sistema de mineroducto y acueducto de 165 kilómetros que alcanza los 4.400 metros de altura.
La firma reportó 316.000 toneladas anuales de cobre equivalente como producción esperada para los primeros cinco años de vida útil de la mina. La operación movilizó más de 100 millones de horas-hombre.
Esa cartera lleva más de 35 años funcionando desde Santiago, donde Bechtel opera su Copper Centre of Excellence.
Hoy, los activos argentinos que esperan construcción están a una distancia de cordillera de esa base operativa. La cartera cuprífera argentina suma alrededor de u$s 28.500 millones distribuidos en nueve proyectos, según el relevamiento sectorial difundido por la Cancillería.
Los Azules de McEwen Copper, aprobado con u$s 2.672 millones, encabeza los compromisos formales. En carpeta y a la espera del Comité Evaluador esperan dos de Glencore con inversión combinada de u$s 14.000 millones: El Pachón en San Juan y MARA en Catamarca. A esa lista se suman Josemaría y Filo del Sol de Vicuña Corp por otros u$s 18.000 millones declarados.
El plano financiero acompaña. Eoin Dinsmore, analista del equipo de commodities de Goldman Sachs Research, anticipó que la demanda estructural desde infraestructura de potencia "respaldada por inversión en sectores estratégicos como inteligencia artificial y defensa" sostendrá precios por encima de u$s 10.000 la tonelada durante 2026, con un piso de banda en u$s 10.710 para el primer semestre.
El precio en la Bolsa de Metales de Londres (LME, por sus siglas en inglés) marcó récord nominal de u$s 11.771 el 8 de diciembre. Para los megaproyectos cordilleranos, el lifting cost cuprífero cierra con margen.
La señal de mercado se reforzó la semana pasada. Lucy Martin, Presidenta de Mining & Metals de Bechtel, anunció en LinkedIn un acuerdo con Echeverría Izquierdo Montajes Industriales (EIMISA) para "proyectos selectos de minería e infraestructura en Chile y a lo largo de Sudamérica".
El partnership combina capacidades EPC integradas de Bechtel con la huella constructiva local de la firma chilena. La apertura de oficinas en Buenos Aires opera en la misma dirección.
La otra frontera: el GNL y los proyectos de gran magnitud
El segundo eje que el tuit dejó implícito es el gas natural licuado.
La huella de Bechtel en gas licuado es la más extensa entre los contratistas de la industria. La firma construyó los trenes 1 a 6 de Sabine Pass para Cheniere —la primera planta de exportación de GNL de Estados Unidos— y los Stages 1, 2 y 3 de Corpus Christi.
La señal coincide con el acuerdo de desarrollo conjunto (JDA, por sus siglas en inglés) que YPF, Eni y XRG firmaron el 12 de febrero para Argentina LNG, un desarrollo de 12 millones de toneladas anuales (MTPA) en dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) en Punta Colorada.
Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, dejó la hoja de ruta al alcance de la prensa: "Continuaremos trabajando de manera muy intensiva para alcanzar la Decisión Final de Inversión durante la segunda mitad de 2026".
La ingeniería básica (FEED, por sus siglas en inglés) corre desde febrero y los procesos competitivos por los contratos EPC post decisión final de inversión (FID) se solapan con esa carrera. Bechtel compite naturalmente por esos contratos con TechnipFMC, Saipem y McDermott.
Hay una tercera lectura, más estructural.
Bechtel no es un contratista neutro: su Chairman preside el comité de Infraestructura del Business Roundtable y la firma opera en sintonía con la arquitectura corporativa de Estados Unidos.
Su regreso se inscribe en la agenda bilateral de minerales críticos que articulan AmCham Argentina y la US Chamber of Commerce, con respaldo en las facilidades de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) y el Banco de Exportación e Importación (EXIM) por hasta u$s 100.000 millones, y en el Tratado Bilateral Recíproco de Inversión que el propio Quirno firmó con Jamieson Greer, representante de Comercio de Estados Unidos, el 5 de febrero.
La huella histórica también pesa.
La firma supervisó el llave en mano de Pascua-Lama bajo Barrick antes de que el proyecto cayera en 2018 y participó del poliducto Córdoba-Mendoza con Contreras Hnos. en la década del setenta. El "regreso" del que habla Quirno reconoce esa salida. Lo que cambió no es solo el régimen sino la curva del cobre y la velocidad de aprobación del comité RIGI.