La visita llevaba semanas anunciada y llegó sin sorpresas en la forma. Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos y segunda autoridad del Departamento que conduce Marco Rubio, aterrizó en Buenos Aires el miércoles por la noche. Venía de tres días en Asunción y lo acompañaba Juan Pablo Segura, secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental. El embajador Peter Lamelas los recibió en redes con una agenda resumida en cuatro ejes: energía, inversión, seguridad regional y tecnología confiable. El orden de la lista no parece casual.
El Departamento de Estado fue explícito sobre el propósito del viaje. En Buenos Aires, Landau se reunirá con altos funcionarios del Gobierno y con líderes del sector privado para aprovechar el impulso del Corredor Andes-Atlántico, lanzado por ambos países en septiembre en Nueva York. La gira, que incluyó una primera escala en Paraguay, se extiende hasta el 26 de octubre. La primera reunión porteña estaba prevista para este jueves por la tarde en el Palacio San Martín, con el canciller Pablo Quirno y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun.
Según pudo saber Shale24, en la agenda privada del funcionario podría haber lugar para un encuentro con dos o tres de los principales referentes del sector energético argentino. No sería extraño. De todo lo anunciado en los últimos meses entre Buenos Aires y Washington, el capítulo energético es el único en el que el financiamiento estadounidense ya tiene una cifra indicativa atada a un proyecto concreto, con nombre y apellido: Argentina LNG.
Un diplomático que creció en Asunción
Landau nació en Madrid en 1963. Es hijo de George Landau, diplomático de carrera que representó a EE.UU. en Paraguay, Chile y Venezuela. De chico vivió cinco años en Asunción, donde su padre fue embajador entre 1972 y 1977. Estudió en Harvard, fue asistente de los jueces Antonin Scalia y Clarence Thomas en la Corte Suprema y litigó nueve casos ante ese tribunal. Entre 2019 y 2021 fue embajador en México. Juró como subsecretario de Estado el 25 de marzo de 2025.
Segura completa la dupla con otro perfil. Hijo de inmigrantes argentinos, viene del mundo de los negocios: cofundó una empresa de tecnología para la salud y fue secretario de Comercio de Virginia durante la gestión del gobernador Glenn Youngkin. Asumió al frente de la oficina para el Hemisferio Occidental el 14 de agosto de 2026.
Para Landau, la Argentina es un expediente conocido: firmó con Quirno el marco de minerales críticos de febrero y encabezó junto a él el lanzamiento del Corredor Andes-Atlántico en septiembre.
Los papeles que ya están firmados
La arquitectura empezó a armarse antes de este gobierno estadounidense. En agosto de 2024, la entonces canciller Diana Mondino firmó con el subsecretario José Fernández un Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación en Minerales Críticos, orientado a las cadenas de suministro de minerales críticos.
Sobre esa base se apoyó lo que vino después. El 4 de febrero de 2026, en la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos convocada por Rubio en Washington, Quirno y Landau firmaron el Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos.
Al día siguiente llegó la pieza de mayor alcance. Quirno y el representante comercial Jamieson Greer suscribieron el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos, anunciado en noviembre de 2025. Estados Unidos se comprometió a eliminar aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos. El capítulo minero establece que la Argentina tiene la intención de priorizar a EE.UU. como socio en cobre, litio y otros minerales críticos y que agilizará los proyectos elegibles a través del RIGI. También prevé que el Gobierno colabore con las provincias para facilitar la inversión estadounidense. A cambio, Washington se comprometió a evaluar el financiamiento de proyectos en sectores críticos a través del Banco de Exportaciones e Importaciones de los Estados Unidos (EXIM, por sus siglas en inglés) y de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC, por sus siglas en inglés).
El 23 de septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU, Quirno y Landau lanzaron el Corredor Andes-Atlántico. La iniciativa busca conectar Vaca Muerta y los distritos mineros del noroeste con los puertos del Atlántico mediante obras en ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos y redes de generación y transmisión eléctrica. Fue presentado como el primer corredor de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global (PGII, por sus siglas en inglés) del G7 en el hemisferio occidental.
La letra chica de los u$s 7.000 millones
El corredor tiene una pata financiera, y es la que más interesa a la industria. Ese mismo día, el EXIM firmó con el Gobierno el marco U.S.-Argentina Build the Future, que busca movilizar financiamiento por hasta u$s 7.000 millones hasta 2027 en sectores prioritarios, entre ellos minerales críticos, seguridad energética y modernización de la red eléctrica, conectividad digital, y sector espacial y tecnologías avanzadas.
El EXIM es la agencia de crédito a la exportación de EE.UU., y su financiamiento está atado a la compra de equipos, tecnología y servicios estadounidenses. Los u$s 7.000 millones son un techo de operaciones posibles hasta 2027, con cada crédito sujeto a su propia aprobación.
La pieza más concreta es la propuesta para Argentina LNG, el proyecto de YPF, Eni y XRG. Se trata de una hoja de términos indicativa y no vinculante por hasta u$s 6.000 millones, destinada a bienes y servicios de origen estadounidense para las etapas de infraestructura y producción. El proyecto prevé 12 millones de toneladas anuales de GNL hacia 2031 y una inversión total estimada en u$s 51.000 millones a lo largo de su vida útil. El crédito definitivo requiere la aprobación del directorio del banco.
El consorcio tiene previsto firmar la decisión final de inversión de Argentina LNG el 26 de noviembre. Del lado de Washington corre otro reloj: la autorización legal vigente del EXIM vence el 31 de diciembre de 2026, mientras el marco firmado con la Argentina se estira hasta 2027. Como publicó Shale24, la continuidad depende de que el Congreso estadounidense renueve la carta orgánica del banco.