Potasio Cancambria da un paso clave para comenzar con las tareas de exploración en Mendoza

El proyecto prevé la prospección de sales de potasio (silvinita) en Malargüe, un insumo esencial para la producción de fertilizantes y, por lo tanto, estratégico para el desarrollo del agro y la seguridad alimentaria.

por Matías Astore

El proyecto Potasio Cancambria es una iniciativa de prospección de sales de potasio (silvinita) en el sur de Mendoza, cerca del límite con Neuquén —

La Autoridad Ambiental Minera (AAM) de la Provincia de Mendoza, integrada por la Dirección de Minería (DM) y la Dirección de Gestión y Fiscalización Ambiental (DGFA) del Ministerio de Energía y Ambiente, presentó el informe final del procedimiento de Evaluación del Informe de Impacto Ambiental (EIIA) del proyecto Potasio Cancambria, impulsado por Cancambria Exploraciones S.A., en el departamento de Malargüe.

El proyecto se emplaza en el sur mendocino, dentro de la cuenca neuquina, en un área con antecedentes geológicos favorables para la presencia de mineralizaciones evaporíticas. Comprende dos áreas de cateo que, en conjunto, superan las 19 mil hectáreas.

Primera etapa exploratoria

Actualmente, la iniciativa se encuentra en una fase estrictamente exploratoria, sin contemplar por el momento instancias de explotación ni desarrollo productivo. El objetivo central es generar información geológica y técnica confiable que permita evaluar la continuidad, espesor y calidad de los niveles evaporíticos portadores de sales potásicas.

Esta primera etapa del proyecto se apoya casi exclusivamente en trabajos de gabinete, como la reinterpretación de información geológica y geofísica existente, análisis de líneas sísmicas 2D y 3D, y estudio de registros de pozos petroleros históricos perforados en la cuenca.

En esta fase inicial no se prevén perforaciones, ni apertura de caminos, ni movimientos de suelo significativos. Tampoco se contempla el uso de agua industrial, insumos químicos ni generación de efluentes, configurando un esquema de muy bajo impacto ambiental.

Segunda etapa: perforación

En función de los resultados obtenidos durante la prospección, se evaluará una eventual segunda etapa de exploración, que podría implicar la perforación de un pozo vertical profundo, con una profundidad estimada de entre 1.000 y 1.500 metros, bajo estándares operativos de la industria petrolera. Esta instancia quedaría sujeta a la presentación de un aviso de proyecto específico y a la aprobación de una nueva autorización ambiental.

El diseño preliminar de esa fase contempla plataformas acotadas -del orden de 100 por 100 metros-, uso de locación seca, impermeabilización con geomembranas, recirculación de lodos y un esquema de descarga cero, con gestión controlada de residuos y efluentes sanitarios.