First Quantum Minerals Ltd. presentó el informe técnico NI 43-101 para su mega-proyecto de cobre Taca Taca en Salta y ya prepara su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
Las conclusiones del informe respaldan el desarrollo de Taca Taca como una mina a cielo abierto con una capacidad de procesamiento inicial de 40 millones de toneladas anuales (Mtpa), con una expansión a 60 Mtpa a partir del 5° año de operación.
Se espera una producción anual promedio de cobre de 291 mil toneladas (kt) durante los primeros 10 años de operación (con una producción anual máxima de 323 kt) y una producción anual de oro de 133 mil onzas (koz) durante los primeros 10 años de operación (con una producción anual máxima de 171 koz).
Tristan Pascall, director ejecutivo de First Quantum, señaló: “El informe técnico constituye un paso importante en la preparación de nuestra solicitud de RIGI y la evaluación de futuras opciones de financiamiento”.
“El informe demuestra claramente la importante oportunidad estratégica que representa Taca Taca como el próximo proyecto de desarrollo de la compañía. Los resultados económicos son sólidos y reflejan el valor generado al aplicar nuestras competencias internas en la planificación minera y el desarrollo de proyectos”, comentó.
“Taca Taca es uno de los principales activos de cobre sin desarrollar del mundo y el estudio técnico actualizado reafirma el valor sustancial y el potencial del proyecto como una importante mina de cobre de larga vida útil con una producción significativa de oro, que se encuentra en una posición competitiva en la curva de costos global”, explicó el directivo.
Según la compañía, Argentina se perfila como una jurisdicción minera competitiva, impulsada por recientes reformas económicas destinadas a atraer inversión extranjera directa sostenible y a largo plazo. "El proyecto Taca Taca demuestra sólidas credenciales ambientales y comunitarias, y brindará oportunidades de empleo local, una alta proporción de generación de energía renovable, una sólida gestión de la biodiversidad y un programa de gestión hídrica sostenible y responsable”, adelantó Pascall.
Y concluyó: “Continuaremos minimizando los riesgos del proyecto a medida que avanzamos en la evaluación de impacto ambiental y social (EIA), nos preparamos para presentar nuestra solicitud RIGI y evaluamos la estructura de financiamiento óptima”.