Quintana Energy apunta a convertirse en un jugador firme en los no convencionales. La empresa que lidera Carlos Gilardone como CEO terminó a principios de marzo la sísmica 3D en el área Cañadón Amarillo, en Mendoza, y avanza en el reordenamiento de los bloques que compró en Santa Cruz, donde observa un potencial de tight oil.
Los activos santacruceños llegaron a manos de la compañía a través del Plan Andes, el proceso por el que YPF se desprendió de campos convencionales para concentrarse en Vaca Muerta. En Santa Cruz, la dinámica fue distinta al resto del país: YPF cedió sus diez bloques en el norte de la provincia a la estatal Fomicruz, que fue quien condujo la licitación. En octubre de 2025, un consorcio de seis empresas, entre ellas Quintana E&P Argentina, ganó el proceso con un compromiso de inversión de 1.259 millones de dólares a seis años. A Quintana le correspondieron los bloques Cañadón León y Meseta Espinosa.
La formación D-129 es el activo que está despertando mayor atención dentro de la compañía en esa región. Ubicada en el norte de Santa Cruz, la secuencia ha sido comparada informalmente con una versión compacta de Vaca Muerta por su composición y potencial de generación de hidrocarburos.
El área ya cuenta con antecedentes concretos. Según pudo saber Shale24, existen cuatro pozos horizontales con objetivo tight oil, además de pozos verticales con resultados que la empresa califica como alentadores. Ese bagaje técnico es el que sustenta la decisión de profundizar la exploración.
El plan contempla la perforación de pozos verticales en una primera etapa, como parte del proceso de caracterización del subsuelo. El salto más ambicioso está previsto para 2027, cuando la compañía tiene en carpeta un pozo exploratorio sobre D-129 apuntando al tight oil. La definición sobre si será horizontal o vertical todavía no está tomada, y dependerá de los resultados previos y de la interpretación sísmica disponible.
El lado mendocino de Vaca Muerta
En el sur de Mendoza, el foco está puesto en Cañadón Amarillo, el bloque que Quintana opera junto a TSB dentro del triángulo de unos 600 km² donde la provincia concentra las mejores condiciones geológicas para el shale de Vaca Muerta. La compañía acaba de completar la adquisición de 202,5 km² de sísmica 3D, cuyo procesamiento definirá la ubicación exacta del primer pozo.
"Tenemos un compromiso en Cañadón Amarillo para hacer un pozo horizontal con objetivo Vaca Muerta en el 2027. Acabamos de hacer una sísmica 3D que ya se está procesando y se interpretará para ubicar el pozo", señaló una fuente de la empresa a este medio.
Con una agenda simultánea en Mendoza y Santa Cruz, Quintana Energy construye su perfil no convencional desde dos frentes geológicos distintos: uno apoyado en la extensión de Vaca Muerta hacia el norte y otro en el potencial todavía poco explorado del tight oil patagónico.