El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de bombardeos coordinados sobre Irán mientras se desarrollaban negociaciones diplomáticas.
Dos días antes, una delegación estadounidense encabezada por Steve Witkoff y Jared Kushner se había reunido en Ginebra con el canciller iraní Abbas Araghchi; ambas partes reportaron «buenos progresos» y acordaron continuar en Viena el lunes siguiente. El presidente Donald Trump dio la orden de atacar el 27 de febrero, sin esperar ese encuentro.
Entre los primeros resultados del bombardeo estuvo la muerte del líder supremo Alí Khamenei. Irán respondió de inmediato con misiles y drones contra Israel y contra bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak.
El conflicto se expandió al Líbano el 2 de marzo, cuando Israel reactivó operaciones contra Hezbolá. En ese mismo día, Qatar suspendió su producción de GNL tras un primer ataque iraní contra Ras Laffan. Veinte días después, el conflicto no muestra señales claras de desaceleración.
¿Qué está pasando en el terreno hoy?
El conflicto opera en tres frentes simultáneos. En Irán, Israel y Estados Unidos continúan atacando infraestructura militar, nuclear y energética: el miércoles 18 de marzo golpearon South Pars y las instalaciones petroquímicas de Asaluyeh, el mayor complejo gasífero del mundo.
En el frente del Golfo, Irán lanzó misiles contra Ras Laffan en Qatar —dos impactos en 12 horas con daños significativos confirmados por QatarEnergy—, contra refinerías en Riad y Yanbú en Arabia Saudita, y contra la refinería de Mina Al-Ahmadi en Kuwait.
En el frente libanés, Israel amplió sus operaciones terrestres contra Hezbolá, con más de un millón de desplazados y al menos 850 muertos en ese país según autoridades libanesas.
En el plano político, Trump afirma que la misión está «prácticamente cumplida» y que podría terminar «pronto». El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, reconoció sin embargo que el cierre del Estrecho de Ormuz ha complicado los plazos.
Doce países árabes e islámicos, reunidos en Riad, emitieron el jueves una declaración conjunta exigiendo el cese inmediato de los ataques iraníes. Francia y Macron piden una moratoria sobre infraestructura civil y una «desescalada rápida». Italia y Francia abrieron canales diplomáticos con Teherán.
¿Qué está pasando con el Estrecho de Ormuz?
El Estrecho de Ormuz es el corredor marítimo de 39 kilómetros de ancho situado entre Irán y Omán por donde transita cerca del 20% del petróleo y el GNL que se comercia en el mundo.
Desde el inicio del conflicto opera con restricciones severas: más de 20 buques reportaron incidentes según la agencia marítima del Reino Unido (UKMTO), dos petroleros fueron atacados, y la producción de Kuwait, Iraq, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos cayó en conjunto al menos 10 millones de barriles diarios al 12 de marzo, la mayor disrupción en la historia del mercado petrolero global según datos citados por Wikipedia.
Irán declaró en un primer momento que no cerraría el Estrecho, pero el nuevo líder supremo Mojtaba Khamenei señaló que permanecerá restringido como «herramienta de presión», y el parlamento iraní evalúa legislar un peaje obligatorio para los buques que quieran cruzarlo.
Trump instó a China —que obtiene el 90% de su petróleo por ese corredor— y a los aliados de la OTAN a enviar buques. Ninguno se comprometió formalmente hasta el momento. Japón, por restricciones constitucionales, no puede desplegar fuerzas en un conflicto activo sin aprobación parlamentaria específica.
¿Cuál es el impacto real sobre la energía global?
Es el mayor shock energético desde al menos la crisis de 1973, según varios análisis citados por medios internacionales. El crudo Brent subió alrededor del 50% desde el inicio del conflicto y cotizaba u$s 111,42 el 19 de marzo.
El índice JKM (Japan Korea Marker) acumula una suba de aproximadamente 60% según datos de Kpler. Qatar, segundo exportador mundial de GNL, tiene su principal instalación —Ras Laffan— con daños significativos y producción interrumpida; el ministro de Energía qatarí advirtió que la reactivación podría llevar semanas o meses. Goldman Sachs advirtió que un mes de cierre efectivo de Ormuz podría llevar el JKM a 74 euros por MWh. Bangladesh y Pakistán tienen reservas de GNL de una o dos semanas. La Agencia Internacional de Energía (IEA) y los países de la OCDE acordaron liberar reservas estratégicas —400 millones de barriles en total— para aliviar la presión sobre los mercados.
¿Hay salida a la vista?
No hay negociaciones activas confirmadas. Trump descartó cualquier acuerdo que no sea una «rendición incondicional» de Irán, aunque luego moderó el tono al señalar que podría poner fin a la guerra «en un futuro cercano» sin condiciones específicas.
Irán, por su parte, rechazó esa postura: el parlamento habló de pasar de «batallas limitadas a una guerra económica a gran escala» tras el ataque a South Pars.
Francia e Italia mantienen canales abiertos con Teherán. El secretario general de la ONU advirtió que «la situación podría escapar al control» y llamó a negociaciones diplomáticas serias. Capital Economics estima que si el conflicto se resuelve en el corto plazo, el Brent podría retroceder hacia u$s 65 a fin de año; si se extiende tres meses, podría promediar u$s 150 en el segundo trimestre.
La variable que el mercado sigue con más atención no es la diplomacia sino el Estrecho de Ormuz: mientras Ormuz permanezca restringido, los precios tienen un piso difícil de quebrar.