Análisis

Criteria: ante el cierre de Ormuz, el mercado asegurador redefine la tensión en Medio Oriente

La arquitectura aseguradora del comercio marítimo impuso un freno más duro que cualquier sanción. El shock de oferta obliga a recalibrar precios, estrategias y la lectura geopolítica del conflicto.

Redacción - Oil&Gas 3 Marzo de 2026
3 Marzo de 2026
Estrecho de Ormuz
Estrecho de Ormuz -

La disparada de las primas de guerra y el retiro de coberturas clave transformaron al Estrecho de Ormuz en un corredor prácticamente inoperable. Sin necesidad de un bloqueo militar, el mercado asegurador impuso un cierre de facto que ya altera el comercio global de crudo.

El nuevo mapa de riesgos reconfigura precios, tensiones geopolíticas y, en el margen, abre una oportunidad inesperada para exportadores lejanos al conflicto, como Argentina.

El Estrecho de Ormuz enfrenta un fenómeno inusual: un cierre no militar, sino actuarial. El análisis de Criteria Research muestra que el mercado de reaseguros con epicentro en Londres elevó de manera abrupta las primas de riesgo de guerra, que pasaron de niveles marginales a porcentajes que modifican por completo la ecuación económica de cada viaje.

En ese nuevo escenario, “el tránsito deja de ser una decisión operativa y pasa a ser una apuesta financiera de alta volatilidad”, advierte el informe. El shock no llega por un ataque directo, sino por un cambio en la percepción del riesgo asegurador.

A esto se suma un segundo factor crítico: los clubes de Protección e Indemnización (P&I Clubs) retiraron la cobertura por contaminación y responsabilidad civil en la zona. Y sin P&I vigente, ningún petrolero puede operar con normalidad en los principales puertos del sistema. Criteria lo resume así: “Sin seguro, no hay descarga. Sin descarga, no hay mercado”.

No es una sanción explícita ni una orden administrativa. Es el propio entramado contractual del comercio global funcionando como un mecanismo de control. Cuando el mercado considera un riesgo “inasegurable”, el flujo económico se interrumpe. O, como sintetiza el informe: “Lo que no es asegurable deja de existir en términos económicos”.

Shock de oferta y precios volátiles

El impacto difiere de crisis anteriores en Medio Oriente. No hay daños físicos ni interrupciones productivas. El cuello de botella está en la póliza, no en el pozo. Eso genera un shock de oferta inmediato, con rigidez extrema en el corto plazo.

Los precios internacionales reaccionan rápido, pero la cantidad disponible para exportación no puede ajustarse al mismo ritmo. Otras cuencas pueden sumar producción, aunque ninguna reemplaza en semanas la magnitud del crudo que atraviesa Ormuz.

Esto configura un régimen de precios energéticos más altos y con mayor volatilidad. “La elasticidad efectiva se reduce porque el incentivo de precio no corrige la restricción”, advierte Criteria. Además, sectores que dependen del transporte marítimo enfrentan un encarecimiento estructural del seguro y del capital de trabajo, lo que afecta márgenes, inversión y valuación de activos.

Una ventana inesperada para el país

En este contexto global, Argentina aparece relativamente favorecida. El país no depende del corredor en conflicto y se beneficia de precios energéticos más altos. Eso significa mejores precios de realización, flujos de caja más sólidos y mayor capacidad de autofinanciar inversión, especialmente en la cadena hidrocarburífera.

Además, la distancia geográfica opera como ventaja estratégica. El informe señala que los activos argentinos incorporan “una prima geográfica” en un mundo que penaliza la cercanía a zonas de fricción estratégica.

Esa combinación también puede reforzar la oferta de divisas y sostener presiones de apreciación cambiaria, coherentes con lo observado desde comienzos del año.

El cierre actuarial de Ormuz muestra que la infraestructura jurídica y aseguradora es tan determinante como la física. No hizo falta un bloqueo militar: bastó con que el mercado definiera que el riesgo no tenía precio.

Últimas noticias