Drones baratos, minas y un seguro marítimo que nadie firma: cómo Irán cerró el Estrecho sin un bloqueo formal

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) no necesitó una flota de guerra para paralizar el 20% del suministro petrolero global. Le bastaron ataques selectivos sobre buques comerciales y el colapso del mercado de seguros que vino después. Ahora hay minas en el agua que afectaron hoy al carguero ‘Mayuree Naree’ en el estrecho de Ormuz

por Lucía Martínez

Una columna de humo se levanta del carguero ‘Mayuree Naree’ en el estrecho de Hormuz, este miércoles

Diez días después de que la Operación Epic Fury destruyera instalaciones militares y nucleares iraníes y acabara con la vida de Ali Khamenei, el Estrecho de Ormuz permanece técnicamente abierto. 

Ninguna armada lo bloquea en sentido estricto. No hay una línea de fragatas iraníes atravesada en el canal. Y sin embargo, de los 138 buques que transitaban el paso a diario antes del 28 de febrero, hoy circulan aproximadamente 13. El resto está fondeado afuera, esperando instrucciones que no llegan.

Lo que ocurrió en ese paso de apenas 50 kilómetros en su punto más angosto no fue un bloqueo. Fue algo más eficiente y más difícil de desactivar.

La secuencia fue rápida. Horas después de los primeros ataques, el IRGC (Guarda Revolucionaria Iraní) transmitió advertencias por radio VHF a los buques en tránsito: ninguno podría pasar. Sin declaración formal, sin base legal reconocida — el Estrecho es una ruta de tránsito internacional —, pero la amenaza era concreta. El 1 de marzo, el petrolero Skylight fue alcanzado por un proyectil al norte de Khasab, en Omán. Dos marineros indios murieron. Ese mismo día, el MKD VYOM fue golpeado por un drone-boat que provocó una explosión en su sala de máquinas. Otro marino indio no sobrevivió.

No hicieron falta muchos incidentes más. Las aseguradoras procesaron la señal y retiraron coberturas. Las pólizas P&I — el seguro de responsabilidad civil marítima estándar — dejaron de tener vigencia para tránsitos por el Estrecho a partir del 5 de marzo. Sin seguro, ninguna naviera seria manda un buque. Sin buques, el canal queda vacío aunque nadie lo haya cerrado formalmente.

"Todo lo que Irán tuvo que hacer fue algunos ataques de drones en la vecindad del Estrecho, y las aseguradoras y navieras decidieron que era inseguro transitar ese canal de curvas cerradas", dijo Helima Croft, analista de RBC Capital Markets, en declaraciones a NPR. "Es, en esencia, un cierre impulsado por los seguros."

El 1 de marzo, el petrolero Skylight fue alcanzado por un proyectil al norte de Khasab, en Omán

La progresión táctica: de los drones a las minas

La flota convencional iraní ya sufrió pérdidas severas desde el inicio del conflicto. Pero el IRGCN, el brazo naval de la Guardia Revolucionaria, opera con una doctrina distinta: movilidad, dispersión, asimetría. Enjambres de embarcaciones rápidas, misiles costeros, drones de bajo costo producidos a escala industrial. Según el Centre for Information Resilience, Irán tiene capacidad para fabricar alrededor de 10.000 drones por mes. A ese ritmo, la presión sobre el paso puede sostenerse durante meses aunque las reservas de misiles balísticos se agoten antes.

En ese marco, el escalón siguiente era previsible. El martes, fuerzas estadounidenses hundieron 16 embarcaciones iraníes identificadas como minadores cerca del Estrecho, luego de que inteligencia confirmara que Teherán había comenzado a colocar minas en los canales de navegación. Según reportes de CNN y CBS citando fuentes de inteligencia de EE.UU., solo "pocas docenas" fueron desplegadas hasta ahora — la República Islámica retiene más del 80% de sus minadores y un stockpile estimado de entre 2.000 y 6.000 unidades de distintas variantes. El número exacto importa menos que la lógica detrás del movimiento.

Las minas no necesitan destruir nada para ser efectivas. Necesitan generar duda. Un solo dispositivo no detectado bajo un supertanquero cargado en esas aguas angostas produciría una catástrofe de proporciones que ninguna naviera, ningún operador, ninguna aseguradora querría tener en su historial. La estrategia iraní, según evaluaciones de analistas de defensa, está construida sobre la manufactura de "fricción sostenida" antes que sobre la búsqueda de una victoria naval decisiva. No hace falta un campo minado perfecto. Hace falta la incertidumbre.

El “bloqueador” del puerto que también exporta

Hay una tensión estructural en la postura iraní que los mercados siguen procesando. Irán exporta su propio crudo a través del mismo Estrecho que mantiene cerrado para el resto. 

Sus envíos a China — que absorbe más del 90% de las exportaciones iraníes según Kpler — continúan. A partir del 4 de marzo, Teherán habilitó el paso únicamente a buques de bandera o destino chino, en línea con el respaldo político que Beijing sostuvo hacia Irán desde el inicio del conflicto.

Irán tiene capacidad para fabricar alrededor de 10.000 drones por mes

El resultado es una suerte de bloqueo con lista de invitados: Irán decide quién entra y quién no. Un cierre total perjudicaría su propia economía, que depende del petróleo como fuente primaria de divisas. 

Eso establece un límite implícito a la escalada — pero también un incentivo para prolongar la situación mientras el precio del crudo se mantenga elevado. Es el mismo mecanismo que hace al conflicto tan difícil de resolver: Irán tiene razones para no ceder del todo y razones para no escalar demasiado. El Estrecho, en esa lógica, vale más abierto a medias que cerrado por completo.

EE.UU. en aprietos: la promesa y el post borrado 

El martes al mediodía en Washington, el Secretario de Energía Chris Wright publicó en X que "la Marina de EE.UU. escoltó exitosamente un petrolero a través del Estrecho de Ormuz para asegurar que el petróleo siga fluyendo a los mercados globales." 

Los precios del crudo cayeron más de un 17% en la sesión. Menos de media hora después, el post había desaparecido. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó ante la prensa lo que fuentes militares ya le habían comunicado a Fox News: no había ocurrido nada de eso. El Departamento de Energía atribuyó el episodio a un video "incorrectamente subtitulado por el staff."

La confusión no es solo un accidente burocrático. Refleja una dificultad táctica real. Escoltar tanqueros a través del Estrecho en las condiciones actuales requeriría sostener una operación de convoy permanente en aguas dentro del alcance de misiles costeros, drones de largo aliento y un campo minado en expansión. 

Durante la Guerra de los Tanqueros de los años '80, EE.UU. y el Reino Unido podían reunir unos 30 buques de escolta en un ambiente de amenaza predecible. Hoy, analistas de Navy Lookout estiman que en el mejor de los casos sería factible un convoy por dirección cada 14 días. El Golfo tiene casi 800 kilómetros de longitud; los supertanqueros son lentos; Irán tiene misiles costeros suficientes para hacer el trayecto costoso en más de un sentido. El general Dan Caine, Jefe del Estado Mayor conjunto, lo sintetizó con precisión involuntaria: si se le asignara la misión, el Ejército "evaluaría las opciones." La escolta no estaba asignada. Las opciones, aún en evaluación.

Trump respondió a la confirmación de las minas con un ultimátum en Truth Social: si Irán no las remueve "INMEDIATAMENTE", el golpe siguiente será "VEINTE VECES MÁS FUERTE." Los mercados, entrenados a descontar el lenguaje presidencial en tiempo real, apenas parpadearon.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de EEUU, Donald Trump.

El mercado entre la volatilidad y el tiempo

El petróleo tocó u$s 119,50 el barril en el peor momento de la crisis. Este miércoles opera en un rango de entre u$s 81 y u$s 88, en una sesión que mezcla señales de desescalada verbal con la confirmación del campo minado. La EIA proyecta que el Brent se mantendrá por encima de u$s 95 durante los próximos dos meses antes de ceder hacia los u$s 80 en el tercer trimestre — una proyección que asume una reapertura gradual del Estrecho, supuesto que hoy luce optimista.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) propuso ayer la mayor liberación de reservas estratégicas de su historia: 400 millones de barriles. El G7 dispone de aproximadamente 1.100 millones en total, con EE.UU. aportando unos 450 millones. Analistas de Bloomberg Intelligence calculan que una liberación coordinada de esa magnitud equivale a reponer apenas 2 millones de barriles diarios durante seis meses — contra un déficit real de entre 18 y 20 millones por día. La medida compra tiempo. No cierra la brecha.

En Teherán, mientras tanto, los clérigos del Consejo de Expertos deliberaban sobre quién ocupará el lugar de Khamenei. El nombre de Mojtaba, hijo del líder fallecido, circulaba como candidato probable según el New York Times. Lo que el nuevo liderazgo decida hacer con el Estrecho — mantenerlo como palanca, escalar o empezar a ceder — es la variable que los modelos todavía no pueden procesar.

El Estrecho de Ormuz lleva diez días técnicamente abierto. Y completamente cerrado.