Mapa urgente

El mapa del daño: activo por activo, la guerra de Irán ya dejó casi 16 millones de barriles diarios fuera de circulación

Ductos perforados, terminales incendiadas, campos con shut-in total y puertos que recién retoman operaciones. Un relevamiento de JP Morgan, Rystad, IIR, Reuters y Bloomberg desglosa, infraestructura por infraestructura, el costo físico de seis semanas de guerra en el Golfo Pérsico. El alto al fuego anunciado el 8 de abril no reparó nada: el Estrecho de Ormuz sigue bajo control iraní y el daño ya es estructural

por Lucía Martínez 13 Abril de 2026
13 Abril de 2026
Kpler: el mapa del daño: activo por activo, la guerra de Irán ya dejó casi 16 millones de barriles diarios fuera de circulación
Kpler: el mapa del daño: activo por activo, la guerra de Irán ya dejó casi 16 millones de barriles diarios fuera de circulación

Cuando los misiles y los drones dejan de volar, lo que queda en el suelo importa más que lo que se negocia en Islamabad. Una tabla compilada por JP Morgan Commodities Research junto con Rystad, IIR, Reuters y Bloomberg Financial pone números concretos al destrozo: al menos 26 activos de infraestructura petrolera y gasífera atacados en cinco países del Golfo Pérsico, con interrupciones de capacidad que suman cerca de 3.900 kboe/d solo en campos productivos, sin contar el efecto multiplicador del cierre de Ormuz sobre los flujos que ni siquiera llegan a los buques.

La cifra agregada que maneja JP Morgan por separado es más contundente: 16 millones de barriles diarios retirados del mercado cuando se incluye el efecto del bloqueo marítimo. Es, según la Agencia Internacional de Energía, la mayor disrupción de oferta en la historia del mercado petrolero global.

Los campos: el epicentro del daño

El golpe más severo lo recibió Irán. Las fases 2 a 8 de South Pars, operadas por la National Iranian Oil Company (NIOC), registraron un shut-in total: 944.000 barriles diarios de capacidad, 944.000 fuera de línea. El daño es clasificado como alto, producto de impactos directos de misiles. Las fases 1 y 2 del mismo complejo, con 42.000 barriles equivalentes de petróleo por día, también están offline por cierre precautorio.

South Pars
Las fases 2 a 8 de South Pars, operadas por la National Iranian Oil Company (NIOC), registraron un shut-in total

La infraestructura de distribución doméstica iraní no quedó mejor: los depósitos de Shahid Dolati y Shahr-e Rey, ambos operados por NIORDC, muestran destrucción clasificada como alta según imágenes satelitales, con la mayoría de los tanques fuera de servicio.

En Arabia Saudita, Saudi Aramco absorbió impactos en tres frentes. Manifa (900.000 bpd de capacidad) perdió 300.000 bpd por ataques con dron y shut-in parcial. Khurais (1,5 millones de bpd) registró el mismo nivel de outage: 300.000 bpd. Y el East-West pipeline, la arteria de 7 millones de bpd que conecta Abqaiq con el puerto de Yanbu en el Mar Rojo, opera con una pérdida de throughput de 700.000 bpd tras un ataque con dron que dañó una estación de bombeo. La agencia de prensa saudí confirmó el jueves 10 de abril que los ataques iraníes sacaron más de 600.000 bpd de capacidad de producción cruda. Shaybah (1 millón de bpd) resiste con intercepción persistente de drones pero sin outage declarado.

Manifa Oil Field Saudi Aramco
En Arabia Saudita, Saudi Aramco absorbió impactos en tres frentes, Uno de ellos fue en Manifa (900.000 bpd de capacidad) que perdió 300.000 bpd por ataques con dron y un cierre parcial

Irak es la víctima colateral. Rumaila, el mayor campo iraquí operado por ROO, tiene 1.000 de sus 1.350 kbd fuera de línea, pero la causa primaria no es el daño físico directo sino la falta de capacidad de almacenamiento: un efecto cascada del cierre de Ormuz que impide evacuar crudo. En Majnoon, operado por Petrofac y Anton Oilfield Services, un drone crash sacó 19 de 24 kbd.

Y luego está ADNOC. Los campos emiratíes del grupo concentran una porción significativa del outage del Golfo: Shah (190 kboe/d, outage total), Bu Hasa (149 kboe/d, total), Asab gas (103 kboe/d, total), Bab gas (37 kboe/d, total), Asab oil (53 kbd, total) y Bab oil (450 kbd, 90 kbd de outage). Sumados, los campos de ADNOC acumulan más de 620 kboe/d fuera de línea.

El patrón de daño es uniforme: metralla de misiles interceptados que generó incendios. A eso se suma la planta de gas de Habshan, en Abu Dabi, que acumuló su segunda interrupción en quince días al 4 de abril por caída de metralla. ADNOC no es solo una petrolera del Golfo bajo presión: es, a través de XRG, socio de YPF y ENI en el proyecto Argentina LNG, cuya decisión final de inversión está prevista para el segundo semestre de 2026.

Ductos y terminales: la segunda capa

El East-West pipeline de Saudi Aramco merece atención aparte. Con 7 millones de bpd de capacidad, es una de las dos únicas vías que permiten sacar crudo del Golfo sin pasar por Ormuz. Que esté operando con 700.000 bpd menos de throughput significa que incluso la ruta alternativa está degradada.

En terminales, la ADNOC Fujairah Crude Terminal (8.000 kbbl de capacidad) registró 1.000 kbbl de outage por fuego causado por metralla. Mina Petroleum SPC en Omán perdió 350 de sus 1.400 kbbl tras un ataque con dron. La terminal de JSW Infrastructure en Fujairah sufrió daño a un tanque de almacenamiento (193 kbbl de outage sobre 2.925 kbbl). Las terminales de bunkering de Duqm (OOMCO, Omán) y la de distribución de ADNOC en Musaffah (UAE) registraron fuego pero continúan operando sin outage declarado.

Puertos: el cuello de botella logístico

El daño portuario muestra un patrón diferente. La mayoría de los puertos sufrieron ataques pero retomaron operaciones. Jebel Ali (Dubai, operado por DP World, 19 millones de TEUs de capacidad), el mayor hub portuario del Golfo, reanudó tras un cierre precautorio, sin outage residual. Lo mismo ocurrió con Khalifa Bin Salman (Bahréin), Sohar y Duqm (Omán), Fujairah Port y Mina Al Fahal.

La excepción es Salalah (Omán, operado por SAOG): con 6,5 millones de TEUs de capacidad, registró 3,5 millones de TEUs de outage tras un ataque con dron que dañó una grúa ship-to-shore. El puerto anunció que retoma operaciones en abril. Khor Fakkan (UAE, Gulftainer, 5 millones de TEUs) reportó fuego e impactos sin claridad sobre afectación a cargas. Yanbu, el puerto saudí del Mar Rojo que se convirtió en la válvula de escape para el crudo que ya no sale por Ormuz, recibió un ataque aéreo pero continúa operando cerca de capacidad máxima.

Ras Laffan
Ras Laffan también sufrió numerosos atentados a lo largo del conflicto

Un alto al fuego que no reabrió nada

El 8 de abril, Donald Trump anunció un alto al fuego de dos semanas con Irán, condicionado a la apertura completa e inmediata del Estrecho de Ormuz. Tres días después, el Estrecho sigue bajo control operativo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Según datos de Kpler, solo dos tanqueros (uno de ellos iraní) transitaron el Estrecho desde el anuncio. El tráfico diario oscila entre 2 y 7 buques, contra los 120 a 140 que circulaban antes del 28 de febrero. Más de 600 buques, incluidos 325 tanqueros, permanecen varados en el Golfo según Lloyd's List. Irán exige coordinación con la marina del IRGC, publicó rutas alternativas para esquivar minas marinas y, según reportes, evalúa imponer peajes superiores a u$s 1 millón por buque.

Sultan Ahmed Al Jaber, CEO de ADNOC, fue categórico el jueves 10 de abril: «El Estrecho de Ormuz no está abierto. El acceso está siendo restringido, condicionado y controlado. Eso no es libertad de navegación. Es coerción».

Los analistas de JP Morgan encuadraron la situación en un concepto preciso: el mercado petrolero global pasó de un shock de flujo a un problema de depleción de stocks, donde lo que importa ya no es solo el volumen sino el timing. Las reservas estratégicas se consumen; la liberación coordinada de 400 millones de barriles por 32 miembros de la AIE equivale a apenas cuatro días de consumo global. Si la recuperación plena de Ormuz toma hasta julio, JP Morgan advierte que el Brent podría rebotar a u$s 120 por barril. Al cierre del viernes 11 de abril, el Brent cotizaba a u$s 96,76, acumulando un alza de 49% desde fines de febrero, con un pico intradía de u$s 119 a comienzos de abril y un mínimo de u$s 81 el día del anuncio del alto al fuego.

El daño físico que registra esta tabla no se revierte con un alto al fuego. South Pars necesita meses. El East-West pipeline necesita reparación de estaciones de bombeo. Los campos de ADNOC necesitan control de incendios y restitución de integridad. Y los depósitos iraníes destruidos, según las imágenes satelitales, difícilmente vuelvan a operar en su configuración anterior. La infraestructura del Golfo Pérsico entró en la guerra como la columna vertebral de un quinto del suministro petrolero mundial. 

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