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El midstream refuerza el RIGI: Mega apuesta u$s 360 millones a convertir el gas asociado de Vaca Muerta en dólares exportables

Mientras el debate energético se concentra en oleoductos y plantas de GNL, la principal procesadora de líquidos del gas natural del país presenta su tercera etapa de expansión al RIGI. La lógica: cada barril adicional de shale oil genera inevitablemente gas cargado de componentes de alto valor que, sin infraestructura adecuada, se ventea o se reinyecta

por Lucía Martínez

Por cada 200.000 barriles diarios adicionales de producción de crudo, se habilita del orden de 1 M de toneladas anuales de gas licuado de petróle

El boom del shale oil de Vaca Muerta tiene un subproducto que rara vez aparece en los titulares. 

El gas asociado al petróleo se duplicó en 2025 y tocó un récord histórico de 26,7 millones de metros cúbicos diarios en enero de 2026. Ese gas sale del subsuelo de manera inevitable cuando se perfora en la ventana de líquidos: viene cargado de propano, butano, gasolina natural, etano. Sin infraestructura para procesarlo, se ventea o se reinyecta. Con infraestructura, multiplica entre tres y cuatro veces su valor como gas crudo.

Compañía Mega acaba de presentar u$s 360 millones al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para no perder esa oportunidad.

La lógica del midstream: el eslabón que convierte producción en divisas

Hay una relación cuantitativa concreta detrás del anuncio. Por cada 200.000 barriles diarios adicionales de producción de crudo en Vaca Muerta, se habilita del orden de 1 millón de toneladas anuales de gas licuado de petróleo (GLP, del inglés Liquefied Petroleum Gas) recuperable. No es una proyección especulativa: es la física del yacimiento. El shale oil de la Cuenca Neuquina lleva consigo fracciones de alto valor que salen junto al crudo y que requieren plantas, poliductos y puertos para convertirse en productos con precio de mercado internacional.

Sin esa cadena, una parte del valor de Vaca Muerta se pierde en el camino. El Nuevo Tren de Fraccionamiento (NTF) que Compañía Mega está terminando en Bahía Blanca —y que entrará en operación comercial durante abril— es la respuesta más concreta a ese problema en el ciclo actual. El proyecto presentado al RIGI esta semana es el paso siguiente.

El modelo de negocio: de Loma La Lata a Bahía Blanca

Para entender la inversión, hace falta entender cómo funciona Compañía Mega. La sociedad —controlada por YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%)— opera, según indica la propia empresa, el único poliducto argentino especializado en transporte de líquidos del gas natural, con 600 kilómetros de extensión que conectan la Cuenca Neuquina con el polo petroquímico y el puerto de Bahía Blanca. El sistema procesa alrededor del 40% del gas producido en la Cuenca Neuquina.

El proceso arranca en la planta separadora de Loma La Lata, en el centro de Vaca Muerta. Allí se extraen los líquidos del gas crudo, que viajan por el poliducto hasta Bahía Blanca, donde se fraccionan en distintos productos. El etano va principalmente a la industria petroquímica, en especial a Dow para la fabricación de polietileno. El propano y el butano abastecen el mercado doméstico y se exportan. La gasolina natural sale en su totalidad a mercados externos.

En 2025, la empresa producía 4.800 toneladas diarias de NGLs. Con el NTF en operación y las fases siguientes del plan de expansión, esa cifra llegará a 7.200 toneladas diarias.

El proyecto RIGI: qué se construye y dónde

El plan prevé obras de tres años de ejecución entre 2026 y 2028 distribuidas en cuatro provincias: dos nuevas plantas de rebombeo en General Roca (Río Negro) y La Adela (La Pampa) para incrementar la capacidad de transporte del poliducto, nueva infraestructura en la planta separadora Loma La Lata (Neuquén) y adecuaciones en la planta fraccionadora de Bahía Blanca.

Al finalizar, la compañía anticipa una producción adicional superior a 500.000 toneladas anuales de líquidos del gas natural. Según los datos presentados en la solicitud al RIGI ante el Ministerio de Economía, la ampliación representará un aumento del 27% en la producción total y llevará la capacidad instalada por encima de 2,5 millones de toneladas anuales de NGLs.

El destino del volumen adicional es mayoritariamente externo: alrededor del 80% irá a mercados internacionales, principalmente en forma de GLP y gasolina natural, mientras que el 20% restante se orientará al mercado interno como etano para la industria petroquímica. La proporción refleja un dato estructural: el mercado interno de GLP está abastecido. Todo el crecimiento incremental tiene como destino natural el exterior.

La secuencia completa: u$s 650 millones en seis años

El proyecto RIGI no es una iniciativa aislada sino la tercera etapa de un plan que arrancó en 2023. La Fase 1, el NTF de u$s 260 millones, está a semanas de entrar en producción y sumará inicialmente 850 toneladas diarias adicionales. La Fase 2, aprobada por el directorio en enero de 2026, añadirá otras 1.000 toneladas diarias. La inversión total del plan 2023-2028 asciende a u$s 650 millones.

En esa misma lógica, lo que se presentó al RIGI esta semana —los u$s 360 millones— es la etapa de mayor escala y la de perfil más exportador. Que la empresa haya elegido el RIGI para esta fase tiene su lógica: es la inversión que requiere mayor certeza de largo plazo para justificarse financieramente.

«Esta iniciativa nos permite seguir ampliando una infraestructura clave para transformar en realidad el enorme potencial de Vaca Muerta», dijo Tomás Córdoba, CEO de la compañía. Durante los trabajos de ampliación se prevé la generación de hasta 600 puestos de trabajo directos e indirectos en ingeniería, logística, construcción y provisión de equipos.

El momento: Ormuz y la revalorización del perfil exportador argentino

La inversión de Mega no se produce en el vacío. Con el Estrecho de Ormuz efectivamente cerrado para el comercio occidental y los precios del GLP bajo presión por las disrupciones en el Golfo Pérsico, el perfil exportador de Argentina —producción de hidrocarburos sin dependencia de zonas de conflicto, con salida directa al Atlántico Sur— tiene hoy una relevancia geopolítica que meses atrás era solo un argumento comercial.

Los compradores europeos y asiáticos que buscan diversificar sus fuentes de GLP necesitan alternativas confiables. Bahía Blanca, con su red de fraccionamiento y su terminal marítima, es uno de los pocos lugares del mundo donde esa oferta puede crecer a escala en el horizonte visible. La culminación del NTF permitirá a la planta incorporar entre 10 y 12 buques exportadores adicionales por año. El proyecto RIGI amplía ese número.

El midstream no da los titulares del upstream. Pero es donde la producción récord de Vaca Muerta se convierte, finalmente, en divisas.