Son varios los “cuellos de botella” que hoy están condicionando el ritmo del crecimiento de la industria de Oil & Gas en Argentina.
Uno de ellos es la escasez de talento técnico. No es un problema nuevo, pero preocupa cada vez más a las empresas que buscan acelerar el desarrollo de sus operaciones en Vaca Muerta y su área de influencia.
Es precisamente esta falta de personal calificado la que en su momento motivó la fundación del Instituto Vaca Muerta (IVM) para la capacitación acelerada de mandos medios y perfiles operativos en el terreno. Actualmente ya se encuentra formando a la primera cohorte.
El shale requiere más mano de obra, pero capacitada
La escala de la demanda de mano de obra para los próximos años quedó delimitada en el informe técnico denominado “Cadena de Valor para el desarrollo de Vaca Muerta: Análisis y Proyección de los Insumos y Servicios Requeridos”, elaborado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).
Este estudio proyectó que, hacia el año 2030, la industria requerirá la incorporación de entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos adicionales, abocados exclusivamente a las tareas de perforación, acondicionamiento de pozos y operaciones de producción.
La explicación técnica de este requerimiento masivo radica en la naturaleza geológica y logística de los yacimientos no convencionales, los cuales exigen un volumen de personal significativamente superior al de los yacimientos convencionales debido a que requieren toda una logística especial asociada a la estimulación y fractura hidráulica, además del ritmo continuo de perforación para sostener la operación.
Esta dinámica operativa, sumada a la declinación continua de los yacimientos en cuencas convencionales (Golfo San Jorge, Austral, etc.) viene generando flujos migratorios internos hacia la cuenca neuquina.
Datos oficiales emitidos por el Gobierno de la Provincia del Neuquén indican que se registra la instalación diaria promedio de 4 nuevas familias provenientes de otras regiones. En algunos casos son profesionales técnicos originarios de otras cuencas petroleras del país que actualmente presentan menores niveles de actividad o complicaciones operativas.
Al respecto, Carlos Stegmann, Key Account Manager de la consultora Adecco, detalló: “Neuquén es percibida actualmente como una especie de Meca para las oportunidades laborales. Pero las personas que llegan no siempre cuentan con las competencias técnicas específicas que hoy están exigiendo las empresas de la industria del shale”.
Los perfiles más buscados y los salarios que ofrecen
La búsqueda de personal por parte de las operadoras y empresas de servicios especiales prioriza el conocimiento operativo real verificado en campo y la experiencia comprobable en entornos de alta complejidad.
Las posiciones con mayor nivel de vacantes y dificultad de cobertura se concentran en 4 segmentos específicos: operadores técnicos, soldadores de alta presión, ingenieros y choferes profesionales.
Para atraer y retener estos perfiles en un contexto de escasez y alta competencia entre empresas, los salarios promedio que se abonan en el sector del Oil & Gas en Argentina hoy se mantienen en niveles que duplican las remuneraciones medias del resto de las actividades industriales del mercado interno.
Las escalas vigentes para posiciones de jornada completa muestran que un oficial instrumentista o electricista percibe ingresos mensuales de entre $2.770.058 y $6.303.672; un operador de maquinaria pesada, hidrogrúa o manipulador telescópico cobra entre $3.237.820 y $7.425.657; mientras que un ingeniero de proyectos se ubica en el rango de los $4.397.648 a los $10.053.019 mensuales.
Junto a la compensación monetaria directa, las gerencias de Capital Humano incorporan componentes de "salario emocional", evaluando variables como el desarrollo profesional, el sentido de pertenencia a proyectos energéticos de escala y la provisión de condiciones que aseguren la calidad de vida de los operarios durante los diagramas de trabajo intensivos en zonas remotas, donde la rotación del personal es elevada.
En el caso del personal de transporte, las exigencias regulatorias e industriales actúan como un filtro de selección restrictivo; un chofer que aspira a ingresar a los bloques operativos de Vaca Muerta debe acreditar una serie de permisos especiales, licencias habilitantes y certificaciones específicas para el transporte de cargas peligrosas e insumos críticos para el fracking.
La IA avanza, pero no está reemplazando mano de obra
La aceleración de los planes de producción hoy coincide con un vertiginoso proceso de transformación digital orientado a la optimización de costos y el incremento de la eficiencia en boca de pozo.
Cada vez más, las compañías del sector están implementando herramientas basadas en Inteligencia Artificial (IA), analítica de datos avanzados, metodologías Building Information Modeling (BIM), automatización industrial y software integrado de gestión.
Stegmann explicó: “Esta incorporación tecnológica modificó de forma directa las tareas operativas de campo. Procesos manuales que anteriormente requerían el despliegue de 3 operadores técnicos en locación, como la apertura y cierre de determinadas válvulas de control de fluidos, hoy se ejecutan de manera remota mediante sistemas automatizados y actuadores electrónicos”.
“Sin embargo, las estadísticas de empleo del sector indican que los desarrollos tecnológicos actuales no se tradujeron en un proceso de reemplazo masivo de personal técnico por agentes de inteligencia artificial o sistemas autónomos”, advirtió.
Y agregó: “Las tareas críticas vinculadas al mantenimiento mecánico preventivo, la reparación de componentes hidráulicos en los equipos de fractura y la resolución de contingencias operativas en el terreno continúan dependiendo de forma exclusiva de la capacidad técnica humana. El desafío principal que enfrenta la cadena de valor del hidrocarburo no convencional radica en mitigar las brechas crecientes en las carreras de ingeniería y oficios técnicos, logrando que el personal disponible logre adaptarse de forma segura a los esquemas de trabajo intensivos de la actividad petrolera”.