Shadow fleet

"Flota fantasma": Lloyd's, Kpler, Windward y Maritime Intelligence advierten que ya son más de 1.900 los buques que recorren el océano con petróleo

Las principales consultoras y think tanks relacionados con el monitoreo global de embarcaciones sostienen que lejos de disminuir, las sanciones y la presión de Estados Unidos ha generado una respuesta que escaló la dimensión de la flota que trabaja en la "oscuridad"

por Martin Oliver 16 Enero de 2026
16 Enero de 2026
En abril de 2025, el buque Kiwala fue detenido por la Armada de Estonia en el Golfo de Finlandia mientras navegaba hacia el puerto ruso de Ust-Luga
En abril de 2025, el buque Kiwala fue detenido por la Armada de Estonia en el Golfo de Finlandia mientras navegaba hacia el puerto ruso de Ust-Luga

En el océano de la geopolítica económica emerge un fenómeno que desafía las normas internacionales: la denominada "flota en la sombra", “flota fantasma” o shadow fleet

Esta armada encubierta de buques petroleros, especializada en el transporte de crudo y derivados sancionados provenientes de Rusia, Irán y Venezuela, representa no solo un ingenioso mecanismo de evasión, sino también un síntoma profundo de las tensiones globales en torno al control de los recursos energéticos. 

A enero de 2026, las estimaciones más rigurosas y actualizadas sitúan su magnitud en un rango de entre 1.500 y 1.900 buques, con un consenso entre analistas especializados que apunta a los 1.200-1.400 buques como la cifra más realista para la flota combinada dedicada a bienes sancionados. 

Fuentes como Lloyd’s List Intelligence, en sus datos de octubre de 2025 referenciados en informes recientes, calculan alrededor de 1.423 buques sospechosos de transportar bienes sancionados para Rusia, Irán y Venezuela. Otras estimaciones, como las de S&P Global y Maritime Intelligence, reportan 978 tanqueros con una capacidad de 127 millones de toneladas de peso muerto, equivalentes al 19% de la flota mundial de petroleros. 

Definiciones más amplias, como las de Windward en 2025, elevan la cuenta hasta los 1.900 buques al incluir prácticas "oscuras" globales, aunque el foco principal permanece en los regímenes sancionados. 

Las sanciones y la necesidad de exportar petróleo

Esta flota, que ha experimentado un crecimiento sostenido a pesar de las sanciones impuestas por Occidente —a un ritmo aproximado de 10 buques mensuales en periodos recientes—, se sustenta en tácticas opacas: el apagado deliberado de sistemas de identificación automática (AIS), cambios frecuentes de bandera (a menudo hacia registros "de conveniencia" o incluso fraudulentos), propietarios ocultos bajo estructuras corporativas complejas y seguros de dudosa procedencia. 

El grueso de sus operaciones, estimado en un 70-80%, se dedica al petróleo ruso, con volúmenes que alcanzan los 3,7 millones de barriles diarios en algunas proyecciones de Kpler para septiembre de 2025. Porciones menores corresponden a Irán y Venezuela, donde la necesidad de exportar crudo sancionado hacia mercados como China impulsa esta red subterránea.

Windward, empresa líder en inteligencia marítima con base en inteligencia artificial, describe la “dark fleet” como un fenómeno que ya no es marginal: "Para el tercer trimestre de 2025 estimamos que más de 1900 buques estaban operando como parte de la flota fantasma , lo que reflejaba cómo las sanciones han presionado y generado una respuesta que se ordenó para poder escalar y no detener el comercio", sostuvo. Esta estimación más amplia incluye prácticas evasivas globales y destaca cómo la presión sancionadora ha impulsado una expansión y sofisticación en lugar de su contención.

Flota fantasma
La flota fantasma sigue transportando mercancías sancionadas

Kpler, plataforma especializada en inteligencia de comercio de commodities en tiempo real, enfatiza el impacto persistente y la evolución de estas operaciones: "De cara a 2026, estimamos que los 250 buques restantes seguirán representando un riesgo sustancial de sanciones, con 68 de ellos ya clasificados en categorías críticas debido a la presencia de múltiples indicadores de riesgo acumulados". 

Sus análisis indican que la flota se concentrará más que expandirse, con buques más intensivamente utilizados, integrados en redes paralelas y expuestos a mayores riesgos ambientales y regulatorios, tras mover más de 100 mil millones de dólares en crudo ilícito en 2025.

Lloyd’s List Intelligence, referente histórico en inteligencia marítima y cumplimiento normativo, ofrece una visión precisa y focalizada: “Al mes de octubre del 2025, había unos 1423 buques en la flota fantasma sospechados de transportar mercancías rusas, venezolanas e iraníes sancionadas”.

La firma destaca el reciente "reflagging" acelerado hacia Rusia —con al menos 17 buques en diciembre de 2025— como una "vuelo a la seguridad", aunque advierte que la flota y sus riesgos persistirán en 2026 independientemente de los cambios regulatorios, exponiendo debilidades sistémicas en la gobernanza marítima global.

El escenario ha cobrado una nueva intensidad con las acciones recientes de Estados Unidos, que han escalado de las sanciones financieras a intervenciones directas en alta mar. En el marco de la "Operación Southern Spear" y un bloqueo selectivo contra petroleros vinculados a Venezuela —potenciado por la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero de 2026—, se han registrado incautaciones que marcan un punto de inflexión en la aplicación de las sanciones. Estas operaciones, centradas principalmente en el Caribe y el Atlántico Norte, han afectado a buques que intentan evadir el cerco mediante cambios de bandera, AIS apagado y rutas encubiertas.

Las incautaciones más destacadas hasta mediados de enero de 2026 incluyen:

  • 10 de diciembre de 2025: Skipper (sancionado desde 2022 por vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y Hezbolá), interceptado en el Caribe cerca de Venezuela. Parte temprana de la escalada contra la flota vinculada a Venezuela.
  • Diciembre de 2025: Centuries (o Century), otro tanquero sancionado capturado en el Caribe, contribuyendo a la presión inicial.
  • 7 de enero de 2026: Incautaciones simultáneas de alto perfil:
    • Marinera (anteriormente Bella 1), petrolero que cambió a bandera rusa en diciembre de 2025 para buscar protección. Perseguido durante semanas tras evadir un intento de abordaje en el Caribe, fue interceptado en el Atlántico Norte, cerca de Islandia y Escocia, por la Guardia Costera de EE.UU. (incluyendo el cutter Munro) con apoyo aéreo británico (RAF) y posiblemente aliados. Rusia envió submarinos y buques para escoltarlo, pero no interfirieron; la tripulación fue retenida y Rusia lo calificó de "piratería". Vinculado a petróleo iraní sancionado y operaciones venezolanas.
    • M Sophia (IMO 9289477), descrito como "stateless" (sin bandera válida tras cancelación panameña), interceptado en el Caribe. Historial de spoofing AIS y transporte de crudo venezolano, ruso e iraní hacia China; escoltado a EE.UU.
  • 9 de enero de 2026: Olina (IMO 9282479, anteriormente Minerva M), incautado en el Caribe. Sancionado por transportar petróleo ruso bajo bandera falsa (Timor-Leste); partió de Venezuela cargado con crudo sancionado.
  • 15 de enero de 2026: Veronica (IMO 9256860), capturado en el Caribe por USSOUTHCOM. Volaba bandera de Guyana (inválida), en desafío a las sanciones; sexta incautación reportada en la ola reciente, lanzada desde el portaaviones USS Gerald R. Ford.

Hasta la fecha, las autoridades estadounidenses han reportado al menos 6 incautaciones confirmadas en esta campaña (incluyendo las de diciembre), con órdenes judiciales pendientes para docenas más mediante decomiso civil. La mayoría de los buques están vinculados a exportaciones venezolanas hacia China, con cruces a Rusia e Irán, y utilizan tácticas como reflagging acelerado hacia Rusia (que falló en casos como Marinera).

Estas operaciones reflejan una estrategia de "máxima presión" que busca desmantelar la viabilidad económica de la flota en la sombra. Analistas de Windward, Kpler y Lloyd’s List coinciden en que este "nuevo nivel" de enforcement —de multas a interdicciones militares— incrementa los riesgos operativos, eleva los costos y podría inducir una concentración de la flota. No obstante, las cifras permanecen aproximadas debido a la inherente opacidad: buques con números IMO "zombi", spoofing de señales y rutas encubiertas dificultan un recuento preciso.

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