Halliburton inició en Vaca Muerta un plan de reconversión tecnológica basado en la incorporación de decision intelligence en tiempo real en todas sus operaciones de perforación, completación y producción en la Cuenca Neuquina. El eje del proyecto es la digitalización avanzada de los procesos y la automatización de tareas críticas para reducir tiempos muertos y estabilizar la performance de los equipos.
En completación, la compañía comenzará a desplegar el ecosistema OCTIV de servicios de fractura digital. Se trata de una plataforma que opera completamente automatizado e integrado, con capacidad para monitorear con sensores los sets de fractura. El sistema gestiona de manera simultánea los procesos operativos, el estado del equipamiento y las condiciones del pozo, sincronizando los flujos de trabajo entre operaciones, mantenimiento, ingeniería y cadena de suministro.
Según pudo conocer Shale24, la herramienta central del paquete es OCTIV Auto Pumpdown, un sistema de lazo cerrado que controla en forma autónoma las bombas de fluido y la unidad de wireline como un único conjunto. El objetivo en Vaca Muerta es reducir el tiempo entre etapas desde los actuales 90 minutos a menos de 35 minutos.
La suite que tiene la empresa se completa con OCTIV Auto Frac para el control autónomo de la operación, OCTIV Controls para el estado de la flota, OCTIV Connect para monitoreo en tiempo real y OCTIV Surface para la operación inteligente de válvulas en zona roja sin presencia de personal. Esta estrategia de crecimiento tendrá a Héctor Gutiérrez, el nuevo CEO designado por Halliburton para Argentina, como responsable.

Modelos basados en física y machine learning
En perforación, Halliburton incorporará el sistema rotativo dirigible iCruise X, operado a través de la plataforma LOGIX. El equipo captura 1000 mediciones por segundo y utiliza un gemelo digital del BHA con modelos basados en física y machine learning. En sus primeras operaciones en Vaca Muerta ya alcanzó velocidades de penetración de 75,3 metros por hora en secciones laterales, con un objetivo de mejorar la tasa de penetración un 14% adicional.
El NPT (Non-Productive Time, o tiempo no productivo) es la variable que más preocupa, en una compañía que en marzo superó su marca de etapas de fractura en un mes -más de 1000, tal como detalló este medio- y que tiene cuatro sets de fractura activos. Con un promedio de NPT cercano al 12% en toda la cuenca, de acuerdo a fuentes de la empresa, el objetivo es llevarlo por debajo del 6%.
El programa incluye un capítulo en el frente laboral. La compañía y el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa diseñan en conjunto un protocolo de transparencia operativa que incluye, en principio, tableros de eficiencia visibles para los representantes sindicales, objetivos de NPT y un mecanismo de participación de los trabajadores en los resultados de eficiencia.
Ese protocolo es uno de los puntos que se discute mientras rige una conciliación obligatoria dictada recientemente por las diferencias entre la compañía y el gremio que conduce Marcelo Rucci. Este medio pudo saber que las conversaciones avanzan en buenos términos y que ambas partes confían en alcanzar un entendimiento.
En paralelo, Halliburton designó a Yamil Quispe para reforzar la interlocución con el sindicato bajo la conducción de Rucci, en un escenario donde el riesgo de interrupciones laborales empieza a ser abordado como una variable que la compañía busca gestionar con mayor consistencia y de manera integral.
Un paro de 48 horas en la cuenca -que proyecta 28.000 etapas para 2026-, con un costo promedio de u$s 300.000 por etapa, podría generar pérdidas de entre u$s 350 y u$s 420 millones. En ese sentido, la reducción del NPT sobre un volumen superior a 10.000 etapas anuales permitiría capturar más de u$s 1.277 millones en eficiencia (cada punto porcentual de baja del NPT equivale a entre u$s 80 y u$s 120 millones por año).