Desde mis inicios como pasante en ABB hasta hoy, liderando operaciones en Argentina, Uruguay y Paraguay, he confirmado algo fundamental: los mejores equipos son aquellos que integran perspectivas diversas y las convierten en ventaja competitiva.
Esta no es una reflexión teórica ni un discurso políticamente correcto. Es algo que vivo todos los días y que se refleja en resultados concretos.
Lidero equipos integrados por personas con antecedentes técnicos y culturales diferentes, con quienes enfrentamos los crecientes desafíos de mercados y sectores industriales variados en los que ABB opera desde hace más de cien años en Argentina. Y cada vez que integramos miradas diversas, las soluciones son mejores, más innovadoras, más resilientes.
El poder de las perspectivas en acción
Este año, la campaña global de ABB para el Día Internacional de la Mujer se llama "El Poder de las Perspectivas". Y no es solo un mensaje inspirador, es una convicción operativa respaldada por datos: en ABB valoramos todas y cada una de las perspectivas porque liberan todo el potencial de nuestra gente y, por ende, de la empresa.
Los números lo demuestran. Según nuestro Reporte Global de Sustentabilidad 2025, ABB alcanzó un 22,6% de mujeres en posiciones de liderazgo a nivel global, avanzando consistentemente hacia nuestra meta de 25% para 2030. En Argentina, el 22% de nuestro staff está compuesto por mujeres, y en nuestra planta industrial de Tucumán —donde fabricamos productos de baja y media tensión con exportación al mundo— el 30% de las operarias son mujeres, un porcentaje significativo en el promedio del sector industrial argentino.

Estos datos no son casuales. Son el resultado de políticas concretas: flexibilidad laboral que funciona en la práctica, programas de desarrollo de talento en el STEM, y una cultura organizacional que valora la diversidad de pensamiento como activo estratégico.
Diversidad como imperativo de negocio
En el sector energético e industrial, donde ABB opera globalmente, la diversidad no es solo una cuestión de equidad social. Es un imperativo de negocio. La transición energética que enfrentamos, la digitalización de procesos industriales, la descarbonización de operaciones, son desafíos complejos que requieren soluciones innovadoras. Y la innovación no surge de equipos homogéneos que piensan igual.
Cuando en una mesa de decisión hay ingenieras con experiencia en campo, técnicos con décadas navegando mercados volátiles, profesionales de diferentes generaciones y backgrounds culturales, los puntos ciegos se reducen, las soluciones son más robustas, la anticipación de riesgos es más efectiva.
A nivel global, ABB reportó en 2025 que el 34% de sus nuevas contrataciones fueron mujeres, y que el 28% de los participantes en programas de desarrollo de liderazgo son mujeres. Estos números reflejan un pipeline de talento diverso que alimentará el liderazgo futuro de la compañía.
El caso argentino: avances y desafíos
En Argentina, el sector energético e industrial enfrenta desafíos particulares. Mercados volátiles, contextos económicos complejos, necesidad de competir globalmente con recursos limitados. En este escenario, la diversidad de perspectivas no es un lujo, es una necesidad.
Nuestra planta de Tucumán es un ejemplo concreto. Con 30% de mujeres en roles operativos —técnicas, operarias, supervisoras— no solo cumplimos con indicadores de diversidad, sino que mejoramos la calidad de nuestros procesos. La diversidad de enfoques en el piso de planta se traduce en mejora continua, identificación temprana de problemas, soluciones más creativas.
Y esto se replica en toda nuestra operación regional. El 22% de mujeres en nuestro staff argentino aportan perspectivas que enriquecen desde la ingeniería de proyectos hasta la gestión comercial, desde la innovación tecnológica hasta la relación con clientes.

Compromisos concretos, resultados medibles
ABB tiene compromisos claros para 2030: alcanzar 25% de mujeres en posiciones de liderazgo globalmente, mantener al menos 30% de mujeres en nuevas contrataciones, y asegurar que el 30% de participantes en programas de desarrollo sean mujeres.
Pero más allá de los números, el compromiso es cultural. Se trata de construir entornos donde todas las voces sean escuchadas, donde el mérito se evalúe por resultados y no por estereotipos, donde la flexibilidad laboral sea real y no retórica.
En Argentina, esto se traduce en políticas concretas: licencias parentales equitativas, esquemas de trabajo híbrido, programas de mentoreo, procesos de selección con paneles diversos, y métricas de diversidad integradas en la evaluación de líderes.
El futuro es diverso, o no será competitivo
Las organizaciones que valoran y aprovechan las diferentes perspectivas tienen un activo diferencial que las hace más competitivas. Con ellas se resuelven mejor los problemas, se innova más rápido, se navegan mejor los mercados cambiantes. En un mundo que evoluciona a velocidad exponencial, este valor es esencial para la sostenibilidad del negocio.
El sector energético argentino enfrenta una transformación profunda: transición hacia fuentes renovables, digitalización de redes, electrificación del transporte, descarbonización industrial. Estos desafíos no se resolverán con las mismas perspectivas que construyeron el sistema energético del siglo XX. Requieren diversidad de pensamiento, de experiencias, de enfoques.
Todas las perspectivas generan progreso. El futuro de la industria es diverso, o no será competitivo. Y en ABB, estamos comprometidos a liderar ese futuro.
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Giselle Somale es Country Holding Officer de ABB Argentina, Uruguay y Paraguay, con más de 30 años de trayectoria en la compañía. Lidera operaciones junto a sus áreas de negocios Electrificación, Motion y Automatización.