Adani Ports and Special Economic Zone (APSEZ), el mayor operador portuario de la India, se incorporó al andamiaje de la primera exportación de GNL de la Argentina.
Lo hizo a través de Adani Harbour International FZCO, una subsidiaria con domicilio en los Emiratos Árabes Unidos, que se adjudicó un contrato a diez años por los servicios marítimos del proyecto FLNG de Southern Energy (SESA).
El compromiso de inversión declarado asciende a u$s 70 millones y la adjudicación surgió de una licitación internacional conducida por la propia operadora.
El dato a tener presente es que el contrato no lo ejecutará Adani en soledad.
La operación quedará en manos de Meridian Transportes Marítimos S.A., una sociedad conjunta repartida en un 51% para Adani Harbour International y un 49% para el Grupo Meridian, una agencia marítima local con cuatro décadas en el mercado.
El control, entonces, queda del lado del grupo de la India.
El alcance del acuerdo es concreto: remolque de buques metaneros, logística offshore, aprovisionamiento y traslado de tripulaciones. Las operaciones comerciales arrancarán en septiembre de 2027, sobre el buque Hilli Episeyo.
En su primera fase, el proyecto apunta a producir 2,45 millones de toneladas anuales de GNL, equivalentes a unos 28 cargamentos por año, con un escalamiento proyectado hasta las 10 millones de toneladas. Para el grupo que conduce Gautam Adani, la adjudicación carga un valor extra: es su primer paso en Sudamérica.
La huella de la India en un proyecto que mira a Alemania
En enero, SESA había adjudicado los caños de su gasoducto a Welspun, otra compañía de ese mismo origen. Con el contrato marítimo, la India suma una segunda capa de capacidades dentro del esqueleto del FLNG.
El matiz importa: en los dos casos, la India aparece como proveedor de tecnología y servicios, no como destino del gas. El offtake comprometido del proyecto apunta a Alemania, por la vía de la comercializadora estatal SEFE. La distinción evita un equívoco frecuente: que un contrato firmado por una empresa de la India implique que el gas viaje hacia allí.
Del lado local, el socio tiene una biografía sectorial densa.
El Grupo Meridian, fundado a mediados de la década del ochenta y dirigido por Jorge Samarin, opera remolcadores a través de su subsidiaria Logística y Servicios Marítimos y llegó a asociarse con Svitzer, el brazo de remolque del grupo Maersk, para sumar nueve remolcadores de puerto en Buenos Aires, Bahía Blanca y Necochea.
Su currículum incluye un dato que cierra un círculo: la firma asesoró a YPF en la construcción de la Terminal GNL Escobar, la instalación por donde el país importaba y regasificaba gas. La misma cadena de servicios marítimos que acompañó la importación operará ahora la primera salida del recurso al exterior.
Por qué el remolque es infraestructura crítica
El diseño del proyecto explica por qué un contrato de servicios marítimos pesa tanto. El FLNG del golfo San Matías opera sin muelle: el buque, modernizado por Seatrium, licúa el gas a bordo y la transferencia se realiza mediante un sistema de amarre y carga sumergido provisto por NOV, sin la infraestructura fija de un puerto convencional.
En ese esquema, el remolque de los metaneros, la transferencia barco a barco (STS, por sus siglas en inglés), el control de derrames en el golfo y el relevo de tripulaciones dejan de ser tareas accesorias y pasan a ser condición de operación. Sin esa logística, no hay embarque.
El ingreso de la Argentina al circuito exportador ocurre en un año cargado. Según Reuters, sobre estimaciones de Rystad Energy, S&P Global y Kpler, 2026 inaugura una ola de nueva oferta de GNL que sumaría al menos 35 millones de toneladas de capacidad, encabezada por Estados Unidos y Qatar, con una recuperación de la demanda de Asia traccionada por China y la India.
En ese cuadro, el país aparece como un proveedor emergente que recién enciende su primer tren de exportación, y cada eslabón operativo que cierra acerca esa promesa a la realidad.
Con el acuerdo marítimo, SESA completa el último tramo visible de su andamiaje: el buque, los caños, el gasoducto, el amarre y, ahora, los servicios de mar.