La guerra llegó a las refinerías y lo que significa para los mercados energéticos globales

Irán comenzó a atacar en forma sistemática los activos energéticos de los aliados de Estados Unidos en el Golfo. El GNL asiático acumula subas de hasta 60% y el Brent opera en torno a los u$s 112 por barril. Julian Guarino analiza el nuevo escenario en su Morning Call

Por Redacción - Oil&Gas

Morning Call, de Julián Guarino

El conflicto en Medio Oriente atravesó esta semana un umbral que los mercados venían postergando en sus modelos: Irán dejó de atacar posiciones militares y comenzó a apuntar sobre la infraestructura energética de los países del Golfo aliados de Estados Unidos. Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar tienen ahora instalaciones en la lista de objetivos iraní. En la jerga del mercado ya circula el nombre para esta etapa: la «guerra de las refinerías».

Dos ataques en 24 horas sobre Ras Laffan

La planta de Ras Laffan, en Qatar —la mayor instalación de producción de gas natural licuado (GNL) del mundo—, encajó dos ataques en menos de 24 horas. El efecto sobre los precios fue inmediato. El índice de referencia asiático de GNL (JKM, del inglés Japan Korea Marker) acumula incrementos de hasta 60% desde el inicio de la escalada. El Brent opera al momento de elaboración de esta nota en torno a los u$s 112 por barril, con un rango intradía que llegó a rozar los u$s 119, en un mercado que suma más de 80% de suba desde que el conflicto se desató a fines de febrero.

Lo que el mercado podría estar subestimando, según señala Guarino, es el componente estructural del daño. La maquinaria de una planta de licuefacción no vuelve a operar en días: requiere semanas o meses de trabajos técnicos complejos tras un apagado forzado. A eso se agrega la preocupación creciente por los cuellos de botella marítimos, los chokepoints por donde transita la mayor parte del petróleo mundial.

El riesgo macro: entre la recesión y la inflación

Un barril de crudo sostenido por encima de los u$s 100 encarece todos los procesos económicos globales. El riesgo que Guarino pone sobre la mesa no es solo el precio de la energía: es la combinación entre una economía que se desacelera bajo el peso del shock y una inflación que los bancos centrales no pueden combatir con sus herramientas habituales. Subir las tasas de interés para contener los precios profundiza la recesión. No subirlas deja correr la inflación. Es el dilema clásico de la estanflación, el escenario que la Reserva Federal de Estados Unidos está mirando hoy con más atención que en cualquier momento de los últimos años.

En ese contexto opera también la desdolarización parcial del comercio de materias primas. El dólar bajó su participación en las transacciones de commodities del rango histórico del 90-95% a un 40-45% en los últimos dos años, aunque en hidrocarburos mantiene todavía su rol de moneda de referencia.

El análisis completo, con los datos del día y las implicancias para Argentina, en el video de arriba.