La prima de riesgo permanece alta: la tregua no alcanza a los mercados y Ormuz es un problema para el Brent y el GNL

Goldman Sachs recortó su proyección del Brent para el segundo trimestre a u$s 90 después del alto al fuego. El mercado, sin embargo, rebotó 3% al día siguiente. La razón: el Estrecho de Ormuz sigue restringido, los seguros siguen caros y los ataques iraníes posteriores a la tregua no se detuvieron

Por Redacción - Oil&Gas

La prima de riesgo permanece alta: la tregua no alcanza a los mercados y Ormuz sigue siendo un problema para el Brent y el GNL

El alto al fuego llegó. El precio del crudo cayó. Y después volvió a subir. 

En menos de 48 horas, el mercado petrolero protagonizó uno de sus movimientos más erráticos en lo que va de 2026, y la explicación es más simple de lo que parece: una tregua que no reabre el Estrecho de Ormuz no es una solución al problema de suministro, es apenas una pausa en el conflicto.

El Brent cotizaba este jueves a u$s 97,71 por barril, con una suba de 3,1% respecto a la sesión anterior. El WTI acompañó el movimiento y trepó a u$s 97,40. Ambos benchmarks habían perforado el piso de u$s 100 en la jornada previa, con la mayor caída del crudo estadounidense desde abril de 2020, cuando el mundo procesaba el primer shock de la pandemia. El optimismo duró horas.

Por qué el mercado no creyó en el alto al fuego

Vandana Hari, fundadora de Vanda Insights, capturó el estado de situación con precisión: «El mercado de futuros parece un poco roto». La observación no es retórica. En condiciones normales, una tregua de dos semanas entre las partes del conflicto debería haber llevado los precios de regreso a los niveles previos a la guerra. No ocurrió. La razón estructural es que el acceso físico al Estrecho de Ormuz, por donde transitan cerca del 20% del petróleo y el gas del mundo, sigue siendo incierto para los operadores de la industria.

Kharg Island fue atacada en la previa a la tregua anunciada por Donald Trump

Los armadores lo dijeron sin eufemismos: necesitan claridad sobre los términos del alto al fuego antes de volver a transitar por el Estrecho. Irán publicó mapas de rutas seguras y corredores de desminado parcial, pero la señal operativa llegó antes de que el mapa político se estabilizara. El mismo día en que los buques en el Golfo se preparaban para salir, Irán atacó un ducto en Arabia Saudita que había sido habilitado como alternativa al paso bloqueado, según una fuente de la industria. Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos también reportaron ataques con misiles y drones iraníes tras la firma de la tregua.

El seguimiento de flujos de crudo de Kpler registró los primeros movimientos de carga de tanqueros en el Golfo tras el alto al fuego: Glencore y la refinería estatal taiwanesa CPC fletaron un buque cada uno para cargar crudo de Medio Oriente con destino a Asia, en lo que los analistas leen como una señal de demanda activa aunque todavía cautelosa. La logística empieza a moverse, pero las condiciones del tránsito completo por el Estrecho no están claras.

La situación israelí agrega otra capa de complejidad. Los bombardeos sobre el Líbano no se detuvieron durante el miércoles, lo que llevó a Irán a señalar que avanzar en negociaciones para un acuerdo permanente de paz sería «irrazonable». El mercado de seguros marítimos, que Lloyd's List Intelligence sigue en tiempo real, refleja esa incertidumbre: las primas de guerra en el Golfo Pérsico se mantienen en niveles que encarecen cualquier tránsito por el Estrecho, independientemente de si las rutas están físicamente habilitadas. Como señaló Susannah Streeter, estratega de inversiones de Wealth Club: «Aunque los envíos se reanuden, los riesgos no desaparecerán de la noche a la mañana».

Goldman recorta, el mercado sube: la bifurcación que importa

Goldman Sachs respondió al alto al fuego con un recorte de sus proyecciones para el segundo trimestre de 2026: Brent a u$s 90 (desde u$s 99) y WTI a u$s 87 (desde u$s 91). La lógica del banco fue la del escenario de normalización gradual: si la tregua avanza, la prima de riesgo geopolítico se comprime. El mercado físico, sin embargo, miró las mismas noticias y llegó a una conclusión diferente.

Esa bifurcación entre el precio proyectado por Goldman y el precio al que efectivamente operó el crudo este jueves no es una anomalía. Es la fotografía de un mercado que no sabe cuánto tiempo va a durar el alto al fuego, que no tiene certeza sobre si los ataques van a continuar y que, ante la duda, prefiere mantener la prima de riesgo geopolítico en el precio.

South Pars también sufrió daños por parte de las fuerzas israelíes

La paradoja atlántica

Para los proyectos de GNL con base en el Atlántico Sur, la dinámica posterior al alto al fuego es, paradójicamente, más favorable que el escenario de guerra abierta sostenida. Un conflicto prolongado al estilo del que describía Javier Blas en CERAWeek, cuando advirtió que el mundo no tiene instrumentos para compensar el cierre del Estrecho durante meses, llevaría los precios a niveles que podrían comprimir la demanda global y ralentizar las decisiones de inversión en nueva capacidad de GNL. Un alto al fuego que no resuelve el problema de acceso, en cambio, mantiene la prima de riesgo elevada, eleva los costos de flete desde el Golfo y fortalece el argumento central del GNL atlántico: diversificación de fuentes, sin exposición al corredor persa.

El proyecto del consorcio YPF-ENI-XRG tiene su Decisión Final de Inversión (FID) prevista para el segundo semestre de 2026. La estructuración financiera, con JP Morgan en rol de coordinador de hasta u$s 16.000 millones en deuda non-recourse, avanza sobre un escenario de precios de largo plazo que no depende del Brent spot. Pero la señal que manda un mercado que rebota 3% al día siguiente de una tregua es que los compradores de GNL europeos y asiáticos no dan por resuelto el problema de suministro desde el Golfo. Esa señal es un argumento de ventas para los contratos de offtake que Argentina LNG aún necesita cerrar antes de la FID.

El otro proyecto que avanza sobre el mismo eje atlántico es el de Southern Energy, que esta semana adjudicó a Baker Hughes las turbinas de la estación de compresión en Allen, el eslabón que garantizará la presión a lo largo de los 478 kilómetros del gasoducto dedicado hacia el Golfo San Matías. El consorcio ya tiene firmado un contrato de hasta 2 millones de toneladas anuales con la alemana SEFE. Alemania, uno de los compradores más activos en la búsqueda de fuentes de GNL fuera del Golfo Pérsico, es exactamente el mercado que la prima de riesgo geopolítico sostenida convierte en cliente urgente.

La instalación de Habshan, el complejo de gas de ADNOC en Abu Dhabi y uno de los socios del proyecto argentino a través de XRG, acumuló su segunda interrupción operativa en quince días por caída de metralla de misiles interceptados. El riesgo no es abstracto para ninguno de los actores del consorcio.

Un alto al fuego que no reabre el Estrecho es, para el GNL atlántico, lo más parecido a una ventana de oportunidad estratégica.