Las exportaciones de gas natural desde Argentina hacia Chile marcaron un hito en 2025, con un crecimiento interanual representativo del 30%, consolidando el rol estratégico de Vaca Muerta en la matriz energética regional.
Según datos consolidados por el equipo de Shale24 de fuentes oficiales y sectoriales, el volumen promedio anual alcanzó aproximadamente 8,3 millones de metros cúbicos por día (MMm³/d), frente a los 6,5 MMm³/d registrados en 2024.
Este salto cualitativo no solo refleja la expansión productiva del shale gas argentino, sino también mejoras en la capacidad de transporte y la firma de acuerdos de mediano y largo plazo que garantizan previsibilidad en el flujo transandino.
Cómo llegamos al 30%: detalles técnicos y metodología
Para estimar este crecimiento, se cruzaron datos de múltiples fuentes confiables, priorizando reportes oficiales para evitar sesgos. El punto de partida es el promedio anual de 2024, reportado en 6,5 MMm³/d por empresas como Pampa Energía en su balance anual, donde se destaca que Chile representó el 5% de la producción total argentina de gas natural ese año.
Este volumen se basa en exportaciones estacionales, con picos de hasta 9-10 MMm³/d en el verano austral (octubre-abril), pero con restricciones invernales que promedian el anual en niveles más moderados.
Para 2025, los reportes mensuales del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) –particularmente el de diciembre– revelan un promedio anual de 8,29 MMm³/d hacia Chile, calculado a partir de los flujos mensuales acumulados.
El número representativo del 30% se adopta para capturar tendencias alcistas (considerando variaciones estacionales y datos preliminares de Alpes Energy), y se refleja el impulso real observado. Fuentes complementarias como el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) también confirman volúmenes mensuales en 2025 que oscilaron entre 6,3 MMm³/d en invierno y picos de más de 10 MMm³/d en verano, promediando el alza.E
sta estimación se robustece con datos de la Secretaría de Energía, que proyectan exportaciones regionales crecientes gracias a la reversión de infraestructuras como el Gasoducto Norte y expansiones en Vaca Muerta.
No obstante, la estacionalidad persiste: en diciembre de 2025, los envíos totales a Chile fueron de 7,64 MMm³/d, un 17% más que en diciembre de 2024, pero un 21% menos que en noviembre de 2025 debido a la prioridad del abastecimiento interno.
Vaca Muerta como eje impulsor
El crecimiento está apalancado en la producción no convencional de Vaca Muerta, que en 2025 representó más del 65% de la oferta exportable. La cuenca neuquina, con un aumento productivo del 15% acumulado entre 2021 y 2025, liberó excedentes estacionales que permitieron elevar los flujos hacia Chile.
Técnicamente, esto se traduce en una mayor inyección de gas shale, con pozos horizontales y fracking que elevaron la producción bruta argentina a niveles récord de 139-157 MMm³/d mensuales en 2025, según el IAPG.
A esto se suma la mayor capacidad de transporte: el Gasoducto GasAndes, principal corredor binacional (463 km, capacidad técnica de 24 MMm³/d), explicó más del 65% de los envíos en 2025, con promedios de 5,5-6 MMm³/d.
Otros ductos como Methanex/Pacífico (FST, enfocado en demandas industriales) contribuyeron con 2-3 MMm³/d, mientras que NorAndino y secundarios añadieron 1 MMm³/d marginal. La reactivación del Oleoducto Trasandino (OTASA) complementa esta integración, posicionando a Argentina como principal proveedor de crudo chileno en 2025.
Acuerdos de largo plazo: previsibilidad y confianza
Un factor clave son los contratos de mediano y largo plazo. En 2025 se firmaron acuerdos históricos, como el de Pluspetrol por 4,1 MMm³/d en firme vía TGN-GasAndes hasta 2078 (52 años), impulsado por demandas chilenas como Colbún.
Estos esquemas –dentro del sistema (DST) y fuera (FST)– redujeron la volatilidad, priorizando envíos flexibles en verano y firmes en invierno. Para Chile, esto diversifica su matriz (complementando GNL) y respalda generación eléctrica flexible; para Argentina, genera divisas, con un superávit comercial bilateral superior a USD 5.000 millones en 2025, donde la energía representa el 70%.