Navitas, operadora del proyecto Sea Lion en la Cuenca Norte de Malvinas, firmó un memorándum de entendimiento para sumar una segunda unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) que aportaría 125.000 barriles diarios adicionales a los 55.000 ya previstos para las primeras dos fases, según confirmó su socio Rockhopper Exploration.
Si el acuerdo prospera, Sea Lion podría operar con una capacidad total de 180.000 barriles por día en el corazón del Atlántico Sur.
La guerra en Irán obligó a reubicar las obras de adecuación de la FPSO Aoka Mizu -el buque asignado a las fases 1 y 2- de Medio Oriente a Asia, lo que suma aproximadamente 45 millones de dólares al presupuesto.
Rockhopper aclaró, sin embargo, que el impacto neto sobre su propia caja es de apenas 5,25 millones, dado que Navitas le financia dos tercios de su participación accionaria del 35% en la Fase 1.
Rockhopper fue cauto respecto del MOU: "No hay garantías de que se convierta en acuerdos legalmente vinculantes", advirtió la compañía. Mientras tanto, los trabajos sobre el terreno ya están en marcha en las islas, con foco en la preparación del muelle y la base costera.
Sea Lion demandará u$s 1.800 millones para sentar las bases del primer petróleo y 2.100 millones hasta la conclusión total. El proyecto lleva más de una década de gestación, en medio de la disputa por la soberanía de las islas con Argentina, y que si llega a producción plena ubicaría a Malvinas como uno de los nuevos frentes del petróleo offshore en el Atlántico Sur.