La visita de Peter Thiel a la Argentina entre el 22 y el 30 de abril de 2026, su almuerzo con el asesor presidencial Santiago Caputo y su encuentro con Javier Milei en la Casa Rosada generaron un torrente informativo centrado en dos ejes: la afinidad política con el oficialismo y la posibilidad de que Palantir aterrice en el aparato de inteligencia argentino.
Pero del fondo de venture capital que el cofundador de PayPal y Palantir comanda junto a Ken Howery y Luke Nosek, Founders Fund, sí existe una huella concreta sobre el sistema energético argentino.
Según pudo saber Shale24, esa huella se llama Crusoe Energy Systems, opera desde 2023 en Vaca Muerta y conecta a dos productoras de la cuenca neuquina con la tesis global de infraestructura de inteligencia artificial del fondo californiano.
Para que se comprenda, lo que cambia es la geometría de esa cadena: una venta corporativa de marzo de 2025 reconfiguró el modo en que el dinero del fondo de Thiel llega a los pozos.
La cadena: del fondo semilla de 2019 a los pozos de Vaca Muerta
Founders Fund hizo su primera inversión en Crusoe el 14 de marzo de 2019, en la ronda Seed. Cuatro años después, el 29 de junio de 2023, Crusoe anunció la alianza estratégica exclusiva con Unblock Computing para llevar la tecnología Digital Flare Mitigation (DFM) a Vaca Muerta.
Fue la primera expansión internacional de la tecnología de la empresa con sede en Denver. Unblock, fundada y dirigida por Tomás Ocampo, opera como vehículo local exclusivo: importa el know-how, contrata personal técnico, negocia con operadores y opera los contenedores en boca de pozo.
La operación argentina ya estaba en marcha cuando Founders Fund dobló su apuesta sobre Crusoe. El 12 de diciembre de 2024, lideró la Serie D de u$s 600 millones a una valuación de u$s 2.800 millones.
Thiel firmó personalmente la cita de respaldo en el comunicado, asociando el cheque a la tesis de infraestructura de inteligencia artificial que el fondo viene articulando junto a SpaceX, Anduril y otras compañías del portfolio. Diez meses después, el 23 de octubre de 2025, Crusoe cerró una Serie E de u$s 1.375 millones a una valuación post-money superior a los u$s 10.000 millones, codirigida por Valor Equity Partners y Mubadala Capital. Founders Fund volvió a participar como inversor existente.
La discontinuidad de marzo de 2025 y la nueva geometría
El 25 de marzo de 2025, Crusoe y NYDIG anunciaron un acuerdo definitivo por el que la firma con sede en Nueva York adquiriría toda la operación de minería de bitcoin de Crusoe, incluyendo el negocio DFM. El paquete: 425 centros de datos modulares, más de 270 MW de capacidad de generación, 135 empleados que se transfieren y operaciones en siete estados de los Estados Unidos más Argentina. Los términos financieros no fueron revelados.
Crusoe quedó como segundo mayor accionista de la entidad combinada, detrás de Stone Ridge, la firma matriz de NYDIG. Esto reconfigura la cadena de exposición. Antes del cierre, Founders Fund llegaba a Vaca Muerta con dos eslabones intermedios: equity en Crusoe y la alianza Crusoe-Unblock. Después del cierre, llega con tres: equity en Crusoe, equity de Crusoe en NYDIG, y la operación NYDIG-Unblock en los bloques argentinos. La huella se hizo más indirecta pero no se rompió.
Bloque por bloque: la operación argentina
El modelo DFM resuelve un problema económico antes que ambiental. En la ventana petrolera de Vaca Muerta, los pozos de shale producen gas asociado al crudo en proporciones que escalan con la productividad. Cuando ese gas no encuentra capacidad de evacuación por gasoducto en el plazo en que el crudo necesita salir al mercado, la práctica industrial estándar es venteo controlado o flaring: el gas se quema en la antorcha al pie del pozo. Cuesta cero en términos monetarios pero deja un costo ambiental subestimado durante décadas por el sector.
La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) estima que la eficiencia de combustión promedio global del flaring ronda el 92%, por debajo del 98% que la industria asumía como estándar. La diferencia se traduce en metano sin quemar que escapa a la atmósfera, fenómeno conocido como methane slip. Como el metano tiene 84 veces el poder calefaccionante del CO2 en horizontes de veinte años según los datos que cita el comunicado de Crusoe, ese 8% no combustionado equivale a una huella climática que en el agregado global la propia IEA ubica en cerca de 500 millones de toneladas de CO2-equivalente por año.
DFM intercepta ese flujo.
En lugar de quemar el gas en una antorcha abierta, lo deriva a una turbina de generación. La electricidad alimenta contenedores modulares con servidores que ejecutaban workloads de minería bitcoin en la primera fase y, en la generación más reciente del modelo, inferencia y entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
Crusoe afirma en el comunicado que abrió la operación argentina que su tecnología produce una reducción del 69% en emisiones de CO2-equivalente respecto del flaring tradicional, porque la combustión bajo turbina destruye más metano que la combustión a presión atmosférica.
La economía del modelo descansa sobre tres ventajas simultáneas. Primero, el productor evita la sanción regulatoria por flaring excedente que rige bajo normativa provincial. Segundo, el operador de cómputo accede a un combustible de costo marginal cercano a cero, porque el gas asociado no tiene mercado en boca de pozo cuando la capacidad de transporte está saturada. Tercero, el data center no necesita conexión al sistema interconectado: la electricidad se genera, se consume y se disipa en la misma locación. La huella sobre la red eléctrica argentina es nula, lo que blinda al modelo del cuello de botella estructural en transmisión que afecta a otros proyectos de cómputo intensivo en el país.
Argentina registró entre 2016 y 2021 la tasa de crecimiento de flaring más alta del mundo según el Banco Mundial, un dato que explica por qué Crusoe eligió la cuenca neuquina como su primera expansión internacional. El modelo viaja con el ciclo del “flaring”: cuando un bloque resuelve su problema de darle salida al gas con un nuevo gasoducto, los contenedores se re-despliegan a otro pozo donde el cuello de botella de evacuación todavía existe.
Globalmente, antes de la transferencia a NYDIG, el negocio DFM había desplegado más de 425 centros de datos modulares con 270 MW de capacidad, mitigado 2,7 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero y evitado el flaring de cerca de 22.000 millones de pies cúbicos de gas natural a lo largo de siete años de operación.
Unblock opera hoy en dos áreas: el bloque Loma Jarillosa Este de Pluspetrol, primer despliegue argentino, y el bloque Los Toldos II Este de Tecpetrol. Según el comunicado oficial de Unblock del 9 de julio de 2025, el centro de datos en Tecpetrol opera con 12 MW. Si la flota argentina total alcanza los 15 MW como informa el mismo comunicado, eso deja unos 3 MW residuales en el bloque de Pluspetrol. La empresa creció de 0 a 15 MW en poco más de un año y proyecta duplicar capacidad antes de septiembre de 2025. Eso lleva a la flota argentina cerca del 11% del despliegue global del modelo y la convierte en la segunda más grande del mundo en pozos petroleros, según el propio comunicado. La empresa estima 142.000 toneladas anuales de CO2 eliminadas por la operación actual.
El comunicado de la ronda de julio de 2025 trae un dato: Pampa Energía y el Grupo Sielecki participaron como inversores junto a los fondos de los Estados Unidos Goldcrest Capital y Collaborative Fund, que lideraron, FJ Labs, NYDIG, Luxor Technology y Sunna Ventures. Una de las grandes productoras integradas del país tomó equity en la startup que opera la tecnología en bloques operados por sus pares.