Cuando Pampa Energía cerró el cuarto trimestre de 2024, Rincón de Aranda tenía dos pozos produciendo crudo en Vaca Muerta. Un año después, el bloque operaba con 28 pozos y promediaba 17.100 barriles diarios.
La producción de petróleo del grupo se multiplicó por 4,5 veces. Las reservas probadas de shale pasaron a representar el 69% del total. Y la compañía que durante más de una década se definió por su generación térmica y sus contratos de gas empezó a parecerse, en los números y en la estrategia, a algo distinto: una petrolera integrada.
El formulario 20-F presentado ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos confirma la magnitud del giro.
Pampa cerró 2025 con reservas probadas totales de 296 millones de barriles equivalentes, un 28% más que los 231 millones de un año antes.
El motor fue Aranda, que aportó 43,7 millones de barriles nuevos certificados por GaffneyCline, un salto del 352%. Sierra Chata sumó otros 28 millones (+41%). En conjunto, las reservas probadas de shale crecieron 54% hasta 204 millones de barriles equivalentes. El ratio de reemplazo de reservas fue de 3,2 veces la producción del período y la vida útil se extendió de 8,6 a 10,2 años.
El bloque que concentra la apuesta
El capex habla más claro que cualquier presentación de estrategia. Pampa destinó u$s 1.039 millones a su segmento de petróleo y gas durante 2025, casi el triple de los u$s 354 millones del año anterior. En el cuarto trimestre, el 75% fue a Rincón de Aranda.
La compañía declara que el capex total de desarrollo del bloque supera los u$s 1.500 millones, la mayor asignación a un solo activo en la historia de Pampa, con un plateau proyectado de 45.000 barriles diarios para 2027.
El dato se completa con lo que Pampa soltó para concentrarse. Los pozos productores totales del grupo bajaron de 688 a 470 entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, explicado por la desinversión de los bloques El Tordillo y La Tapera-Puesto Quiroga en octubre de 2025. Convencional maduro que sale, shale que entra. La cartera se comprime, pero la producción crece.
En el lifting cost, la dilución por volumen ya opera. El costo por barril equivalente producido bajó 8% en el cuarto trimestre a u$s 8,0, a pesar de que Aranda todavía arrastra costos de instalaciones temporales de procesamiento. En el acumulado anual subió 14% a u$s 7,2 por barril, pero la tendencia trimestral es descendente a medida que la infraestructura definitiva se acerca a su comisionamiento.
El segundo pilar: quemar su propio gas
Si la primera pata de la transformación fue el crudo de Aranda, la segunda se activó el 1 de noviembre de 2025, cuando entró en vigencia la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía.
El nuevo marco de normalización del Mercado Eléctrico Mayorista introdujo precios marginales para el despacho spot y descentralizó la gestión de combustibles: CAMMESA dejó de centralizar la compra de gas para las centrales térmicas. Los generadores, desde entonces, se autoabastecen.
Pampa no perdió tiempo. En diciembre de 2025, después de que CAMMESA aprobara el pass-through de hasta 4,9 millones de metros cúbicos diarios de gas de la Ronda 1 de Plan Gas más los volúmenes adjudicados en la Ronda 3, la compañía redirigió producción propia hacia sus dos ciclos combinados más eficientes: Central Térmica Loma La Lata y Central Térmica Genelba. En diciembre, el autoconsumo representó el 10% de la producción de gas de Pampa. En enero de 2026, el 29%.
El mecanismo funciona así. Bajo el esquema marginalista, un ciclo combinado que se autoabastece de gas captura la diferencia entre su costo propio de combustible y el precio marginal del sistema. Para una compañía que produce gas en Vaca Muerta a costos competitivos y opera centrales con alto factor de carga, la integración vertical genera un margen superior al que obtenía vendiendo gas a CAMMESA a precio regulado y cobrando energía a tarifa administrada.
El cuarto trimestre ya muestra el efecto. El margen bruto de generación subió a u$s 26,6 por MWh, un 16% más que un año antes. El EBITDA ajustado del segmento de generación fue de u$s 111 millones, 28% por encima del cuarto trimestre de 2024. La disponibilidad térmica mejoró a 93,2%.
Los financieros del nuevo modelo
A nivel consolidado, Pampa registró ventas por u$s 507 millones en el cuarto trimestre (+16%) y un EBITDA ajustado de u$s 230 millones (+26%). El resultado neto atribuible a accionistas fue de u$s 161 millones, un 52% más que un año antes. En el acumulado anual, el EBITDA ajustado superó por primera vez los u$s 1.000 millones.
La deuda neta cerró en u$s 801 millones a diciembre, por debajo de los u$s 874 millones de septiembre. En noviembre, la compañía colocó una obligación negociable Serie 26 por u$s 450 millones con vencimiento bullet en 2037 y cupón de 7,75%, el primer bono corporativo argentino a 12 años en más de una década. La emisión duplicó la vida promedio de la deuda del grupo a casi 8 años.
Con un matiz: el precio de realización del crudo fue de u$s 60,9 por barril en el cuarto trimestre, neto de retenciones y descuentos. Sin los instrumentos de cobertura activos desde abril de 2025, habría sido de u$s 53,4 por barril. La diferencia de u$s 7,5 por barril indica que el hedging está cumpliendo una función significativa en un entorno de Brent bajo presión. Las exportaciones representaron el 48% del volumen vendido, contra 41% un año antes.
Lo que viene: RIGI upstream y Citelec
Dos movimientos que no son parte del earnings pero marcan la trayectoria. Primero, el Decreto de Necesidad y Urgencia 105/2026, publicado el 19 de febrero, extendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones hasta julio de 2027 e incorporó la producción de hidrocarburos en bloques greenfield. Pampa ya desarrolló Aranda bajo el RIGI midstream; la ampliación al upstream le permite acelerar la explotación de la zona norte del bloque y adelantar el ramp-up hacia el plateau.
Segundo, el 20-F se presentó hoy, a 5 días del vencimiento de las ofertas por el 50% de Citelec que ENARSA pone a la venta. Pampa, que retiene el otro 50% de la controlante de Transener, es protagonista pasiva de esa definición. El EBITDA de Transener ajustado por participación fue de u$s 19 millones en el cuarto trimestre, contra u$s 11 millones un año antes, impulsado por un ajuste tarifario acumulado del 93,5% en 2025 que superó tanto la inflación como la devaluación.
Pampa ya no es la misma compañía que era hace doce meses. Un solo bloque en Vaca Muerta le cambió el perfil productivo, y una resolución regulatoria le abrió la puerta para monetizar su gas dentro de su propia cadena.