Entrevista con Shale24

Taiariol: “Capturar el valor de los líquidos del gas natural es lo que finalmente puede mover la aguja de las reservas del Banco Central”

Los planes de infraestructura de NGL's abren un negocio de miles de millones de dólares y permiten sostener el crecimiento del shale oil. El especialista Nicolás Taiariol analiza cómo estos proyectos pueden transformar el gas asociado en una ventaja competitiva para Argentina.

por David Mottura

Nicolas Taiariol, expecialista en Oil & Gas

Los anuncios recientes de TGS, Pluspetrol y, en estos últimos días, de Compañía MEGA consolidaron un nuevo eje de inversión en Vaca Muerta: el desarrollo de los proyectos de líquidos del gas natural, conocidos como NGL. Estas iniciativas marcan un cambio de escala para la cuenca, porque dejan de pensar el gas sólo como insumo del mercado interno y lo posicionan como plataforma industrial y exportadora, capaz de generar combustibles, petroquímicos y dólares para el país.

Ante esta transformación, Shale24 consultó a Nicolás Taiariol, especialista en Oil & Gas y analista del sector energético. Taiariol sigue de cerca las iniciativas de midstream y ve en los proyectos de NGL una pieza estratégica para sostener el ritmo de producción del shale argentino.

Su mirada combina la lógica operativa de los yacimientos con la necesidad de desarrollar cadenas de valor que permitan capitalizar el crecimiento del gas asociado al shale oil. El experto remarcó que los proyectos de NGL permiten monetizar un recurso antes subutilizado, modifican la ecuación económica de Vaca Muerta y generan el incentivo necesario para retener a las grandes operadoras internacionales y, potencialmente, volver a atraer a aquellas que habían puesto en pausa su apuesta por la Argentina.

– Después de los anuncios de TGS, Pluspetrol y recientemente MEGA, ¿cuál será el impacto de los proyectos de NGL en el ecosistema de Vaca Muerta?

– Mi visión es que Vaca Muerta ya dejó de ser una promesa geológica para convertirse en un desafío logístico y de infraestructura. En este escenario, los proyectos de líquidos del gas natural (NGL) y las iniciativas de GNL representan la solución indispensable para destrabar el cuello de botella que hoy amenaza con asfixiar el crecimiento del shale argentino. Estos proyectos, como los impulsados por TGS y Pluspetrol, no deben verse solo como obras de ingeniería; son la herramienta estratégica para “empaquetar” el valor del subsuelo y convertir el gas asociado en un producto exportable de alto valor. Estamos ante una transformación profunda: Argentina está pasando de vender una materia prima cruda a producir insumos industriales y combustibles de alta demanda global.

– ¿Estas iniciativas podrían aprovechar el creciente gas asociado al shale oil de Vaca Muerta?

– Cuando se extrae petróleo en Vaca Muerta, también se extrae una gran cantidad de gas asociado. Ese gas, lo mismo que el llamado “gas rico”, debe ser procesado para separar los líquidos valiosos como el etano, propano y butano —extraordinariamente lucrativos y estratégicos, porque son la materia prima fundamental de la petroquímica moderna y de combustibles muy demandados— del gas seco (metano). Históricamente, la falta de infraestructura para procesar, fraccionar y transportar estos líquidos ha sido un freno. Sin una salida, el gas rico o asociado puede convertirse en un problema y limitar la producción. Los proyectos de NGL atacan este problema de raíz: permiten aumentar la producción en los yacimientos y, al mismo tiempo, crean un nuevo negocio.

– ¿En qué medida son una solución?

– Tanto las iniciativas de infraestructura para evacuación de petróleo, como VMOS, como las de procesamiento de gas, entre ellas el proyecto de NGL de TGS, son esenciales. Le apuntan directamente a los tres grandes déficits estructurales de Vaca Muerta: resuelven el cuello de botella de infraestructura, monetizan un recurso antes desaprovechado y reducen costos logísticos y operativos. El proyecto de TGS no solo procesará el gas, sino que creará un sistema integrado para llevar los líquidos hasta el puerto de Bahía Blanca, permitiendo aumentar la producción sin desperdiciar ni quemar gas. Capturan valor que hoy se pierde y lo transforman en una nueva cadena industrial que va desde el GLP hasta la petroquímica. Además, la disponibilidad de GNL y GLP a precios competitivos puede revolucionar la logística interna del shale: reemplazar diésel por GNL en el transporte de arena, por ejemplo, puede generar ahorros de cuatro a uno.

– ¿En qué medida son también un nuevo negocio?

– Aquí es donde la visión se vuelve más estratégica. Los NGL crean una nueva “materia prima” de exportación. El proyecto de TGS puede sumar cerca de US$1.200 millones anuales en exportaciones, y el de Pluspetrol alrededor de US$5.000 millones, lo que contribuiría de manera decisiva a la balanza comercial y a las reservas del Banco Central. Además, atraen inversión y reducen el riesgo país, porque su magnitud obliga a involucrar a jugadores globales. Para empresas como TGS, YPF o Pluspetrol, estos proyectos son su propia monetización: TGS pasa de ser una transportadora a una industrialista y exportadora de líquidos; YPF busca posicionarse globalmente en GNL; y las operadoras aseguran que su gas asociado tenga salida comercial, optimizando su negocio principal que sigue siendo el petróleo.

– ¿Qué desafíos tienen por delante los proyectos de NGL?

– Mientras muchos ven “el negocio del siglo”, otras compañías, como Shell, parecen adoptar una postura más cautelosa. Su posible salida de Vaca Muerta no responde a la calidad del recurso, sino a una estrategia global centrada en la eficiencia de capital. Shell prioriza activos con alta previsibilidad y bajo riesgo país o macroeconómico. Desde esa óptica, Vaca Muerta, pese a su potencial, aún compite con alternativas más maduras o estables como el Golfo de México, Guyana, África o el Permian. Esta diferencia de miradas resume el momento actual: para jugadores locales y algunas internacionales con mayor tolerancia al riesgo, la cuenca es una oportunidad enorme; para los más exigentes en estabilidad, el negocio todavía no está completamente maduro.

– Por último, ¿qué representa este nuevo mapa de inversiones para el futuro de la cuenca?

– Los proyectos de líquidos, junto al GNL y VMOS, pueden convertir a Vaca Muerta en una verdadera máquina de generar divisas y desarrollo. Son una solución para sostener la producción y, al mismo tiempo, un negocio colosal que transforma a las empresas locales en actores de escala internacional. El éxito final dependerá de la capacidad del país para convencer a los inversores más escépticos y demostrar que esta vez sí hay un camino estable para capturar el valor del subsuelo argentino.