Tras asociarse con PAE, qué dijo Harold Hamm, el padre del fracking, sobre Venezuela, Cuba y el futuro de Vaca Muerta

Harold Hamm, fundador de Continental Resources se reunió en la Casa Blanca con Donald Trump. Es, a la vez, uno de los actores que se metió de lleno en Vaca Muerta. Con una fortuna que algunos calculan en u$s20.000M, lanza una mirada regional

por Martin Oliver

Harold Hamm, el magnate asesor de Donald Trump en temas de energía que ha puesto un pie en Vaca Muerta junto a Pan American energy

Harold Hamm, fundador de Continental Resources y uno de los artífices indiscutibles de la revolución del shale en Estados Unidos, sigue siendo el referente indiscutido cuando se habla de la era del petróleo no convencional. 

Conocido como el "Shale King" o "Energy Mogul" por su capacidad para extraer riqueza de formaciones rocosas que otros daban por perdidas, Hamm transformó el panorama energético global: gracias a su visión pionera en el Bakken Shale (Dakota del Norte y Montana), combinando fracturación hidráulica y perforación horizontal, Estados Unidos pasó de ser un importador neto a un productor dominante, alterando la geopolítica del crudo para siempre.

La revolución técnica que lideró Hamm se centró en la optimización de la perforación horizontal combinada con fracturación hidráulica multi-etapa (multi-stage hydraulic fracturing), aplicada de manera sistemática y comercialmente viable en formaciones de baja permeabilidad como el Bakken

A partir de experimentos en la década de 1990 en pozos convencionales del Williston Basin, Continental Resources —bajo su dirección— perfeccionó estas técnicas: en 2003-2004 completó los primeros pozos horizontales económicamente viables en el Bakken de Dakota del Norte (como el Robert Heuer 1-17R), extendiendo los laterales a millas de longitud para maximizar el contacto con la roca madre rica en petróleo. 

Esto, junto con fracs de alta presión en múltiples etapas y el uso de proppants avanzados, aumentó drásticamente la productividad de los pozos —de tasas marginales a cientos de barriles diarios por pozo— y redujo costos de extracción. 

Continental también innovó con técnicas como la perforación múltiple desde una sola plataforma y completaciones híbridas, logrando incrementos del 45-60% en tasas de producción a 180 días y mejoras significativas en EUR (Estimated Ultimate Recovery). 

Estas avances no solo desbloquearon miles de millones de barriles en el Bakken (más de 4 mil millones producidos históricamente gracias a la perforación horizontal), sino que sentaron las bases para la expansión al Permian Basin (donde Continental entró fuerte en 2021 con activos en Delaware Basin) y otros plays tight oil, convirtiendo a EE.UU. en exportador neto y contribuyendo a la independencia energética.

La cercanía con Trump, la fortuna y los nuevos planes en Vaca Muerta

Hoy, a sus más de 80 años y con una fortuna que ronda los 18-20 mil millones de dólares, Hamm no se queda quieto. En los primeros días de enero de 2026, su nombre volvió a sonar con fuerza en los pasillos del poder y en los mercados internacionales. 

El 9 de enero, participó en una reunión clave en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump y decenas de ejecutivos de las grandes petroleras (Exxon, Chevron, ConocoPhillips, entre otras), donde se discutió la reconstrucción del sector energético venezolano tras la captura de Nicolás Maduro a fines de diciembre de 2025.

Trump, que lo elogió públicamente con la frase "They say Harold puts a straw into the land and oil comes gushing out" ("Dicen que Harold mete un fierro en la tierra y sale petróleo a borbotones"), presionó directamente a Hamm sobre si Continental Resources invertiría en Venezuela. La respuesta del magnate fue cautelosa pero reveladora: "It excites me as an explorationist. Everybody has that in the blood. It is a very exciting country and a lot of reserves… It’s got its challenges" ("Como explorador, esto me emociona. Todo el mundo tiene eso en la sangre. Es un país muy emocionante y con muchas reservas… Tiene sus desafíos").

Harold Hamm está al frente de uno de los grupos referentes del shale en Estados Unidos

En una entrevista del 6 de enero, Hamm fue aún más explícito sobre los plazos: "It will be years before U.S. E&Ps will trust Venezuela enough to operate in the Latin American country" ("Pasarán años antes de que las empresas de exploración y producción estadounidenses confíen lo suficiente en Venezuela como para operar allí"). Insistió en que el país debe "rebuild a security framework to ensure success in the future" ("reconstruir un marco de seguridad para garantizar el éxito en el futuro"), y aunque admitió que "certainly" estaría interesado una vez que eso ocurra, aclaró que "it could take a long time" ("podría tomar mucho tiempo").

Para algunos analistas, la caída de Maduro ha cortado el flujo de petróleo subsidiado a Cuba (alrededor de 35.000-50.000 barriles diarios), envíos relacionados con la variedad de crudo Merey 16 o Merey crude, agravando la crisis energética y económica en la isla, con apagones masivos y temores de colapso. Hamm no se pronunció directamente sobre La Habana, pero su visión pragmática deja claro que cualquier expansión internacional requiere estabilidad, garantías legales y seguridad física/financiera —condiciones que Trump prometió ofrecer ("tremendous security… physically safe in addition to financially safe").

Mientras tanto, Hamm ya está actuando en la Argentina. El 5 de enero de 2026, Continental Resources anunció un acuerdo para adquirir intereses no operados en cuatro bloques de Vaca Muerta de Pan American Energy, sumándose a una operación previa en noviembre con Pluspetrol

Doug Lawler, CEO de la compañía, describió a Vaca Muerta como "one of the most compelling shale plays in the world" ("uno de los plays de shale más atractivos del mundo"), y la firma planea invertir inicialmente entre 100 y 200 millones de dólares anuales. Con la producción de gas en Vaca Muerta creciendo exponencialmente en 2026, para Lawler Argentina se consolida como el "Permian del Sur", y Hamm aplica allí la misma receta que hizo famosa en el Bakken: tecnología, disciplina operativa y visión a largo plazo.