Vaca Muerta volvió a concentrar el impulso energético del país al inicio de 2026.
Según la Secretaría de Energía de la Nación, Argentina produjo en enero 874.662 barriles de petróleo por día, de los cuales 610.715 bpd provinieron de Neuquén, es decir, casi el 70% del total nacional.
En el segmento del gas natural, el país promedió 130,9 millones de m³ diarios, con 91,28 millones de m³ aportados por la provincia, lo que representa aproximadamente el 70% del volumen nacional. El desempeño neuquino vuelve a reafirmar que el crecimiento argentino está estructuralmente ligado al desarrollo del shale.
De acuerdo con el Ministerio de Energía de Neuquén, el récord provincial se explica por los mejores rendimientos en los pozos horizontales que permitieron continuar con una curva productiva en ascenso.
Los bloques que sumaron nueva producción en el primer mes del año, según la estadística provincial, fueron La Calera (Pluspetrol), Loma La Lata–Sierra Barrosa (YPF) y Fortín de Piedra (Tecpetrol) consolidaron el número récord de petróleo de enero.
El predominio del shale
El resto del país atraviesa un escenario distinto. Las cuencas maduras mantienen tendencias de declino estructural y, en algunos casos, procesos de reorganización operativa -como el Plan Andes de YPF, que incluye desprendimientos de áreas convencionales- lo que desplaza aún más el eje productivo hacia el shale neuquino.
En ese contexto, la estructura energética argentina se apoya cada vez más en la capacidad de expansión de Vaca Muerta, tanto para sostener la oferta interna como para proyectar volúmenes exportables.
En gas, la estabilidad del segmento neuquino resulta clave para planificar el abastecimiento y administrar la estacionalidad, más allá de que en los picos de consumor de invierno deba recurrirse a la importación de GNL por falta de infraestructura de transporte. El shale gas se vuelve relevante para el mercado interno, en sintonía con el gas offshore de la cuenca Austral.
Proyección exportadora
El comportamiento de enero se inscribe en una etapa donde la infraestructura vuelve a ser un punto crítico para el país. Las ampliaciones del transporte con oleoductos hacia el Atlántico, con el sistema de Oldelval -como Duplicar Norte- y los avances del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) podrán traducirse en saldos exportables. O dicho de otro modo, las productoras están preparándose para dar el salto exportador.
Con estos números, enero confirma que la dinámica del sector está cada vez más definida por Vaca Muerta. El incremento de petróleo, la estabilidad del gas y la caída sostenida de las cuencas maduras configuran un escenario donde la cuenca neuquina concentra las decisiones técnicas, de inversión e infraestructura.
El margen para crecer depende menos de la capacidad geológica y más de la logística disponible. La evolución de los próximos meses permitirá evaluar si la tendencia se profundiza y en qué medida el país puede sostener su estrategia exportadora sobre una base productiva con cada vez más protagonismo del shale.