En un movimiento estratégico que profundiza su posicionamiento en el corazón productivo de Vaca Muerta, Vista Energy —bajo la conducción de Miguel Galuccio— cerró la adquisición de las participaciones que Equinor mantenía en dos bloques premium de shale oil: el 30% de Bandurria Sur y el 50% de Bajo del Toro.
El monto neto de la operación, tras la reasignación simultánea de participaciones a YPF (4,9% en Bandurria Sur y 15% en Bajo del Toro), asciende a u$s712 millones. Con el cierre previsto para el segundo trimestre de 2026, Vista incorporará un 25,1% en Bandurria Sur y un 35% en Bajo del Toro, convirtiéndose en uno de los jugadores con mayor peso en áreas de alta productividad.
Los números técnicos hablan por sí solos y justifican la apuesta. Bandurria Sur —con más de 56.464 acres— es uno de los campos más maduros y eficientes de la cuenca: al 30 de septiembre de 2025 contaba con 195 pozos en producción y generaba, en base 100%, 81.285 boe/d (de los cuales 67.634 bbl/d eran petróleo crudo). Sus reservas probadas (P1) al cierre de 2024 sumaban 181 MMboe, con un inventario remanente estimado en 421 locaciones listas para perforar.
Bajo del Toro, en fase más temprana de desarrollo, abarca 38.744 acres, con 22 pozos activos al mismo período, producción de 4.191 boe/d (mayormente shale oil) y reservas P1 de 24 MMboe, pero con un potencial explosivo: 396 ubicaciones adicionales identificadas.
La contribución neta de estos activos a Vista es significativa: suman aproximadamente 21.869 boe/d (basado en la producción del 3T-2025 a las participaciones post-deal) y 54 MMboe de reservas probadas adicionales. Pro forma, esto elevaría la producción total de la compañía por encima de los 150.000 boe/d (frente a los 126.800 boe/d reportados en el 3T-2025, con 109.700 bbl/d de petróleo crudo).
Aumento de productividad, una de las llaves del negocio
Vista ya exhibe una de las productividades individuales más altas de la cuenca, con pozos en Bajada del Palo Oeste y La Amarga Chica que promedian rendimientos líderes, costos de levantamiento bajos (alrededor de US$ 4,7/boe en los activos adquiridos) y márgenes de EBITDA ajustado cercanos al 65%.
La operación no es solo volumétrica: refuerza el inventario de pozos de Vista, que ya supera las 1.653 locaciones identificadas en Vaca Muerta (de las cuales aproximadamente 1.320 están listas para perforar).
Con los activos de Equinor, se incorporan unas 244 locaciones netas adicionales en zonas core, lo que extiende el empuje de crecimiento de bajo ciclo y alta rentabilidad. La compañía mantiene un enfoque intensivo en eficiencia operativa: perforaciones multilaterales, optimización de fracturas y reducción continua de costos, que le permiten competir en paridad de exportación incluso en escenarios de precios moderados.
El contexto macro no pasa desapercibido. Mientras Vaca Muerta ya roza los 600.000 bbl/d de shale oil (67-70% de la producción nacional total de crudo), Vista se consolida como el principal productor independiente y exportador privado, con más del 60% de su petróleo vendido a precios internacionales. La transacción profundiza la alianza con YPF (operadora de ambos bloques) y aprovecha sinergias en infraestructura en el midstream, como derechos de transporte y acuerdos de offtake que apuntalan la ambición exportadora.
Con esta compra, Vista supera los u$s6.500 millones invertidos en Vaca Muerta desde su ingreso agresivo. El plan estratégico 2026-2028 contempla más de u$s4.500 millones adicionales para escalar hacia 180.000 boe/d en 2028 y 200.000 boe/d hacia 2030, con generación de free cash flow anual estimada en u$s1.500 millones (asumiendo Brent en US$ 65-70).