44.550 módulos y 55 hectáreas

Aluar quiere "enchufar" a la red su futuro parque solar de La Plata: el giro que lo aleja del modelo de su isla eólica

La productora de aluminio inició la obra de un parque de 24 MW en Abasto que, a diferencia del complejo eólico de Puerto Madryn, se registra como generador del mercado mayorista e inyecta al sistema. Dos formas opuestas de comprar energía bajo la misma bandera renovable

por Martin Oliver 6 Junio de 2026
6 Junio de 2026
Aluar parque solar
Aluar parque solar

Aluar Aluminio Argentino arrancó la construcción de un parque solar fotovoltaico en Abasto, en el partido bonaerense de La Plata, una obra que la compañía presentó con cifras de folleto, 44.550 módulos, 55 hectáreas y energía equivalente al consumo de más de 20.400 hogares, pero que esconde el dato que en verdad la define: su potencia oficial es de 24 MW y se conecta al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) como un generador más del mercado mayorista.

El registro figura en el Boletín Oficial del 10 de marzo, donde Aluar pidió su ingreso al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) como Agente Generador, con vinculación al SADI en barras de 33 kV de la Subestación Transformadora Kaiser, en el área de concesión de EDELAP. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) dio publicidad al pedido de acceso a la capacidad de transporte en su Resolución 259/2026.

Las informaciones dan cuenta de una potencia "de aproximadamente 30 MW", que corresponde al nominal de los paneles, la suma de los 44.550 módulos medida en corriente continua. La cifra que rige a efectos del sistema, la registrada en el punto de conexión, es de 24 MW. La brecha entre una y otra es la relación habitual entre lo que generan los módulos y lo que efectivamente se inyecta a la red.

Dos modelos opuestos bajo la misma bandera

Ahí está lo que separa a este proyecto de todo lo que Aluar hizo antes en energía. 

El Parque Eólico Aluar de Puerto Madryn, que este año llega a 582 MW tras una inversión acumulada de u$s 745 millones, nunca tocó el sistema eléctrico nacional. Por definición de la propia empresa es "100% para autogeneración", conectado directamente a la planta de aluminio por una línea privada de 132 kV. Una isla energética que, en palabras de su ejecutivo, "no es un generador del sistema eléctrico argentino".

Aluar parque eolico
El Parque Eólico Aluar de Puerto Madryn, que este año llega a 582 MW tras una inversión acumulada de u$s 745 millones, nunca tocó el sistema eléctrico nacional. Por definición de la propia empresa es "100% para autogeneración", conectado directamente a la planta de aluminio por una línea privada de 132 kV. 

El parque de Abasto hace exactamente lo contrario. En lugar de cablearse a la fundición, se enchufa al SADI a más de 1.300 kilómetros de Puerto Madryn y, según la compañía, su energía servirá para abastecer a otras empresas y proyectos. No es autoconsumo físico sino generación inyectada a la red, el formato que en la Argentina canaliza el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), donde un generador vende su producción a grandes usuarios mediante contratos privados.

La escala confirma que el cambio es de modelo, no de volumen. La fundición de Puerto Madryn, con capacidad para 460.000 toneladas anuales de aluminio, consume electricidad en forma continua a una magnitud que se mide en cientos de MW, de modo que un parque de 24 MW representa una fracción menor de esa demanda. Y sus 11.040 toneladas de dióxido de carbono evitadas por año equivalen a alrededor del 2% de las 600.000 toneladas que recorta sola la ampliación eólica. El solar de Abasto no descarboniza la fundición: agrega un activo de generación conectado a la red, con otra lógica de negocio.

Ese viraje convive con el resto de la batería renovable que la empresa tiene en marcha, un sistema de almacenamiento con baterías en San Fernando y una planta de ósmosis inversa para desalinizar agua de mar en Puerto Madryn, todas obras que apuntan a sostener el crecimiento productivo sin sumar consumo fósil.

Una conexión que esquiva el cuello del transporte

El punto de enganche es la otra señal. Al conectarse en 33 kV, una tensión de distribución y no de transporte troncal, el parque evita el sistema de alta tensión, saturado y sin obras nacionales relevantes desde hace años. Y no es un caso aislado: la misma tanda de resoluciones del ENRE que dio publicidad al pedido de Aluar incluyó otros tres parques solares, de TECSOL, Coral y Arcor, que también piden vincularse en 33 kV, por un total de 58,87 MW. Industriales que montan generación propia en media tensión, cerca del consumo, sin esperar la ampliación del transporte.

Para una empresa que exporta aluminio a Estados Unidos, Brasil, Japón y Europa, sumar generación renovable a la red no responde a la misma necesidad que levantar una isla de viento en la Patagonia. Cambió la herramienta y cambió el destino de la energía. Esta vez, el cable va a la red.

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