"Somos uno de los principales consumidores de energía del país", planteó Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar hace apenas algunos días, durante la conversación del panel de energía renovable, ante el auditorio del Shale24 Santander Energy Summit que se llevó a cabo en la sede Corporativa Santander de la Ciudad de Buenos Aires.
Esa condición, que durante décadas ubicó a ArcelorMittal Acindar del lado de la demanda, empezó a cambiar a fines de 2021. "Decidimos dar un paso más, integrarnos", resumió, al describir el giro de comprar energía renovable en el mercado a invertir en su propia generación.
El primer resultado fue el parque híbrido eólico y solar San Luis Norte, desarrollado junto a Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) a través de la sociedad GEAR I, donde la petroquímica controla el 51% y la acerera el 49%. "Es el primer parque híbrido solar eólico del país, está en San Luis y abastece el 35% de nuestra energía", precisó Amos. El complejo combina 112,5 MW eólicos con 18 MW solares.

La matemática del autoabastecimiento
La cifra no es nueva para la compañía. Ya en su Reporte Integrado 2022, Amos había fijado ese 35% como objetivo del parque de San Luis, dentro de una política de uso de renovables que ArcelorMittal Acindar arrastra desde 2019 y que en 2022 le permitió reducir 15% la intensidad de emisiones de su planta principal frente a 2018.
El salto siguiente llegó con el Parque Eólico Olavarría. Se trata de 185,6 MW con 29 aerogeneradores Vestas y una línea propia de 25 kilómetros, por una inversión total de u$s 275 millones al amparo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Con ese parque en marcha, previsto para enero de 2027, la compañía elevará el abastecimiento renovable a más del 65% de sus operaciones, el número que Amos puso sobre la mesa cuando el proyecto ingresó al régimen en agosto de 2025.
"Entre los dos proyectos, dos compañías, estamos haciendo más de 450 millones de dólares de inversión", cuantificó el ejecutivo, y ubicó a la filial en el mapa del grupo: "Fuimos la primera compañía dentro de ArcelorMittal en tener generación de energías renovables propias". El grupo opera 1 GW en Brasil y 1,5 GW en India, frente a cerca de 300 MW que ArcelorMittal Acindar suma en el país entre San Luis y Olavarría.

Verticalización como estrategia de competitividad
"Somos offtakers", definió Amos, y ordenó la lógica alrededor de la competitividad antes que de la sustentabilidad. La lectura financiera es directa: al tomar una participación en la generación, ArcelorMittal Acindar transforma un costo recurrente de compra de energía en un activo propio y fija un piso de previsibilidad sobre uno de los componentes más sensibles del costo argentino. "Se puede hacer un negocio rentable, sin ninguna duda", sostuvo el CEO, que reivindicó a la verticalización energética como parte de la misma cadena de decisiones que la compañía toma en materia prima y en su red comercial.
El movimiento tiene una lectura sectorial que excede a la siderúrgica. ArcelorMittal Acindar funciona como plantilla del gran usuario que, al amparo del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER), deja de contratar energía para co-invertir en ella. El financiamiento de Olavarría muestra la mecánica: en marzo de 2026 la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) estructuró u$s 110 millones para GEAR I y, en abril, FinDev Canada sindicó otros u$s 30 millones, hasta cerrar un paquete internacional de u$s 140 millones que cubre el 51% de la inversión y habilitó el arranque de la obra.
Hay además una apuesta por la descarbonización con efecto comercial.
La generación propia reduce la intensidad de emisiones del acero largo, una variable que gana peso a medida que el precio del carbono se endurece en los mercados de exportación y que se alinea con el compromiso del grupo de alcanzar emisiones netas nulas hacia 2050. El atributo verde deja de ser un fin en sí mismo y se vuelve una palanca de acceso a clientes y a mercados.

El techo del modelo: la red
Amos condicionó todo el andamiaje a una variable que excede a la compañía. Reclamó un sistema de transmisión "robusto, estable, confiable" como requisito para que la industria entregue un producto de calidad a un costo apropiado, y ubicó a los grandes usuarios y a los generadores como "parte de la solución" al cuello de botella eléctrico.
La propia dupla PCR-ArcelorMittal Acindar ensaya esa respuesta.
El proyecto de Olavarría incluye la ampliación de las estaciones transformadoras de Ezeiza y Olavarría sobre el corredor de 500 kV Comahue-Buenos Aires, una obra de u$s 40 millones que refuerza capacitores y habilita hasta 260 MW adicionales con prioridad de despacho. Es la primera vez que una iniciativa privada financia infraestructura de transporte integrada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) como condición de un proyecto renovable.
Ahí aparece el límite. Mientras el Régimen de Calidad de Transmisión vigente desde mayo de 2025 no financia expansión y la licitación de AMBA I todavía no se lanzó, el aporte privado resuelve un tramo puntual del sistema. El modelo que ArcelorMittal Acindar exhibe como propio, replicable para otros usuarios intensivos, queda acotado por un techo que ninguna inversión individual puede levantar sola: una red troncal que el esquema público todavía no expande al ritmo de la demanda que la propia siderúrgica anticipa.