Cambio de paradigma

Boston Consulting Group: la transición energética y una visión con foco en Vaca Muerta y Argentina

La seguridad energética superó a la descarbonización pura como prioridad global. Este nuevo escenario internacional representa una oportunidad para que la cuenca neuquina pueda emerger como un activo clave para generar inversión, empleo y divisas, integrando fósiles con renovables de manera inteligente

por Martin Oliver

Vaca Muerta emerge como un activo clave para generar inversión, empleo y divisas, integrando fósiles con renovables de manera inteligente

En septiembre de 2025, Boston Consulting Group (BCG) publicó su informe anual sobre el panorama energético global, titulado “The Energy Transition’s Next Chapter” ("El Próximo Capítulo de la Transición Energética"), elaborado por el Center for Energy Impact de la firma. 

Este documento analiza la evolución del sector energético en los últimos 36 meses, destacando cómo la transición hacia fuentes más sostenibles ha entrado en una fase más compleja y no lineal, marcada por tensiones geopolíticas, presiones económicas y la necesidad de equilibrar la descarbonización con la seguridad y la asequibilidad energética. 

El informe no sólo ofrece un diagnóstico basado en datos de fuentes como la ONU, la International Energy Agency (IEA), el IPCC y análisis propios de BCG, sino que también propone recomendaciones prácticas para stakeholders como gobiernos, empresas y consumidores.

Aunque el reporte es global y no menciona explícitamente a Argentina o a la formación de Vaca Muerta, sí en cambio, en su presentación en el contexto local, realizada en octubre de 2025 por Leonardo De Lella, managing director y partner de BCG en Argentina, se resalta el potencial estratégico de estos elementos para el país. 

En un mundo donde la demanda de hidrocarburos persiste más de lo esperado, Vaca Muerta emerge como un activo clave para generar inversión, empleo y divisas, integrando fósiles con renovables de manera inteligente. 

A continuación, exploramos los puntos principales del informe, para luego profundizar en su aplicación a Argentina y Vaca Muerta, ilustrando cómo este “próximo capítulo” podría posicionar al país como un jugador relevante en la transición energética global.

7 cambios estructurales que redefinen la transición energética

El informe identifica 7 shifts estructurales que están transformando el panorama energético, algunos actuando como vientos en contra (headwinds) y otros a favor (tailwinds). Estos cambios se basan en trayectorias actuales y reflejan un enfoque más pragmático, donde la seguridad energética superó a la descarbonización pura como prioridad global.

  1. La seguridad energética emerge como fuerza motriz global: en un contexto de fragmentación geopolítica, los países priorizan fuentes indígenas para reducir dependencias. Por ejemplo, Estados Unidos incentiva la producción doméstica de petróleo, gas y nuclear; China escala renovables mientras mantiene reservas de carbón; y la Unión Europea (UE) reduce su dependencia del gas ruso. El informe destaca que barreras comerciales en tecnologías limpias han aumentado (más del 70% en paneles solares vs. menos del 5% en petróleo). Proyecciones: las importaciones chinas representan el 32% del comercio global de petróleo, 26% de gas y 33% de carbón en 2023. Esto se alinea con oportunidades para regiones ricas en recursos, como América Latina.
  2. El apoyo público a la transición se desafía por altos precios energéticos: el acceso se deterioró, con Europa pagando entre 2 y 2,5 veces más que Estados Unidos, China o India. Encuestas muestran un declive en la priorización de la sostenibilidad en la Unión Europea desde 2020, con un shift hacia la adaptación climática (del 33-56% en mitigación). Los altos precios impulsan innovación, pero erosionan el apoyo social. Dato: los precios industriales en Francia alcanzaron u$s254/MWh en 2024, vs. u$s111 en Estados Unidos.
  3. La demanda eléctrica entra en un superciclo estructural: impulsada por centros de datos (IA), enfriamiento y electrificación, especialmente en el Sur Global (China e India: 30-50% de crecimiento para 2030). En economías avanzadas, Estados Unidos podría sumar 800 TWh para 2030, equivalente al consumo de todo Alemania. Esto requiere expansiones masivas en suministro. CAGR global de generación: +7.1 PWh entre 2020-2029.
  4. El Gas Natural y la Energía Nuclear regresan con fuerza: el gas se posiciona como alternativa flexible (+40% en capacidad para 2040), y la nuclear revive (China: +53% para 2040). Los reactores modulares pequeños (SMR) reducen riesgos. China y Estados Unidos sumarán 15 GW cada uno en gas para 2040.
  5. Pasamos de ‘exprimir activos’ a ‘construir activos’ en el sistema energético: el CAPEX global aumentará 50% (de u$s7T a u$s10T anuales para 2030, 1,5% del PIB). El enfoque está en redes y renovables, con el costo del capital dominando. CAPEX corporativo: u$s1.2T en 2023 a u$s1.5T en 2030.
  6. La trayectoria de demanda de petróleo y gas es más alta de lo esperado, pero incierta: el petróleo se mantiene resiliente (producción en 2040 al 96% de 2023 en escenarios STEPS de la IEA); el GNL crecerá más del 80% para 2040. Reservas probadas (54 mil millones de barriles en 2023) son insuficientes sin inversiones (u$s350 mil millones por año para los próximos 25 años). Importaciones de GNL: de 550 BCM en 2024 a 820-980 BCM en 2040.
  7. Las trayectorias de costos tecnológicos divergen: los costos de solar, eólica y baterías caen 49-88% desde 2010; hidrógeno, CCUS y HVDC suben más del doble. Ejemplo: Solar PV de u$s4 mil por kW en 2010) a u$s600 por kW en 2023.

Estos shifts subrayan que la transición no es lineal: el mundo podría superar los 2°C de calentamiento sin aceleración, con 700 millones sin acceso a electricidad y un desperdicio energético del 67%.

Las 4 implicaciones mayores

Derivadas de estas transformaciones, surgen implicaciones que enfatizan desafíos y oportunidades:

  1. Reducir costos y acelerar infraestructura habilitante: costos de redes suben entre 5 y 6 veces desde los año 1960s por permisos (3 veces más largos en la Unión Europea y Estados Unidos, en comparación con China) y cadenas de suministro. Soluciones: optimizar activos existentes (hasta 45% más capacidad), agilizar permisos.
  2. Acelerar con tecnologías probadas y apuestas estratégicas: el 65% de emisiones se abordan con tech viable (solar/eólica 37%, EVs 12%). Cada millón de EVs representa una reducción de 19 mil barriles por día en combustible. CCUS viable a u$s125 por tonelada de dióxido de carbono.
  3. Asequibilidad y agencia del consumidor para mantener apoyo público: los costos no generacionales ya representan más del 50% de las facturas (ejemplo: 45% en el Reino Unido por levies). Empoderar vía solar residencial y flexibilidad.
  4. La transición varía por regiones y las estrategias deben adaptarse: hay pilares universales (eficiencia, renovables, CCUS), pero las secuencias difieren (ejemplos: Indonesia en geotermia, Alemania en eficiencia). 

Recomendaciones 

El informe cierra con consejos específicos:

  • Operadores de redes: escenarios stress-test, reformar conexiones
  • Grandes consumidores: convertirse en pro-sumidores, construir clusters
  • Productores energéticos: invertir en oil & gas, descarbonización, gestionar volatilidad
  • Policy-makers: reformar permisos, fortalecer mercados de carbono.

Foco en Argentina y Vaca Muerta: oportunidades en un contexto híbrido

En la presentación del informe en Argentina (en octubre de 2025), De Lella contextualizó estas transformaciones al panorama local, destacando a Vaca Muerta como un “recurso fósil estratégico” que puede impulsar el desarrollo sin oponerse a las renovables

“Argentina cuenta con recursos fósiles estratégicos que, mediante el desarrollo del potencial de Vaca Muerta, generarán inversión, empleo y divisas. El desafío no es elegir entre fósiles o renovables, sino integrarlos de forma inteligente: petróleo y gas como motores de desarrollo económico en el corto y mediano plazo, y renovables complementando un sistema energético más limpio y sostenible en el largo plazo”, afirmó De Lella.

Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional del mundo y cuarta de shale oil, encaja perfectamente en una de estas transformaciones clave: la demanda persistente de hidrocarburos. Con proyecciones globales de GNL creciendo 80% hasta 2040, Argentina podría posicionarse como exportador confiable, atrayendo inversiones en un entorno incierto. 

En julio 2025, De Lella ya enfatizaba esto en otro contexto BCG, señalando que las cuencas convencionales como la del Golfo San Jorge complementan Vaca Muerta, con potencial para u$s500 millones anuales adicionales vía recuperación terciaria, priorizando frenar declinos. La desinversión de YPF en convencionales para enfocarse en Vaca Muerta es “una decisión consciente y que tiene mucho sentido”, permitiendo a otros actores más flexibles optimizar los activos maduros.

En América Latina, el informe ve un modelo híbrido: condiciones favorables para renovables (eólica/solar) coexistiendo con petróleo/gas como motores económicos. Para Argentina, recomendaciones incluyen adaptar estrategias regionales (implicación #4), acelerando infraestructura para exportar GNL y electrificar, mientras se aborda la asequibilidad para sostener apoyo público. 

Riesgos: sin reglas claras, inversiones podrían estancarse; oportunidades: convertirse en líder en seguridad energética regional, integrando Vaca Muerta con nuclear/gas para el superciclo eléctrico.

En resumen, el informe de BCG pinta un futuro energético pragmático, donde Vaca Muerta no es un relicto del pasado, sino un puente hacia la sostenibilidad. Argentina, con su potencial híbrido, podría liderar en América Latina, generando prosperidad si integra fósiles y renovables inteligentemente. 

Para más detalles, el reporte completo está disponible en el sitio de BCG.