Este mes se escribirá un nuevo capítulo en la historia del Parque Eólico Cerro Policía, de Fortescue, en Río Negro.
El jueves 19 de marzo se realizará en la Escuela N° 193 “José Sabino Rojas”, de la localidad de Cerro Policía, la audiencia pública convocada por la Provincia de Río Negro para permitir que vecinos, instituciones y actores locales expongan opiniones sobre el proyecto energético.
El parque está impulsado por Argentina Fortescue Future Industries S.A. (Fortescue), tendrá una capacidad instalada de 300 MW y estará ubicado en la Meseta de Rentería, Departamento El Cuy, en la provincia de Río Negro.
Una nueva etapa con innovaciones tecnológicas y ambientales
El proyecto ya contaba con un Estudio de Impacto Ambiental realizado en 2016, que fue aprobado por la entonces Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de Río Negro mediante la Resolución 946/SAyDS/2016.
Si bien esa aprobación se mantiene vigente en la actualidad (Expediente 50.207-COD-2010), la empresa propuso innovaciones tecnológicas y considera necesario presentar a las autoridades una actualización al Estudio de Impacto Ambiental del año 2016, con el objeto de evaluar y actualizar los potenciales impactos ambientales y sociales relacionados con las nuevas tecnologías de aerogeneradores consideradas y la nueva vinculación del parque eólico al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
La arquitectura técnica de Cerro Policía se fundamenta en una capacidad instalada proyectada de 300 MW, lo que le permitirá realizar un aporte energético al SADI de aproximadamente 1.291.511 MWh/año. Este volumen de generación es equivalente a evitar la emisión de 739 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente por año, reforzando la sostenibilidad del esquema productivo.
El proyecto se emplaza en un predio de 5.070 hectáreas en la Meseta de Rentería, Departamento El Cuy, aunque la huella de infraestructura real es más eficiente, ocupando solo el 1,8% del terreno (89 hectáreas) para caminos, plataformas y estaciones.
En términos de infraestructura de soporte, el diseño incluye 46 aerogeneradores distribuidos estratégicamente para maximizar la captura del recurso eólico de la meseta. La logística de conexión es igualmente robusta, previendo una Estación Transformadora de 132/500 kV y dos estaciones de 33/132 kV, vinculadas mediante una red colectora y una línea de alta tensión de 12 km para asegurar la estabilidad del flujo hacia la red nacional.
El cronograma de ejecución se estima en 24 meses, con una ventana crítica de 5 meses para el transporte y montaje de los aerogeneradores, lo que exige una coordinación de alta precisión en rutas provinciales de ripio (RP 68 y RP 74).
El mayor parque eólico de Río Negro
Al momento de su finalización, Cerro Policía será el mayor proyecto eólico de la Provincia de Río Negro en términos de capacidad instalada. Superará ampliamente a proyectos operativos previos en la provincia, como el Parque Eólico Pomona (113 MW), triplicando casi su potencia.
Esta escala posiciona a Río Negro como un actor central en la transición energética argentina, permitiendo que una sola instalación cubra una fracción significativa de la demanda regional y nacional.
Lo que realmente distingue a Cerro Policía de otros parques eólicos en la Patagonia o el resto de Argentina es su evolución tecnológica adaptativa. A diferencia de muchos parques que operan con tecnologías de hace una década, este proyecto fue actualizado en 2025 para integrar aerogeneradores de última generación con áreas de barrido de rotor significativamente mayores, alcanzando los 22.965 m² por unidad, lo que optimiza la captura de energía incluso en condiciones de viento variable.
Otra característica diferenciadora es su integración ambiental y social en zonas de baja densidad. Cerro Policía se sitúa en un entorno de sensibilidad paleontológica superficial nula y a distancias de seguridad superiores a los 800 metros de cualquier vivienda rural, lo que garantiza una operación con impacto sonoro calificado como "No Molesto" bajo normas IRAM.
Además, su ubicación a 200 metros por encima del nivel topográfico de áreas protegidas cercanas, como el Valle Cretácico, lo convierte en un proyecto que convive con el paisaje sin degradar la experiencia visual de los santuarios naturales circundantes.


