Sobre la llanura de 25 de Mayo, al oeste de San Rafael, 400.000 paneles bifaciales empezaron a seguir el sol a plena carga.
Con esa última etapa habilitada, el Parque Solar San Rafael, de Genneia, completó sus 180 MW de diseño y empujó a Mendoza hasta los 774,4 MW de potencia solar instalada. Es más que los 700 MW que la provincia había cruzado a mediados de mayo con El Quemado, todavía lejos del giga que el Gobierno mendocino se fijó para 2030, y apenas por debajo de los 800 MW que repiten los anuncios.
Hay dos datos que conviene tener en cuenta. Por un lado, el número provincial real, sumados todos los operadores, es de 774,4 MW. El otro, los 800 MW de Genneia, son otra historia: la meta de la propia compañía para toda la región de Cuyo hacia fin de 2026, cuando entren San Juan Sur (129 MW) y nuevas ampliaciones.
El activo que disparó el salto demandó u$s 180 millones, ocupa 500 hectáreas y producirá más de 500.000 MWh al año, equivalentes al consumo de unos 135.000 hogares y a evitar cerca de 230.000 toneladas de dióxido de carbono. Había arrancado parcial en enero con 140 MW; la habilitación de los 40 MW restantes lo llevó a pleno. Toda su energía se vende a grandes usuarios por contratos privados, con foco en la minería.
El modelo mendocino: una empresa estatal que suma al capital privado
Detrás de casi todos los parques aparece la misma firma: la Empresa Mendocina de Energía (EMESA). Originó El Quemado y lo vendió a YPF Luz en 2023; desarrolló Anchoris, de 180 MW, y lo ejecutó Genneia; acompañó los Aconcagua, de 90 MW y 25 MW, con Tango Energy. El patrón se repite: el Estado provincial formula y origina, el privado invierte y opera. Latorre lo definió como una "sinergia entre la visión del regulador" y la inversión privada.
El tablero quedó así. El Quemado, de YPF Luz, es el mayor parque solar del país con 305 MW (200 ya operativos y 105 en pruebas finales) y el primero en entrar en operación por el RIGI. San Rafael y Anchoris, de Genneia, suman 180 MW cada uno. Malargüe aporta otros 90 MW. Conviven dos rutas de financiamiento: El Quemado ingresó por el régimen de grandes inversiones; los de Genneia, por contratos de largo plazo en el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). Misma provincia, dos arquitecturas distintas.

La red, el verdadero desafío
Generar no es lo mismo que evacuar. Argentina sumó casi 1.000 MW solares en tres años sin una sola obra de alta tensión nacional nueva: la última data de 2017 y la línea troncal del área metropolitana sigue trabada. Mendoza eligió moverse por su cuenta.
La obra testigo es el anillado de 132 kV del sur, entre las estaciones transformadoras San Rafael y General Alvear. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) le otorgó el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública a fines de abril, tras la difusión previa de la Resolución 102/2026, por pedido de la distribuidora EDESTE a través de DISTROCUYO; los pliegos ya están publicados y la licitación arranca.
Demanda u$s 31 millones: una nueva estación transformadora en el Parque Industrial San Rafael, de 60/60/45 MVA, un tramo de línea de 14 kilómetros y otro de 79,5 kilómetros hasta General Alvear. Cierra el anillo Nihuil III, General Alvear, San Rafael y Nihuil IV, y descomprime la saturada estación de San Rafael.
No es, en rigor, una obra pensada para evacuar energía solar: su objetivo declarado es la confiabilidad y el abastecimiento industrial del sur provincial. Pero es la única ampliación de transporte en marcha en la zona donde se concentra la nueva generación. Sin cables, los megavatios instalados no llegan al mercado. A esa obra se suman las estaciones transformadoras Valle de Uco y Mendoza Norte y la línea Marcado–La Dormida.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) viene advirtiendo lo mismo desde hace años: cuando la inversión en redes no acompaña el ritmo de la generación, los nuevos megavatios quedan varados antes de llegar a la demanda. Mendoza llegó a 774,4 MW. El próximo salto, hacia el giga de 2030, ya no se juega en los paneles. Se juega en la red.