El ajuste de subsidios energéticos encontró un límite: en el primer semestre subieron 12% real pese a la focalización

El gasto en subsidios a la energía creció 52% real entre enero y junio según el IIEP, empujado por el mayor costo de la energía despachada. La factura de las importaciones de invierno todavía no impactó en las cuentas.

Por Redacción - Electricidad

Con el esquema vigente, los hogares del AMBA cubren en promedio el 58% del costo de la canasta de servicios públicos y el Estado el 42% restante

El gasto del Estado en subsidios económicos acumuló $ 3,49 billones en valores corrientes durante el primer semestre de 2026, equivalentes a $ 3,7 billones a precios constantes de junio, una suba real del 12% interanual

El dato surge del Reporte de Tarifas y Subsidios del Observatorio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, y frena el descenso pronunciado que la serie venía mostrando desde 2023.

El componente energético explica el movimiento. Los subsidios a la electricidad, el gas natural por redes y las garrafas sumaron $ 2.677.992 millones entre enero y junio, un 52% más en términos reales que en igual período del año anterior, y concentraron el 77% del total de subsidios nacionales. En sentido inverso, los subsidios al transporte cayeron 39% real: el ajuste sigue firme en ese frente, mientras la energía es donde el gasto vuelve a crecer.

La medición a doce meses corridos matiza la foto. El acumulado se ubica en torno a $ 10 billones a precios constantes y muestra estancamiento alrededor de ese promedio, un 74% por debajo del pico de mediados de 2022 y un 60% por debajo de diciembre de 2023. La pendiente descendente que el sistema venía mostrando se interrumpe en el semestre sin revertir la magnitud acumulada del ajuste.

El driver es el costo de la energía despachada

La línea que empuja el alza es CAMMESA. Las transferencias a la compañía que administra el Mercado Eléctrico Mayorista sumaron $ 2.219.084 millones, un 71% más en términos reales, un movimiento que el informe atribuye al mayor costo de la energía despachada. Esa erogación se conecta con la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía, que durante la transición de la reforma eléctrica sostiene una Generación Asignada para abastecer la demanda residencial y comercial, a un costo que presiona la base sobre la que se calcula el subsidio.

 

El segundo factor es estacional y físico. El menor despacho hidroeléctrico obliga a un mayor uso de generación térmica, que consume gas. Cuando la producción local no cubre el pico de invierno, la diferencia se completa con importación a precio internacional. El precio del barril en el mercado interno subió entre 48% y 65% interanual en junio y el gasoil avanzó 76% en el año, de modo que el costo de abastecimiento térmico arranca la temporada fría en niveles altos.

Un punto del informe acota el alcance del dato. Las compras estacionales de gas natural licuado para el invierno todavía no están reflejadas en las cuentas del semestre: ENARSA registró una caída real del 12% en sus transferencias precisamente porque esas importaciones aún no se devengaron. El grueso de la factura de importación, ligada a la guerra en Medio Oriente y a la tensión sobre el Estrecho de Ormuz, impactará en los números del segundo semestre.

Cuánto paga el usuario

Con el esquema vigente, los hogares del AMBA cubren en promedio el 58% del costo de la canasta de servicios públicos y el Estado el 42% restante. En electricidad residencial, la cobertura del usuario llega al 67%; en gas, al 59%. Los hogares que conservan la bonificación del régimen focalizado abonan el 40% del costo real de la electricidad y el 51% del gas, una proporción que el régimen prevé elevar de forma gradual.

El Gobierno proyecta una segunda mitad de año distinta y mantiene como meta encauzar el subsidio energético en torno al 0,5% del Producto Interno Bruto. La trayectoria depende de variables que exceden la decisión de quita: el gas de Vaca Muerta debe desplazar el volumen importado y la hidrología necesita recuperarse para que el costo de abastecimiento ceda. Mientras tanto, el Tesoro saldó durante el semestre las deudas con generadoras de electricidad y productoras de gas por las operaciones de 2026, sin incluir los pasivos de años anteriores, que siguen condicionando el acceso de las empresas al financiamiento.