La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, se reunió en Santiago con la ministra de Energía de Chile, Ximena Rincón, y ambas acordaron acelerar la integración energética entre los dos países. El encuentro fue la antesala de la participación de Latorre como panelista en la 47ª Conferencia Internacional de la Asociación Internacional para la Economía de la Energía (IAEE, por sus siglas en inglés). Rincón conduce la cartera chilena desde marzo de 2026, en el gobierno de José Antonio Kast, y antes fue senadora por la Región del Maule, donde nace el proyecto que las convocó.
Latorre enmarcó el acuerdo en la geografía compartida. Sostuvo que Argentina y Chile "compartimos la misma cordillera y una visión de desarrollo con similitudes", y definió el objetivo técnico como "un corredor eléctrico de carácter bioceánico, que comenzaría en Chile" y terminaría integrado a la red troncal argentina.
El encuentro de Santiago consolida una agenda que tomó forma en mayo. En su primera gira oficial al exterior, Rincón había encabezado en Buenos Aires una comitiva de empresas transmisoras, distribuidoras y generadoras, y había planteado un trabajo que "no solo conecte a nuestro país con Argentina, sino que lo integre". Aquella hoja de ruta, que abarca la interconexión eléctrica, la exportación de gas de Vaca Muerta por infraestructura chilena y la conexión de excedentes renovables chilenos con la minería del norte argentino, dejó comprometida una nueva instancia bilateral en Santiago. Esta reunión es ese paso.
Los Cóndores, el punto de partida
El corredor arranca en una obra que ya está operando. La central hidroeléctrica Los Cóndores, de Enel Generación Chile, inició su operación comercial en marzo de 2025 con 153 MW de potencia neta instalada. Es una central de pasada, construida de manera subterránea en la alta cordillera de la comuna de San Clemente, que aprovecha las aguas de la Laguna del Maule a más de 2.000 metros de altura, a pocos kilómetros del paso Pehuenche.
Dos turbinas Pelton de 75 MW cada una, alimentadas por un túnel de aducción de 12 kilómetros y capaces de turbinar hasta 25 m³/s, generan alrededor de 350 GWh anuales de energía renovable. La planta inyecta al Sistema Eléctrico Nacional chileno a través de una línea de 2×220 kV de 87 kilómetros que llega a la subestación Ancoa. "Este hito nos permite cerrar un ciclo importante", señaló entonces Giuseppe Turchiarelli, gerente general de Enel Chile.
Sobre esa base se monta la Interconexión Internacional Los Cóndores–Río Diamante, un proyecto de interés privado que impulsa Enel para habilitar operaciones de importación y exportación de electricidad entre los dos sistemas. Contempla una nueva subestación encapsulada de 220/500 kV en Los Cóndores y una línea de 500 kV de simple circuito que recorre 26,7 kilómetros hasta la frontera, con una inversión del orden de u$s 36 millones según el estudio de impacto ambiental presentado en Chile.
De la cordillera a la red troncal
Del lado argentino, la línea continúa unos 312 kilómetros: cruza la frontera, baja por Bardas Blancas y El Sosneado, sigue la traza de la Ruta Nacional 144 y llega a la Estación Transformadora Río Diamante, en el sur mendocino. El inventario de interconexiones de la CIER estima para el vínculo una capacidad de transporte del orden de los 435 MW, con prefactibilidad positiva. Ese tendido convierte a la ET Río Diamante en el nodo donde el corredor engancha con la red argentina.
Ahí entra el segundo tramo, esta vez enteramente nacional: la Línea de 500 kV Río Diamante–Charlone–O'Higgins. Prevé cerca de 487 kilómetros de extra alta tensión hasta una nueva Estación Transformadora Coronel Charlone de 500/132 kV, en el noroeste bonaerense, más de 400 kilómetros de líneas complementarias en 132 kV y un conjunto de vínculos de subtransmisión que la conectan con los sistemas provinciales y prolongan la traza hacia el sur pampeano. Su función sectorial es directa: descomprimir la troncal y habilitar la evacuación de generación renovable y convencional de Cuyo y parte del Comahue, hoy limitada por la saturación del sistema. Con ese enganche, el conjunto adquiere la lectura de corredor entre el Pacífico y el troncal argentino que describió Latorre.
Los próximos pasos
Las dos obras avanzan por sus respectivos carriles. El tramo binacional transita la evaluación ambiental en el Servicio de Evaluación Ambiental de Chile, instancia en la que deberá dar respuesta a las observaciones del Gobierno Regional del Maule, que en julio pidió compatibilizar la traza con el Geoparque aspirante de la UNESCO del Alto Maule. Del lado argentino, el trámite corre por separado y en jurisdicción provincial. Sobre ese punto, Latorre remarcó que "nos comprometimos a seguir de cerca los avances".
El tramo nacional tiene ubicación de privilegio en la agenda de obra: Río Diamante–Charlone–O'Higgins integra el primer grupo de proyectos que el Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico prevé licitar, junto con AMBA I y Puerto Madryn–Choele Choel–Bahía Blanca, en el marco de la Resolución 311/25. El esquema es de concesión de obra al amparo de la Ley 17.520, con inversión y ejecución privadas, sin costo para el Estado, y repago por el cargo de transporte del mercado eléctrico mayorista; el plazo de construcción se estima en tres años. El plan se pone en marcha por etapas, empezando por AMBA I.
Para Mendoza, el corredor promete evacuar generación de Cuyo, dotar de seguridad al sistema binacional y ordenar la llegada de inversión, en línea con la estrategia provincial que Latorre presentará en el panel de la IAEE sobre infraestructura y seguridad energética. Los fundamentos técnicos están: una central limpia en operación, dos tramos de 500 kV definidos y un régimen de concesión ya vigente. Lo que sigue es que el corredor pase del plano a la obra.