Las exportaciones mineras argentinas sumaron u$s 3.254 millones entre enero y abril de 2026, el mejor primer cuatrimestre en la historia del sector y un avance del 84,3% frente al mismo tramo de 2025. El número, difundido por la Secretaría de Minería sobre registros de Aduana, ya circuló como titular de récord. Ese total, sin embargo, descansa en un metal por encima del resto: el oro aportó cerca de dos tercios de esos dólares, y su salto se explica sobre todo por el precio.
Dentro del total, los minerales metalíferos concentraron alrededor de tres cuartas partes de las ventas externas, y adentro de ese bloque el oro es el que manda. En abril el metal aportó u$s 514 millones, el 63% de las exportaciones mineras del mes; en el acumulado del cuatrimestre su participación se ubica en torno al 65%.
El litio quedó segundo con u$s 658 millones, el 20,2% del total, tras crecer 137,8% interanual. La plata completó el podio, con una trayectoria inversa a la del oro: su retroceso reciente vino por una caída de los volúmenes despachados, no de la cotización.
Ese oro tiene productores concretos y concentrados. Según la Secretaría de Minería, en el país hay catorce minas de oro en operación, pero la producción se apoya en unas pocas de gran escala, ubicadas en San Juan y Santa Cruz.
La mayor es Veladero, en San Juan, operada en partes iguales por Barrick y Shandong Gold. En Santa Cruz están las otras dos de mayor peso: Cerro Negro, de Newmont, y Cerro Vanguardia, de AngloGold Ashanti. Más atrás aparecen Lindero, de Fortuna Mining, en Salta, y Cerro Moro, de Pan American Silver, y Don Nicolás, de Cerrado Gold, ambas en Santa Cruz. Esas dos provincias concentran la mayor parte del oro del país.
El sentido de la conversación pública corre en dirección contraria a esa foto. El interés inversor, el pipeline del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y las proyecciones a diez años apuntan al cobre y al litio. Pero los dólares que ingresan hoy son, en su mayoría, de oro.
El precio hizo la mayor parte del trabajo
El crecimiento del oro llegó apoyado en una cotización excepcional. El metal marcó su máximo histórico el 29 de enero de 2026, cuando tocó u$s 5.595 por onza, y operó por encima de los u$s 5.000 durante buena parte del primer trimestre, justo el período que capta el récord exportador. La producción física no se movió en esa magnitud: el salto del valor exportado descansa en cada onza vendida a precios sin antecedente.
Ese apoyo es también la fragilidad del dato. Hacia comienzos de julio el oro cotizaba en torno a u$s 4.025 por onza, una corrección cercana al 10% en un mes y muy por debajo del pico de enero, aunque todavía un 20% arriba en la comparación interanual. El mismo mecanismo que infló el valor del cuatrimestre puede operar en sentido contrario si la cotización sigue cediendo, porque la cantidad de onzas que el país exporta no cambia a la velocidad del precio.
El litio, la otra historia
El caso del litio corre por un carril distinto. Sus exportaciones crecieron 137,8% en valor, pero también 53,7% en cantidades físicas, según los mismos registros oficiales. Ahí hay volumen nuevo. La mayor operación de carbonato del país es Cauchari-Olaroz, en Jujuy, de Ganfeng Lithium y Lithium Argentina, que en 2025 superó las 34.000 toneladas. A su alrededor crecen las operaciones de Rio Tinto en Catamarca, tras la compra de Arcadium, y de Eramet en Salta, en los salares de la Puna. El precio internacional del carbonato sigue lejos de los picos de 2022, de modo que el aporte del litio es, en proporción, más productivo que el del oro.
La calidad del récord cambia según de dónde venga cada dólar. Un dólar que entra por más toneladas despachadas responde a capacidad instalada; uno que entra por mejor precio responde al humor de un mercado de refugio. El cuatrimestre mezcló las dos cosas, con el segundo componente pesando más por el tamaño del oro.
El metal del presente y el metal del futuro
La proyección oficial agrega el giro final. La Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera estima exportaciones mineras por u$s 36.250 millones en 2035, con el cobre como principal componente, cerca de la mitad del total (ver Argentina proyecta multiplicar por seis sus exportaciones mineras para 2035). En ese mismo escenario, el oro pasa de u$s 4.094 millones en 2025 a un máximo de u$s 5.697 millones en 2030 y luego cae a u$s 3.448 millones en 2035, por el fin de la vida útil de varios yacimientos. El metal que sostiene el récord actual es el único de la canasta que la hoja de ruta ubica en retroceso hacia el final de la década.
El cobre, llamado a ocupar ese lugar, todavía no exporta: sus grandes yacimientos siguen en exploración, evaluación o construcción, y el capital que los pondría en marcha aún no se tradujo en toneladas embarcadas.
El presente minero argentino se apoya, así, en un metal cuyo aporte depende de una cotización récord y que la propia planificación oficial da en declive. La diversificación que promete el cobre es real, pero llega después. Los dólares de hoy tienen nombre: son los del oro a precio de enero.