Glencore alcanzó un acuerdo para ceder el 40% de sus dos mayores operaciones de cobre y cobalto en África a un grupo inversor que cuenta con el respaldo explícito del gobierno de Estados Unidos. La transacción valora el 100% de esos activos en 9.000 millones de dólares, deuda incluida.
El movimiento se inscribe en un contexto de intensa competencia geopolítica por el dominio de minerales críticos para la transición energética, la electromovilidad y las tecnologías de defensa. El cobre y, en particular, el cobalto —con la República Democrática del Congo como principal productor mundial— son vistos como recursos estratégicos por Washington, que acelera esfuerzos para diversificar cadenas de suministro y reducir la influencia china en estos sectores clave.
Aunque no se han detallado públicamente los nombres exactos de las entidades que integran el consorcio comprador, la participación de actores alineados con intereses estadounidenses sugiere la intervención de vehículos de inversión vinculados al Departamento de Energía, al Departamento de Defensa o a programas de “friendshoring” y seguridad nacional.
Glencore, uno de los líderes globales en commodities, controla activos relevantes en la República Democrática del Congo y Zambia. La operación le permitiría obtener una significativa liquidez, mitigar riesgos políticos y operativos en la región africana y reposicionar parte de su portafolio hacia socios occidentales.
Paralelamente, en nuestro país, se buscaba una alianza estratégica con Río Tinto, en un momento en que la anglo-australiana consolida su presencia en minerales críticos. Río Tinto avanza con fuerza en proyectos de litio como Rincón (Salta), con inversiones aprobadas bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y planes de producción para fines de 2027 o inicios de 2028.
Al mismo tiempo, la minera mantiene conversaciones avanzadas con Glencore por una posible fusión o adquisición que podría crear el mayor grupo minero del mundo, centrada en el control del suministro futuro de cobre —un metal cuya demanda crece exponencialmente por la electrificación y la IA.
En Argentina, Glencore también juega un rol clave con proyectos de cobre de gran escala como El Pachón y la reactivación de Bajo de la Alumbrera (Catamarca), mientras Río Tinto busca expandir su huella en litio y potencialmente en cobre. La posible combinación Glencore-Río Tinto podría acelerar inversiones en la región, fortalecer la posición de Argentina como proveedor alternativo de minerales críticos para Occidente y complementar esfuerzos como los impulsados por EE.UU. para diversificar fuentes de suministro lejos de China.
La transacción africana aún requiere aprobaciones regulatorias en los países anfitriones y revisiones antimonopolio internacionales. De concretarse, marcaría uno de los movimientos más relevantes en el sector minero africano reciente y reforzaría la tendencia global: los minerales críticos se han convertido en un activo de poder geopolítico.