En un hito para la infraestructura energética argentina, el Gobierno ha adjudicado formalmente a Transportadora de Gas del Sur (TGS) la ampliación del gasoducto Perito Moreno, un proyecto que incorporará 14 millones de metros cúbicos diarios de gas natural extraído de Vaca Muerta mediante una inversión de 700 millones de dólares.
Esta decisión, que fortalece la evacuación de hidrocarburos no convencionales, responde a la necesidad de optimizar la cadena de transporte en un contexto de creciente producción en la cuenca neuquina. Con esta expansión, el sistema no solo elevará su capacidad total de 21 a 35 millones de metros cúbicos por día, sino que también contribuirá a estabilizar el abastecimiento en regiones clave como el Gran Buenos Aires y el Litoral, alineándose con la política de soberanía energética impulsada por la actual administración.
Los componentes técnicos del emprendimiento son ambiciosos y precisos: incluyen la construcción de nuevos tramos del ducto que conectan Tratayén, en Neuquén, con Salliqueló, en Buenos Aires, sumados a tres plantas compresoras equipadas con una potencia agregada de 90.000 caballos de fuerza, además de intervenciones complementarias en la red preexistente de TGS.
Estas obras, que demandarán un período de ejecución estimado en dos años, incorporan estándares de eficiencia y sostenibilidad para minimizar impactos ambientales, como el uso de materiales resistentes a la corrosión y sistemas de monitoreo en tiempo real. La integración de esta infraestructura no solo potenciará la flexibilidad operativa del sistema, sino que también facilitará la interconexión con otros corredores gasíferos, consolidando a Vaca Muerta como eje de la matriz exportadora nacional.
El proceso de adjudicación, culminado con la resolución oficial publicada en el Boletín Oficial, posicionó a TGS como la única postulante calificada, cuya oferta fue validada por su solidez técnica y atractiva proyección económica. La tarifa propuesta de 0,69 dólares por millón de unidades térmicas británicas —sin IVA— servirá como mecanismo exclusivo de recuperación de capital, cubriendo además los costos de operación, mantenimiento y una rentabilidad razonable a lo largo del plazo de concesión. Bajo este esquema de iniciativa privada, TGS asumirá integralmente el financiamiento y la gestión, respaldada por garantías en dólares y contratos específicos con Energía Argentina para la reserva de capacidad y el mantenimiento. Esta modalidad, que prioriza la participación del sector privado con supervisión estatal a través de ENARGAS, ejemplifica un modelo de desarrollo que equilibra eficiencia y control regulatorio en proyectos de gran envergadura.
Desde el prisma económico, la iniciativa genera un impacto multiplicador: el flujo adicional de gas habilitará la perforación de al menos 20 pozos nuevos en Vaca Muerta, atrayendo inversiones complementarias superiores a los 450 millones de dólares en facilidades de acondicionamiento y procesamiento. Más allá de la creación de empleo directo en construcción y operación —estimado en cientos de puestos calificados—, el proyecto proyecta ahorros anuales en divisas por encima de los 700 millones de dólares al desplazar importaciones de gas natural y combustibles líquidos, con un beneficio fiscal adicional cercano a los 500 millones. En un escenario de balanza comercial presionada, esta inyección de recursos internos no solo alivia la dependencia externa, sino que también fortalece la competitividad de industrias consumidoras de gas, como la petroquímica y el agro, al estabilizar precios y reducir volatilidades.
El contexto de Vaca Muerta añade capas de relevancia estratégica: la formación shale, con reservas probadas que superan los 300 billones de pies cúbicos, requiere urgentemente mayor capacidad de evacuación para evitar cuellos de botella que frenen la expansión productiva.
Las obras gasíferas que son necesarias
La ampliación del Perito Moreno se inscribe en un portafolio más amplio de obras gasíferas, complementando iniciativas como el gasoducto Néstor Kirchner y posicionando a Argentina como exportador neto hacia 2027. Esta sinergia no solo maximiza la renta de los recursos naturales, sino que también alinea al país con estándares internacionales de transición energética, incorporando prácticas de baja emisión en la fase de transporte para atraer socios globales en proyectos de GNL.Voces oficiales celebran el avance como un pilar del desarrollo sostenible: desde la Secretaría de Energía, se resaltó que "esta extensión representa un paso esencial para potenciar Vaca Muerta, optimizar la renta energética y garantizar un suministro confiable y asequible para hogares e industrias en todo el territorio".
Ejecutivos de TGS, por su parte, enfatizaron el compromiso con plazos estrictos y estándares de calidad, subrayando la colaboración con el Estado como clave para desbloquear el potencial de la cuenca. Estas declaraciones reflejan un consenso bipartidista en torno a la infraestructura como motor de crecimiento, aunque analistas llaman a monitorear la ejecución para mitigar riesgos logísticos inherentes a obras de esta escala en terrenos patagónicos.Hacia el futuro, la materialización de esta ampliación catalizará un ciclo virtuoso en el sector: mayor producción en Vaca Muerta no solo impulsará divisas por exportaciones, sino que también incentivará innovaciones en eficiencia y descarbonización, como la integración de hidrógeno en ductos existentes.
Con la COP30 en el horizonte, Argentina podría posicionarse como referente regional en gestión integrada de recursos fósiles, siempre que se complementen estas obras con políticas de transición justa. En última instancia, el Perito Moreno ampliado no es solo una tubería más larga, sino un puente hacia una economía energética más autónoma y resiliente, donde el gas de shale se erige como puente temporal hacia horizontes renovables.