Eni encabezó su presentación de resultados trimestrales con una definición que dedicó al proyecto Argentina LNG -que comparte con YPF y XRG, el brazo financiero de Adnoc-: describió al desarrollo neuquino con salida rionegrina como "posicionado como proyecto líder global de GNL".
Debajo de esa línea, la firma conducida por el director ejecutivo Claudio Descalzi fue por más y buscó delimitar la inminencia que tiene a la Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés): sostuvo que se espera para fines de 2026.
El proyecto entra así al tramo de definición con el sello del socio italiano -uno de los principales jugadores globales en esta materia- que aporta la tecnología de licuefacción y el know how.
En los hechos, el peso de la jerarquía que la firma le dedica a Argentina LNG se mide contra el resto de la cartera de proyectos que Eni tiene en marcha.
La petrolera italiana produjo 1,79 millones de barriles equivalentes por día en el segundo trimestre, con un crecimiento subyacente del 11% interanual, y sostiene 54 proyectos repartidos en trece o catorce países.
En lo que va del año aprobó cinco FID mayores, entre ellas la segunda fase de Congo LNG, Greater PAJ en Angola, Bonga North en Nigeria y Coral North, frente a Mozambique.
La lámina argentina invoca de manera explícita el propio recorrido: el conocimiento de la compañía en gestión de grandes proyectos y su liderazgo en licuefacción flotante.
Detrás hay una serie concreta de unidades en operación y en desarrollo, con Coral Sul y Coral North en aguas mozambiqueñas, Nguya en Congo y el esquema de 3,5 millones de toneladas anuales que la compañía prepara para el campo Perla, en Venezuela. El desarrollo argentino se apoya justamente en dos de esas unidades, de 6 millones de toneladas anuales cada una.
Descalzi, Brusco y la confirmación de avanzar hacia la concreción del proyecto
Sgeún lo señalado por los directivos de Eni en la presentación, los números del proyecto Argentina LNG se reconfirman: una base de recursos de 25 billones de pies cúbicos, dos unidades flotantes de licuefacción de 6 millones de toneladas anuales cada una y una producción de más de 500.000 barriles equivalentes por día entre GNL y líquidos.
La cronología arranca en abril de 2025 con el memorando entre Eni e YPF, pasa por el acuerdo de desarrollo conjunto de febrero de 2026 que sumó a XRG, registra el ingreso al upstream en junio y cierra con la decisión de inversión. El midstream avanza en paralelo con las barcazas y con la infraestructura de ductos hacia la costa de Río Negro.
En la presentación, Claudio Descalzi, director ejecutivo de la compañía, dimensionó el activo en el discurso a inversores. Cifró los recursos recién consolidados en 25 billones de pies cúbicos de gas, equivalentes a 4.300 millones de barriles recuperables, más otros 500 millones de barriles de condensado, para un total bruto de 4.800 millones de barriles en el país.
A su vez, Guido Brusco, director de operaciones de Recursos Naturales Globales, afinó el dato productivo en la ronda de preguntas: alrededor de 550.000 barriles equivalentes diarios en el pico, de los cuales 200.000 corresponden a líquidos y el resto va a licuefacción para exportación. Las cifras son del proyecto en base bruta, previas al reparto entre los tres socios.
Argentina en el cuadro de 2030
Brusco ubicó a América del Sur con peso significativo en la distribución de producción del grupo hacia 2030, con Argentina, Venezuela y México como los tres aportantes. En México la compañía corre a 95.000 barriles equivalentes por día y se presenta como el mayor productor internacional del país. Sobre el activo argentino, Brusco lo describió como una cuenca de clase mundial y detalló la sociedad que administra toda la cadena, desde el upstream y el midstream hasta la exportación.
Descalzi agrupó a la Argentina con Venezuela y Asia Oriental entre las iniciativas que le dan a la compañía, según sus palabras, "absoluta confianza en nuestra trayectoria de largo plazo". Sobre esa base la italiana elevó su expectativa de crecimiento de producción a una tasa compuesta cercana al 4% anual hasta 2030, con una cartera de 54 proyectos repartidos en trece o catorce países. El grupo ya había comunicado a inversores institucionales y al regulador estadounidense que el desarrollo argentino es el mayor proyecto de GNL de su historia.
Con qué balance llega: todos los proyectos se hacen
El respaldo financiero mejoró en el trimestre y ese es el dato al que prestaban atención los analistas. Eni cerró junio con un endeudamiento neto sobre capital del 10% en base proforma, el piso de su rango objetivo, y elevó la previsión de flujo de caja operativo ajustado a 15.000 millones de euros para el año, en un escenario de u$s 85 por barril de Brent.
La compañía también despejó el frente de costos que más preocupaba en el sector.
Brusco reconoció que la inflación de proyectos pasó de un rango de 3% a 4% entre 2025 y 2026 a una franja de 4% a 6% después del conflicto en Medio Oriente, por costo de combustible y dislocación logística. Y agregó el matiz que importa para un desarrollo con adjudicaciones en curso: la mayoría de los contratos de los proyectos que la compañía tiene en ejecución quedaron cerrados antes de la crisis. Sobre las obras del grupo en Qatar y Emiratos, el ejecutivo fue terminante al descartar impacto del cierre del estrecho de Ormuz, porque personal y materiales ya estaban en destino.
Ese historial de ejecución es el argumento que Descalzi puso en primer plano. Sostuvo que la compañía respeta plazo y presupuesto en el desarrollo de campos, atribuyó esa capacidad a la decisión de internalizar ingeniería hace quince años, cuando la industria tercerizaba, y recordó que el año pasado puso en marcha cinco proyectos mayores en simultáneo.
El reloj de octubre
La cuestión tiene peso específico para el cronograma argentino porque, en el reparto de tareas del consorcio, es Eni quien conduce la ingeniería y adjudica las grandes obras. El consorcio que integran SACDE y Tecnimont trabaja en la ingeniería de detalle de la planta de separación primaria en Neuquén, por un monto de entre u$s 2.500 y u$s 3.000 millones, con entrega prevista para octubre. Esa entrega alimenta los números que la FID necesita tener sobre la mesa.
El resto del andamiaje ya está en pie. La sociedad que titulariza los bloques quedó constituida con YPF en el 36% y Eni y XRG en 32% cada una, la solicitud al RIGI se presentó en junio y el proceso de financiamiento internacional avanza con JP Morgan como estructurador. Con el activo dimensionado, el balance del socio en su mejor momento y la ingeniería entrando en su tramo final, queda por saber qué monto de capital comprometerá cada accionista cuando la firma llegue.