La UTE integrada por Quintana Energy y TSB cerró la interpretación de la sísmica 3D del bloque Cañadón Amarillo, en Malargüe, y avanza en los permisos para perforar dos pozos exploratorios sobre Vaca Muerta.
La estimación oficial es que la perforación arranque antes de fin de año, por delante del cronograma que el contrato de prórroga ubicaba en 2027.
El gobernador Alfredo Cornejo recibió los resultados junto a la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, y el director de Hidrocarburos, Lucas Erio. Del lado de la operadora estuvieron Carlos Gilardone, CEO y presidente de Quintana Energy, y Claudio Urcera, presidente de Compañía TSB. "El estudio confirma las hipótesis iniciales sobre la presencia de recursos no convencionales en la zona", afirmó el gobernador, que enmarcó el resultado en el desarrollo de la actividad hidrocarburífera provincial.
El levantamiento cubrió 202,5 kilómetros cuadrados con diez equipos en campo, y a la adquisición le siguieron el reproceso de la información histórica y la interpretación que ahora define las locaciones. Según la Provincia, Mendoza no registraba tareas de este tipo desde 2017.
Conviene precisar qué entrega ese trabajo. Una sísmica 3D resuelve geometría, espesor, profundidad y fallamiento del objetivo, y con eso permite ubicar el pozo con una precisión que antes no existía en el área. No mide productividad ni contenido orgánico ni presión: esos parámetros llegan con el pozo y su ensayo, la etapa que la UTE acaba de habilitar.
El compromiso de inversión y el activo
El plan de inversiones que la UTE presentó para acceder a la prórroga fijó u$s 44 millones para el no convencional en los tres primeros años de contrato, destinados al piloto exploratorio sobre la formación en territorio mendocino. La concesión de Cañadón Amarillo, que vencía en enero de 2026, quedó extendida hasta enero de 2036. En marzo, cuando la adquisición sísmica recién terminaba, la compañía ubicaba su primer pozo horizontal con objetivo Vaca Muerta en 2027.
El bloque sobre el que se apoya ese piloto llega a la etapa exploratoria con el convencional en recuperación. Cañadón Amarillo produjo 944 barriles diarios en junio, un 28% por encima del piso de 735 barriles de marzo, con 45 pozos con producción declarada y volúmenes en las formaciones Huitrín y Mulichinco, según la declaración jurada del Capítulo IV de la Secretaría de Energía. La cifra corresponde a producción bruta operada: es el total del bloque declarado por su operador, sin descontar la participación de los socios.
El movimiento no ocurre aislado. Dentro del triángulo de 600 kilómetros cuadrados que la Provincia delimitó para acelerar su propio no convencional operan YPF, la UTE Quintana-TSB y TanGo Energy.
Gilardone ya había anticipado una campaña coordinada con YPF, con tres pozos de la petrolera de bandera y dos de Quintana, ramas laterales de unos 2.500 metros y una inversión anual conjunta de u$s 80 millones.
Compartir equipos en un mercado donde la demanda neuquina concentra los sets disponibles es lo que vuelve viable el adelanto del cronograma.
Con la interpretación cerrada, lo que sigue es el pozo y su ensayo. Ahí Mendoza va a saber cuánto de la lengua norte de Vaca Muerta puede convertir en producción y con qué productividad por pozo.
La provincia llega a ese examen con dos operadores perforando en simultáneo y un cronograma que corre por delante de lo que exigía el contrato.