Según pudo saber Shale24, la presentación con que YPF expuso ante la Comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados incorporó un nombre que no figuraba en la comunicación oficial del proyecto de gas natural licuado: MIDCO ARLNG I.
Junto a ella aparece UPCO ARLNG I, la sociedad del upstream, que sí había sido anticipada por el presidente y CEO de YPF Horacio Marín, en junio, y por la cual ENI y XRG ingresaron al capital de las áreas de gas.
El dato a tener en cuenta es que la aparición de una segunda sociedad separa la producción del transporte y del tratamiento. Con esa decisión, queda también dividido el esquema de financiamiento que requiere cada tramo.
La arquitectura tiene lógica propia para quien mira el proyecto desde una mesa de crédito.
Consultado por Shale24, un especialistas sostuvo que generalmente un vehículo dedicado permite que cada segmento levante deuda contra sus propios flujos, con su propio paquete de garantías y su propio grupo de prestamistas. Los bancos que financian el desarrollo de un yacimiento no evalúan el mismo riesgo que los que financian un ducto con capacidad contratada.
Concentrar todo en una sola sociedad obliga a un único paquete; dividirlo en dos abre dos frentes que pueden avanzar a velocidades distintas.
El acuerdo que estaba pendiente
Ese esquema es el que Maia Anouk Goldin, gerenta senior de Estrategia de la compañía, describió la última semana en la reunión que presidió Facundo Correa Llano. "Ya hemos llegado a un acuerdo con nuestros socios respecto de la ingeniería contractual", sostuvo la ejecutiva, que calificó al entramado como "un modelo muy complejo en términos contractuales" por la existencia de las dos sociedades vehículo y de los compradores del gas en el medio de la cadena. Y agregó: "estamos avanzando fuertemente en obtener este financiamiento".
Los contratos de suministro, de transporte y de compra definen quién cobra qué, en qué orden y con qué garantías: sobre esa información se calcula una estructura de crédito. Ningún proyecto de fondeo elabora una arquitectura de esta magnitud sobre un reparto de obligaciones que todavía se negocia entre accionistas. Con ese acuerdo cerrado, el proyecto pasa a la etapa en la que el financiamiento es el trabajo principal.
Los socios fundadores reparten el capital: YPF al 36%, la italiana ENI al 32% y XRG, brazo internacional de inversión de ADNOC, con el 32% restante. El proyecto contempla una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales en dos unidades flotantes de licuefacción, con gasoductos dedicados en su totalidad a la exportación y ductos separados para líquidos de gas natural y condensados.
Obra con nombre y agencias en fila: las adjudicaciones
Lo que el midstream tiene que financiar ya está adjudicado.
El detalle presentado por YPF enumera contratistas preseleccionados para tres frentes: el gasoducto, el ducto de líquidos y una planta de tratamiento de gas integrada.
La obra civil del ducto troncal de 48 pulgadas, el de mayor diámetro del país, quedó adjudicada al consorcio que forman Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos por unos u$s 1.200 millones. La ingeniería de detalle de la planta de separación primaria de Neuquén fue preadjudicada a la unión transitoria de Sacde y Tecnimont por un monto de entre u$s 2.500 y u$s 3.000 millones. Todo queda sujeto a la decisión final de inversión, comprometida para este semestre.
Ese perímetro de obra es el que un vehículo de midstream lleva a los bancos.
Y explica por qué las agencias de crédito a la exportación vienen tomando posición en paralelo: la italiana SACE y la alemana Euler Hermes sellaron una cooperación en garantías que sigue la huella de los proveedores de cada país. Las agencias respaldan exportaciones de bienes y servicios de sus economías, y buena parte de los contratos del midstream quedó en manos de firmas italianas.
Lo que sigue
La estructura societaria no resuelve por sí sola el financiamiento, pero define cómo se lo busca.
En el otro proyecto de licuefacción en marcha, Southern Energy, la operadora del gasoducto San Matías también funciona como sociedad dedicada y el consorcio declaró un objetivo de cubrir entre el 60% y el 70% de la obra con deuda de proyecto. Es el mismo manual, aplicado a una escala menor y a un cronograma más corto.
Con las dos sociedades definidas, el acuerdo entre accionistas cerrado y los contratistas elegidos, queda por saber de cuánto será el paquete que MIDCO tenga que salir a buscar. Solo el ducto troncal y la ingeniería de la planta de Neuquén ya suman una cifra que se acerca a los u$s 4.000 millones.