Tecnología 2.0

Campos maduros: la fórmula de PECOM, plantas móviles, polímeros y datos en tiempo real

El plan en Chubut con recuperación mejorada de petróleo para transformar sus campos maduros y lograr producción incremental. Shale24 se mete en la planta de inyección de polímeros. La avanzada tecnológica sobre Manantiales Behr

por Martin Oliver

La nueva planta de inyección de polímeros en el yacimiento El Trébol-Escalante

En un contexto desafiante para la producción convencional en Argentina, PECOM ha fortalecido su posición en la Cuenca del Golfo San Jorge con la puesta en marcha de una nueva planta de inyección de polímeros en el yacimiento El Trébol-Escalante, en la provincia de Chubut.

Estas instalaciones, inauguradas a fines de noviembre de 2025 con una inversión superior a los USD 8 millones, representa un avance técnico en la recuperación mejorada de petróleo (EOR, por sus siglas en inglés), también conocida como recuperación terciaria, y se integra a un plan de inversiones que superó los USD 70 millones en 2025. 

Además, PECOM adquirió recientemente el yacimiento Manantiales Behr de YPF, cerrada en febrero por un monto estimado en USD 450 millones -después de que se le bajara el pulgar a Rovella Carranza-, añade cinco plantas adicionales de este tipo, consolidando un portafolio que apunta a una producción regional de hasta 35.000 barriles diarios.

La estrategia de PECOM se centra en revertir el declive natural de campos maduros, que ronda el 10-15% anual, mediante la inyección de polímeros, una técnica probada en el país que mejora el barrido volumétrico del reservorio y eleva el factor de recuperación en 5-15% adicional.

Esta aproximación optimiza la eficiencia en el uso de recursos como el agua y los polímeros. Además, reduce el impacto ambiental al racionalizar la infraestructura y extender la vida útil de los yacimientos convencionales, complementando el foco nacional en Vaca Muerta.

Planta de inyección de polímeros de PECOM, clave en los nuevos planes de la empresa

Modularidad, movilidad y eficiencia

La PIU de El Trébol-Escalante adopta un diseño modular y distribuido, priorizando la velocidad sobre la escala masiva. Construida con contenedores estandarizados (típicamente de 40 pies), la planta es transportable y reubicable, lo que facilita su montaje rápido en sitio y su adaptación a zonas ricas en petróleo remanente. Cada unidad implica una inversión inicial de 5 a 6 millones de dólares en fabricación, más 2 a 3 millones en montaje y puesta en marcha. 

La primera PIU (Sur) entró en operación en septiembre de 2025, con capacidad para inyectar en hasta 10 pozos; una segunda se prevé para inicios de 2026. Visualmente, la planta se caracteriza por módulos azules con el branding blanco de PECOM, escaleras amarillas de acceso y plataformas elevadas para protección contra el clima patagónico.

Un tanque vertical cilíndrico de maduración (altura aproximada de 10-15 metros) domina el layout, rodeado de andamios y barandas de seguridad. El sistema incluye skids prefabricados para mezcla, dilución y bombeo, montados sobre bases de hormigón o estructuras metálicas, en un terreno árido típico de la región, delimitado por alambrados amarillos y caminos de ripio.

Entre los componentes clave de las plantas de polímeros está el sistema de mezcla y dilución, que son skids con agitadores, bombas dosificadoras y filtros para preparar la solución viscosa. El polímero utilizado es principalmente poliacrilamida hidrolizada parcial (HPAM), con concentraciones de 1.000-2.000 ppm y viscosidad objetivo de 20-50 cP, resistente a salinidad y temperaturas de hasta 80°C.

El PIU cuenta con bombas de inyección de alta presión (1.500-2.000 psi), centrífugas o de pistón, con caudales variables de 500-1.000 m³/día por pozo y hasta 2.000-5.000 barriles/día por planta; se suman manifolds y tuberías que son distribuidores con válvulas automáticas y líneas de acero al carbono o recubiertas para resistir corrosión, conectando a pozos inyectores. Y los sistemas auxiliares para el filtrado que evita obstrucciones, tratamiento de agua (incluyendo desalinización si es necesario) y generación de energía (diesel o red eléctrica).

Esta configuración distribuida contrasta con infraestructuras centralizadas tradicionales, reduciendo costos de desarrollo por debajo de 5 dólares por barril incremental y permitiendo ciclos cortos de inyección (3-4 años), lo que optimiza el OPEX al consumir polímeros de manera racional.

Monitoreo remoto en real-time

La operación de la PIU es altamente automatizada, integrando sistemas SCADA (Supervisory Control and Data Acquisition) para monitoreo y control remoto en tiempo real desde centros operativos centrales.

Es así que las plantas tienen sensores que miden viscosidad, presión, caudal y calidad del polímero, ajustando parámetros vía PLC (Controladores Lógicos Programables) basados en datos del reservorio, como permeabilidad y saturación de agua. Esto asegura una disponibilidad superior al 95%, minimizando personal en sitio y mejorando la eficiencia energética mediante variadores de frecuencia (VFD) en bombas.

El proceso técnico inicia con la disolución del polímero en agua producida o tratada, seguida de una maduración de 24-48 horas en el tanque principal. La solución se inyecta a presión para reducir la movilidad del agua y desplazar el crudo atrapado, mejorando el ratio agua-petróleo (WOR).

La apuesta en El Trébol y Manantiales Behr

En El Trébol-Escalante, se espera un incremento productivo del 10-20% en 12-24 meses, revirtiendo el declive y extendiendo la vida útil del campo en 10-20 años. En Manantiales Behr, que ya cuenta con un sistema de recuperación terciaria que aplicó YPF entre 2020 y 2022, PECOM espera integrar un modelo escalable y probado. 

Estas plantas operan en 10 ubicaciones distribuidas, con skids variados (simples para 1-2 pozos o complejos para clusters de 5-10), enfatizando la escalabilidad y relocalización —como la primera unidad reubicada exitosamente en 2023.

Los proyectos destacados incluyen Grimbeek Norte II, que es el piloto secundario sin flooding previo que llegó a producir 2.500 barriles diarios (33% de la producción terciaria en 2024) y sumará expansión a dos zonas adicionales en 2025; y El Alba Valle, con inyección en la formación Complejo III, superando expectativas con incrementos superiores al 20%, y planes de expansión a dos zonas más.

En total, se han inyectado hasta 150.000 barriles de solución viscosa, con monitoreo en tiempo real para ajustes basados en respuesta del reservorio. Esta “estrategia game changer” —adoptada globalmente en campos como Canadá o China— prioriza instalaciones pequeñas y móviles, minimizando huella ambiental y OPEX.