El bloque que Chevron compró en 1999, cuando Vaca Muerta no figuraba en ningún plan de inversión, se convirtió en el centro de la mayor apuesta de la compañía en la Argentina.
La petrolera presentó una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para un desarrollo upstream en El Trapial, Neuquén, por u$s 13.800 millones.
Es la mayor inversión individual que la firma comprometió en el país y la más grande presentada al régimen por una operadora internacional.
En el universo del RIGI, solo el proyecto LLL Oil de YPF, por u$s 25.000 millones e ingresado el 15 de mayo, supera a esta presentación. Para dimensionarla: el oleoducto VMOS, ya aprobado, comprometió u$s 2.900 millones, y el régimen reunía hasta hace pocas semanas unos u$s 93.000 millones en 36 proyectos. La solicitud de Chevron, todavía sujeta a la aprobación del Gobierno, equivale por sí sola a casi un séptimo de ese total.
La empresa señaló en un comunicado que reconoce "los esfuerzos del gobierno argentino" por los avances en el desarrollo de los recursos energéticos del país, y sumó que marcos como el RIGI, que aportan previsibilidad y favorecen decisiones de largo plazo, son pasos clave para la industria.
De El Trapial a Loma Campana
La historia arranca en 1999, cuando Chevron adquirió el campo convencional de El Trapial a Petrolera Argentina San Jorge. El salto llegó en 2013: junto con YPF inauguró el desarrollo shale del país en Loma Campana, cuando la productividad de Vaca Muerta todavía era una promesa sin pruebas. Ese yacimiento, operado por YPF con Chevron al 50%, supera hoy los 100.000 barriles equivalentes diarios y sigue siendo el mayor campo no convencional de la Argentina.
La presentación al RIGI, sin embargo, no recae sobre Loma Campana, sino sobre El Trapial-Este, el bloque que Chevron controla al 100% tras la concesión no convencional que Neuquén le otorgó en 2022 por 35 años.
Allí la compañía suma dos áreas operadas, El Trapial-Curamched y El Trapial-Este, sobre 111.000 acres netos. También participa, sin operar, del bloque Narambuena con YPF, y explora en Loma del Molle.
Las señales que precedieron al anuncio
La solicitud no sorprendió al mercado. El 1 de mayo, en la llamada por sus resultados trimestrales, el director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, ya había nombrado a la Argentina entre las fuentes de “crudo propio” que alimentan su sistema global de refinación, junto con Tengiz, Guyana, el Permian y Venezuela.
Semanas antes, en marzo, había elogiado las reformas del Gobierno desde la apertura de CERAWeek, en Houston, mientras el vicepresidente Mark Nelson hablaba de un punto de inflexión durante la Argentina Week, en la sede de JP Morgan en Nueva York. El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó incluso que la compañía enviaría una presentación por más de u$s 10.000 millones.
El bloque elegido viene de una transición ordenada. Chevron probó El Trapial-Este con un piloto de siete pozos en 2021 y desde fines de 2022 ejecuta un desarrollo formal, con laterales de más de 3.000 metros y técnicas trasladadas desde la cuenca Permian. En 2023 había comprometido u$s 500 millones para esa etapa, en un anuncio formalizado en el Palacio de Hacienda. El proyecto que ahora ingresa al RIGI multiplica esa cifra por un orden de magnitud.
El marco que habilita la jugada es reciente. El Decreto 105/2026, publicado en el Boletín Oficial el 19 de febrero, extendió el RIGI al upstream de petróleo y gas, prorrogó la ventana de adhesión hasta el 8 de julio de 2027 y fijó un umbral de u$s 600 millones para nuevos desarrollos costa adentro. Esa norma reemplazó en los hechos al régimen de 2013 diseñado para atraer la primera inversión de Chevron, el llamado decreto Chevron.